domingo, 20 de noviembre de 2011

Es Posible Celebrar la Tristeza?

“No te identifiques con la tristeza. Transfórmate en su testigo y disfruta del momento de tristeza, porque la tristeza tiene su propia belleza. Nunca te has fijado en ello. Te identificas tanto, que nunca penetras en la belleza de un momento triste. Si te fijas, te sorprenderás de los tesoros que te has estado perdiendo.

Fíjate: cuando eres feliz nunca eres tan profundo como cuando estás triste.
La tristeza tiene profundidad; la felicidad tiene algo de superficial. Observa a la gente feliz.
Los que pretenden ser felices—los playboys y playgirls que encontrarás en los clubs, en los hoteles, en los teatros—siempre están sonriendo y burbujean felicidad. Los encontrarás insípidos, superficiales. No tienen ninguna profundidad. La felicidad es como las olas, solamente superficial; vives una vida trivial. Pero la tristeza tiene algo de profundo. Cuando estás triste no es como las olas en la superficie, es como la profundidad misma del Océano Pacífico; millas y millas.
Sumérgete en su profundidad, obsérvala. La felicidad es ruidosa; la tristeza tiene un cierto silencio. La felicidad puede ser como el día, la tristeza es como la noche. La felicidad puede ser como la luz, la tristeza es como la oscuridad. La luz va y viene; la oscuridad permanece, es eterna. La luz se presenta a veces; la oscuridad está siempre ahí. Si penetras en la tristeza sentirás todas estas cosas. De pronto te darás cuenta que la tristeza está ahí como un objeto, tú la estás observando, eres testigo de ella, y repentinamente empiezas a sentirte feliz. ¡Qué bella es la tristeza!
Una flor de la oscuridad, una flor de eterna profundidad. Como un abismo sin fondo, tan silenciosa, tan musical; no hay ruido en absoluto, ninguna perturbación.
Uno puede ir cayendo en ella incesantemente y uno puede salir de ella absolutamente rejuvenecido. Es un descanso.
Depende de la actitud. Cuando te entristeces piensas que te ha sucedido algo malo. El que algo malo te ha ocurrido es sólo una interpretación y entonces tratas de escapar. Nunca meditas sobre ello. Luego quieres ir a ver a alguien; a una fiesta, al club, o enciendes la televisión o la radio, o empiezas a leer el periódico; haces algo para poder olvidar.
Esta— que la tristeza es algo malo—es una actitud errónea que te ha sido transmitida: No hay nada malo en ella. Es otro polo de la vida.
La felicidad es un polo, la tristeza es el otro. La dicha suprema es un polo, la infelicidad es el otro. La vida es ambos. Una vida de pura dicha tendrá extensión, pero no tendrá profundidad. Una vida de pura tristeza tendrá profundidad, pero no tendrá extensión. Una vida de ambas, tristeza y felicidad, es multidimensional; se mueve en todas las direcciones conjuntamente. Fíjate en la estatua de Buda o, a veces, mira mis ojos y encontrarás ambas; encontrarás una felicidad que contiene también tristeza, una paz y también una tristeza. Porque esa tristeza le da profundidad. Observa la estatua de Buda: dichoso, sin embargo triste. La propia palabra “triste” te da connotaciones equivocadas de que algo está mal. Esa es tú interpretación.
Para mí, la vida es buena en su totalidad.
Y cuando entiendes la vida en su totalidad, sólo entonces puedes celebrarla; de otro modo no. Celebración significa: cualquier cosa que suceda no importa, la celebraré. La celebración no está condicionada a ciertas cosas: “Cuando sea feliz lo celebraré” o “Cuando esté triste no lo celebraré”. La celebración es incondicional; celebro la vida. Si trae infelicidad, bien, lo celebro. Si trae felicidad, bien, lo celebro. La celebración es mi actitud, independientemente de lo que la vida traiga.
Pero cada vez que utilizo las palabras, surge un problema. Esas palabras tienen connotaciones en tu mente. Cuando digo “celebra”, tú piensas que uno tiene que estar feliz. ¿Cómo puede uno celebrar cuando está triste? No estoy diciendo que uno tenga que estar feliz para celebrar. La celebración es gratitud por cualquier cosa que la vida te dé, cualquier cosa que Dios te dé. Celebración es una gratitud, es estar lleno de agradecimiento. Os lo he contado y os lo contaré otra vez…
Un místico sufí, muy pobre, marginado, hambriento y cansado de viajar llegó a un pueblo por la noche y nadie le aceptó. Era un pueblo de gente muy ortodoxa y cuando hay musulmanes ortodoxos es muy difícil persuadirles. Ni siquiera querían alojarlo en el pueblo. La noche era fría y estaba hambriento, agotado, temblando, sin suficiente ropa. Estaba sentado en las afueras del pueblo, bajo un árbol. Sus discípulos estaban sentados allí muy deprimidos, muy tristes e incluso enojados.
Y entonces empezó a rezar diciendo a Dios: “¡Eres maravilloso! Siempre me das todo lo que necesito”. Esto fue demasiado. Un discípulo le dijo: “Espera, ahora estás yendo demasiado lejos, especialmente esta noche. Estas palabras son falsas. Estamos hambrientos, cansados, sin abrigo y nos espera una fría noche. Hay animales salvajes por todos lados, hemos sido rechazados por la gente del pueblo, estamos sin refugio. ¿Por qué le estás dando gracias a Dios? ¿Qué quieres decir cuando dices: “Siempre me has dado lo que necesito”?
El místico dijo: “Sí, y lo repito otra vez: Dios me da todo lo que necesito. Esta noche necesito pobreza, esta noche necesito ser rechazado, esta noche necesito tener hambre, estar en peligro. De otra manera ¿por qué me estaría dando? Debe de ser que lo necesito. Es lo que necesito y tengo que estar agradecido. ¡El cuida tan bien de mis necesidades! ¡Es realmente maravilloso!”
Esta es una actitud que no depende de la situación. La situación no es importante. Celebra, ante cualquier suceso. Si estás triste, celebra por estar triste. Haz la prueba. Haz solamente la prueba y te sorprenderás; sucede. ¿Estás triste? Empieza a bailar, porque la tristeza es muy bella, ¡Silenciosa flor del ser! Baila, disfruta, y de pronto sentirás que la tristeza está desapareciendo; se crea una distancia. Poco a poco olvidarás la tristeza y estarás celebrando. Habrás transformado tu energía.
Esto es alquimia: transformar los metales comunes en el oro más puro. La tristeza, la ira, los celos; metales bajos que pueden ser transformados en oro porque están constituidos por los mismos elementos que el oro. No hay diferencia entre el oro y el hierro, porque tienen los mismos elementos, los mismos electrones. ¿Has pensado alguna vez que un trozo de carbón y el más preciado de los brillantes del mundo son la misma cosa? No hay ninguna diferencia. En efecto, el carbón comprimido por la tierra durante millones de años se convierte en diamante. Sólo una diferencia de presión, pero ambos son carbón, ambos están constituidos por los mismos elementos.
Lo más bajo puede ser transformado en lo más alto. A lo bajo no le falta nada.
Sólo se necesita una redistribución, una recomposición. La alquimia no es más que esto. Cuando estés triste, celebra y le estarás dando una nueva composición a la tristeza. Le estás aportando algo que la transformará. Le estás aportando celebración. ¿Está enojado? Entrégate a una hermosa danza. Al principio el baile será agresivo, violento. Poco a poco, se hará más suave y más suave y más suave; entonces de pronto, te habrás olvidado del enojo. La energía habrá cambiado, se habrá convertido en danza.
Pero cuando estás enojado, no eres capaz de pensar en bailar. Cuando estás triste no eres capaz de pensar en cantar. ¿Por qué no hacer de tu tristeza una canción? Canta, toca tu flauta. Al principio las notas serán tristes, pero no hay nada malo en una nota triste. ¿Has oído? A veces, en la tarde, cuando todo está caliente, todo quema, cuando todo es fuego a tu alrededor, de pronto, desde un huerto de mangos, puedes oír un pajarito que empieza a cantar. Al principio la nota es triste. Está llamando a su amada, a su amor, en una tarde muy calurosa. Todo es fuego alrededor, está ansioso de amor. Una nota muy triste, pero bella. Poco a poco, la nota triste se convierte en una nota alegre. La amante empieza a responderle desde otro bosquecillo. Ahora ya no es una tarde calurosa; todo se refresca en el corazón. Ahora la nota es diferente. Cuando la amante responde, todo ha cambiado. Es un cambio alquímico.
¿Estás triste? Empieza a cantar, a rezar, a bailar. Lo que puedas hacer, hazlo, y poco a poco, el metal más bajo se transformará en el más alto, en oro. Una vez que conozcas la llave, tu vida no volverá a ser nunca la misma. Podrás abrir cualquier puerta. Y ésta es la llave maestra: celebrarlo todo.
He oído la historia de tres místicos chinos. Nadie conoce sus nombres. Se les conocía solamente como “Los Tres Santos que ríen” , porque nunca hicieron otra cosa, simplemente se reían… Iban de un pueblo a otro, riéndose. Se paraban en la plaza donde estaba el mercado y se reían a carcajadas: Todo el pueblo les rodeaba. La gente acudía a verlos, cerraban las tiendas y los clientes se olvidaban de para qué habían venido. Estos tres hombres eran realmente hermosos, riendo y con sus vientres estremeciéndose. Esto se volvía contagioso y pronto los demás empezaban también a reír. Entonces todo el mercado reía. Habían cambiado la atmósfera del mercado. Y si alguien decía: “Decidnos algo”. Ellos contestaban: “No tenemos nada que decir. Simplemente reímos y la atmósfera cambia”. Hace sólo unos momentos éste era un lugar desagradable donde todos pensaban únicamente en el dinero; ansiosos de dinero, ambiciosos. El dinero lo era todo. De pronto estos tres locos llegaron y empezaron a reír y así cambiaron el ambiente mismo de todo el mercado.
Ahora nadie era un cliente. Se habían olvidado de que habían ido a comprar y a vender. Nadie se preocupaba de obtener un beneficio. Reían y bailaban alrededor de aquellos tres locos. Durante unos segundos se abría un nuevo mundo.
Viajaban por toda la China, de un lugar a otro, de aldea en aldea, solamente ayudando a la gente a reír. Gente triste, enojada, gente codiciosa, celosa; todos empezaban a reír con ellos. Y muchos comprendieron la clave: te puedes transformar.
Entonces, ocurrió que en una de las aldeas uno de los tres murió. La gente del pueblo se reunió y dijo: “Ahora sí que habrá problemas. ¡Ahora veremos si se ríen! Su amigo ha muerto; seguro que llorarán”. Pero cuando llegaron, los dos estaban bailando, riendo y celebrando la muerte. La gente del pueblo decía: “Esto es demasiado. Es de mala educación. Cuando un hombre muere es una irreverencia reír y bailar”.
Y ellos dijeron: “¡No sabéis lo que ha pasado! Los tres siempre pensábamos cuál de nosotros moriría primero. Este hombre ha ganado; hemos sido derrotados. Toda la vida hemos reído con él. ¿Cómo podríamos darle el último adiós de otra manera? Tenemos que reír, tenemos que disfrutar, tenemos que celebrar. Esta es la única despedida posible para un hombre que ha reído toda su vida. Y si no reímos, él se reirá de nosotros y pensará:” ¡Qué tontos! ¿Así que otra vez han caído en la trampa?” Para nosotros no ha muerto. ¿Cómo puede la risa morir, cómo puede la vida morir?” La risa es eterna, la vida es eterna, la celebración continúa. Los actores cambian, pero el drama continúa. Las olas cambian, pero el océano continúa. Ríes, cambias y algún otro ríe, pero la risa continúa. Celebras, algún otro celebra, pero la celebración continúa. La existencia es continua, es un continum. No hay ni siquiera un solo momento de vacío en ella. Pero la gente del pueblo no podía entenderlo y aquel día no podían participar de la risa.
El cuerpo estaba a punto de ser incinerado y la gente del pueblo decía: “Le bañaremos, tal como establece el ritual”. Pero los dos amigos dijeron: “No, nuestro amigo ha dicho: `”o llevéis a cabo ningún ritual, no me cambiéis de ropas y no me bañéis Tal y como estoy, ponedme en la pira crematoria”. Estas son sus instrucciones”.
Y entonces, de repente, sucedió algo extraordinario; aquel viejo les había gastado su última broma. Había escondido bajo su ropa fuegos artificiales y cuando colocaron el cuerpo sobre el fuego, de pronto hubo ¡Diwali! (*) Entonces todo el pueblo empezó a reír. Los dos locos, sus amigos, se pusieron a bailar y todo el pueblo empezó a bailar también. No era una muerte, era una nueva vida Ninguna muerte es muerte, porque cada muerte abre una nueva puerta; es un principio. La vida no tiene fin, siempre hay un nuevo principio, una resurrección.
Si cambias tu tristeza por celebración, también serás capaz de transformar tu muerte en una resurrección. Así que aprende el arte mientras todavía hay tiempo. No dejes que la muerte llegue antes de que hayas aprendido la secreta alquimia de cambiar los metales inferiores en metales superiores. Porque si puedes cambiar la tristeza, puedes cambiar la muerte. Si puedes celebrar incondicionalmente, cuando la muerte llegue, serás capaz de celebrar, partirás feliz. Y cuando te vas celebrando, la muerte no te puede matar. Al contrario, tú has matado a la muerte. Pero empieza, haz una prueba. No hay nada que perder. Pero la gente es tan tonta que incluso cuando no hay nada que perder, no quieren hacer la prueba. ¿Qué puedes perder?”
Texto: Osho

sábado, 8 de octubre de 2011

El origen del miedo

EL ORIGEN DEL MIEDO


Usted mencionó el miedo como parte de nuestro dolor emocional subyacente básico. ¿Cómo surge el miedo y por qué hay tanto en la vida de las personas? ¿Cierta cantidad de miedo podría ser simplemente autoprotección saludable? Si yo no temiera al fuego, podría poner la mano en él y quemarme.
La razón por la que usted no pone la mano en el fuego no es por miedo, es porque sabe que se quemará. No necesita al miedo para evitar el peligro innecesario, sólo un mínimo de inteligencia y de sentido común. Para estos asuntos prácticos es útil aplicar las lecciones aprendidas en el pasado. Ahora bien, si alguien lo amenazara con fuego o con violencia física, podría experimentar algo parecido al miedo. Se trata de un retirarse instintivo del peligro, pero no es la condición psicológica del miedo de la que estamos hablando aquí. La condición psicológica del miedo está divorciada de cualquier peligro inmediato concreto y verdadero. Se presenta de muchas formas: incomodidad, preocupación, ansiedad, nerviosismo, tensión, temor, fobia, etcétera. Este tipo de miedo psicológico se refiere siempre a algo que podría pasar, no a algo que está ocurriendo ahora. Usted está en el aquí y ahora mientras que su mente está en el futuro. Esto crea una brecha de ansiedad. Y si usted está identificado con su mente y ha perdido el contacto con el poder y la simplicidad del Ahora, esta brecha de ansiedad será su compañera constante. Usted puede siempre hacer frente al momento presente, pero no puede manejar algo que es sólo una proyección de la mente, usted no puede hacerle frente al futuro.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Cinco estrategias para educar cuerpo y mente:

1. Juega, ríe y medita.
Está demostrado que el cuerpo y la mente están intrínsecamente conectados y son inseparables.
Podemos utilizar la mente para curar el cuerpo y viceversa. La respiración consciente, la relajación y la meditación inducen al aumento de la actividad del sistema parasimpático con todas sus consecuencias benéficas para el equilibrio y la salud.
Podemos obtener similares resultados a través de la oración, las caricias, la risa, el juego como divertimento (sin competencia) y muchas otras.
Dichas actividades nos ayudan a sincronizar los hemisferios cerebrales y le permiten al cerebro mejorar su respuesta eléctrica y química para crear salud.
2. Usa las drogas naturales que produce tu cuerpo
El ser humano es su propio productor de drogas, su propio “laboratorio”.
Cada uno de nosotros tiene su propia farmacia natural, la más fina droguería disponible al menor costo, para producir todas las drogas que necesitemos a fin de poner en marcha nuestros sistemas de sanación.
La gama de drogas que cada quien tiene dentro abarca estimulantes, antidepresivos, ansiolíticos, analgésicos, entre otros. Algunas sustancias se pueden estimular con ayuda de ciertos métodos personalizados y gracias a estos estímulos es posible modificar el curso de nuestra biología.
El desafío es volver a aprender a estimular nuestras drogas endógenas, según nuestros deseos y necesidades.
3. Expresa tus emociones de forma saludable
La causa de una enfermedad es multifactorial. Pero sabemos que las actitudes y los estados cognitivos y emocionales son generadores de mecanismos bioquímicos que regulan procesos fisiológicos asociados al avance de cualquier enfermedad.
Hay una especie de sistema de comunicación a través del cual todo el cuerpo responde a una emoción concreta. Las emociones no sólo nos afectan psicológicamente, también físicamente.
No es que uno pueda crearse una enfermedad con sus acciones, pensamientos o sentimientos, pero puede cooperar con su evolución desfavorable.
Las emociones son buenas si son honestas y se expresan saludablemente. El gran problema es que pensamos tanto que las confundimos.
Creemos llorar de tristeza y en verdad lloramos de rabia, no estamos tristes sino enfadados. Decimos “tengo rabia” cuando se trata de miedo, lo que acarrea severas consecuencias en la salud.
Si confundes una emoción, no puedes expresarla saludablemente y queda prisionera en tu interior. Si la reprimes, reprimes tus funciones orgánicas, lo que produce enfermedades.
4. No angusties tu mente ni agrandes los problemas
Los neurocientíficos sostienen que si un cuerpo se excede en la generación de químicos que exacerban el sistema simpático (bioquímicos de la tensión), se pierde la capacidad de discernir y discriminar, el potencial de la mente analítica y racional para elegir con inteligencia. La mente se vuelve caótica, y en vez de ser parte de la solución nos convertimos en el problema.
Cuando estamos distendidos, en un estado de relajación, frente a las mismas circunstancias o problemas la mente crea un espacio interior de conciencia diferente, que nos permite discriminar y discernir, pensar con claridad, con menos incidencia de pensamientos catastróficos y ser más asertivos al elegir.
El cuerpo es muy sabio. Una sensación de malestar es el semáforo en rojo que me anuncia la necesidad de detenerme y de cambiar. Escuchemos a los indicadores somáticos del cuerpo, que es el que sabe defender la vida.
5. Saca tiempo para el deleite
A mayor tensión o estrés, menor capacidad de deleite, de disfrutar la vida. Las personas estresadas pierden esa capacidad, porque no pueden estar en el presente, en el aquí y el ahora. Están abrumados por los problemas del pasado y por el temor al futuro, están dominados por una mente caótica.
Cuando la mente caótica actúa, encima del pensamiento genero un estado emocional y sobre esa emoción viene otro pensamiento, y así continúo generando una cascada de emociones y pensamientos que no son otra cosa que reacciones bioquímicas que confunden nuestros mecanismos internos de adaptación, nos debilitan, nos enferman y nos impiden experimentar la plenitud.

lunes, 8 de agosto de 2011

La naturaleza del Mal-Estar

La naturaleza del Mal-Estar


A veces, la armonía natural del cuerpo se descompone, y experimentamos mal-estar, que es un reflejo de la incapacidad del cuerpo para mantener el control normal de su sistema proveedor de funciones.
Dado que el comportamiento se crea a través de la interacción de las proteínas con sus señales complementarias, en realidad sólo hay dos fuentes de mal-estar: o bien las proteínas son defectuosas o las señales son distorsionadas.

Alrededor del 5 por ciento de la población mundial nace con defectos de nacimiento, lo que significa que estas personas han mutado los genes que codifican a su vez proteínas disfuncionales.
Proteínas estructuralmente deformadas o defectuosas pueden "bloquear la máquina," molestar en el funcionamiento normal de las diferentes vías, y poner en peligro el carácter y la calidad de vida.
Sin embargo, el 95 por ciento de la población humana llega a este planeta con un conjunto perfectamente funcionales de huellas genéticas.

Debido a que la mayoría de nosotros tenemos un genoma en perfecto estado de salud que produce proteínas funcionales, la enfermedad en este grupo mayoritario se puede atribuir a la naturaleza de la señal.
Hay tres situaciones principales en las que las señales contribuyen a la disfunción y el malestar.

El primero es el trauma. Si usted se tuerce o desalinea la columna vertebral, se impide físicamente la transmisión de señales del sistema nervioso, y esto puede dar lugar a una distorsión de la información que se intercambia entre el cerebro y las células del cuerpo, los tejidos y órganos.

La segunda es la toxicidad. Toxinas y venenos en nuestro sistema representan una química inapropiada que puede distorsionar la información de la señal en su camino entre el sistema nervioso y las células afectadas y de los tejidos. Señales modificadas, derivadas de cualquiera de estas causas, pueden inhibir o modificar los comportamientos normales y dar lugar a la expresión de la enfermedad.

La influencia de la tercera y más importante de las señales en el proceso de mal-estar es el pensamiento, la acción de la mente. Enfermedades relacionadas con estados mentales no requieren que haya nada físicamente mal con el cuerpo en el inicio de la enfermedad. La salud se basa en la capacidad del sistema nervioso para percibir con exactitud la información ambiental y participar de forma selectiva y adecuada, para mantener comportamientos que mantienen la vida.
Si una mente interpreta mal las señales del medio ambiente y genera una respuesta inadecuada, la supervivencia se ve amenazada debido a que los comportamientos del cuerpo se salen de sintonía con el medio ambiente.
Es difícil pensar que una idea podría ser suficiente para socavar un sistema completo, pero, en realidad, las percepciones erróneas pueden ser letales.

Considere la situación de una persona con anorexia. Mientras que los familiares y amigos perciben con claridad que este individuo de piel y huesos se encuentra cerca de la muerte, la anoréxica se mira en el espejo y ve una persona gorda. El uso de este punto de vista distorsionado, que se asemeja a una imagen en un espejo deformador, el cerebro de la anoréxica intenta controlar la ganancia de peso mal percibido fuera de control, Inhibiendo las funciones metabólicas del sistema.

El cerebro, como cualquier otra forma de gobierno, busca la armonía. La Armonía neurológica se expresa como una medida de congruencia entre las percepciones de la mente y la vida que experimentamos.

Una interesante visión de cómo la mente crea la armonía entre sus percepciones y el mundo real con frecuencia se ilustra en los shows de hipnosis. Un voluntario de la audiencia es invitado al escenario, y una vez hipnotizado, Se le pide agarrar un vaso de agua, y que el voluntario piense que pesa una tonelada. Con esa información falsa, el voluntario lucha, sin éxito, con músculos tensos, venas abultadas, y transpira. ¿Cómo puede ser? Es evidente que el vidrio no pesa una tonelada a pesar de que la mente del sujeto está convencido de que así es.

Para manifestar la realidad que se percibe de un vaso que pesa una tonelada de agua, algo que no puede ser levantado, la mente del sujeto hipnotizado dispara una señal a los músculos utilizados para levantar la copa a la vez que dispara señales contradictorias a los músculos utilizados para bajar el vaso! Esto se traduce en un ejercicio isométrico en el que dos grupos de músculos a trabajar oponiendo entre sí, lo que se traduce en ningun movimiento, pero una gran cantidad de esfuerzo y sudor.

Células, tejidos y órganos no se cuestionan la información enviada por el sistema nervioso. Por el contrario, responden con el mismo fervor a mensajes precisos que afirman la vida o a percepciónes erróneas y autodestructivas.
En consecuencia, la naturaleza de nuestra percepción influye mucho en el destino de nuestras vidas.

Mientras que la mayoría de nosotros somos conscientes de las influencias curativas del efecto placebo, pocos son conscientes de su gemelo malvado, el efecto nocebo. Tan cierto como que los pensamientos positivos pueden curar, los negativos, incluyendo la creencia de que uno es susceptible a una enfermedad o ha estado expuesto a una condición tóxica, puede manifestar realmente las realidades no deseadas de esos pensamientos.

Niños japoneses alérgicos a una hiedra venenosa, tomaron parte en un experimento en el que se les pasó la hoja de la planta venenosa en un antebrazo. Como control, una hoja no tóxica parecida a la planta tóxica fue frotado en el otro antebrazo. Como era de esperar casi todos los niños tuvieron una erupción en el brazo que se frotó con la hoja tóxica y no tuvieron respuesta a la hoja no tóxica.

Lo que los niños no sabían era que las hojas estaban mal etiquetadas a propósito. El pensamiento negativo de ser tocado por la planta venenosa llevó a la erupción producida por la hoja no tóxica! En la mayoría de los casos, no hubo erupción provocada por el contacto con la hoja de tóxica que se pensaba que era la inofensiva de control. La conclusión es simple: una percepción positiva puede mejorar la salud, y las percepciones negativas pueden precipitar la enfermedad. En este ejemplo alucinante del poder de la fe, fue uno de los experimentos que llevó a fundar la ciencia de la psiconeuroinmunología.

Teniendo en cuenta que un mínimo de un tercio de todas las curaciones médicas se atribuyen a un efecto placebo, ¿qué porcentaje de la enfermedad puede ser el resultado del pensamiento negativo en el efecto nocebo? Tal vez más de lo que pensamos, sobre todo porque los psicólogos estiman que el 70 por ciento de nuestros pensamientos son negativos y redundantes.

Las percepciones tienen una enorme influencia en la formación del carácter y las experiencias de nuestras vidas. Ellos son la razón por la cual esas personas llenas de fe pueden jugar alegremente con serpientes venenosas o levantar un auto para liberar a un ser querido. Las percepciónes le dan forma al efecto Placebo y Nocebo. Tienen más influencia en el cuerpo que el pensamiento positivo, ya que son mucho más que meros pensamientos en la mente.
Las percepciones son las creencias que impregnan todas las células. Simplemente, la expresión del cuerpo es un complemento a las percepciones de la mente, o, en términos más simples, creer es ver!

Bruce Lipton (Biologo Norteamericano)

domingo, 10 de julio de 2011

Las Trampas del Ego


Ésta no es la realidad real.

La realidad real está detrás del telón.

En verdad no estamos aquí; ésta es nuestra sombra.

-Rumi

Nadie ha visto la cara del ego. ¿Y porque qué digo esto? Porque el ego no tiene cara, el ego es una idea. El ego es la idea que tienes de ti mismo. Esa idea resulta ser una mera ilusión, pero suele ser una ilusión que genera una gran influencia en nosotros mismos. Saber esto, saber que es una ilusión, ya te está preparando para el viaje, para ir más allá del ego. Sabe hoy por la que la idea que tienes de ti mismo es una mera ilusión y que en verdad eres mucho más de lo que crees ser. Si tú decides vivir manteniendo la ilusión, te será imposible conocer tu verdadero yo. Si decides salir de la ilusión entonces abrirás la puerta que te llevará más allá del ego.

Durante muchos años has guiado tu vida en virtud de lo que te dicta tu ego. Esa idea que tienes de ti mismo es la que ha regido tu comportamiento durante mucho tiempo. Hoy, te voy a invitar a que te des cuenta de que dentro de ti hay un gran sabio, un guía, e incluso te darás cuenta de que ese sabio, ese guía, eres tú. Es tú verdadero yo. Durante años le has hecho caso a esta ilusión, a quien crees ser, y casi nunca le has puesto atención a quien realmente eres, y ésa ha sido la gran diferencia que ha generado las consecuencias que has vivido hasta el momento presente. Con la invitación que te haré durante todo este y el siguiente capítulo, en lugar de prestar atención a las órdenes de tu ego, empezarás a escuchar mensajes inspirados de sabiduría. Mi intención es que de esa manera te liberes de las trampas del ego y sus funestas consecuencias.

No quiero que creas que mi objetivo radical es que desprecies, derrotes o elimines tu ego. No. Incluso no creo que se pueda. No se puede en su totalidad mientras seamos humanos. Soy partícipe de la idea de que debemos honrar todas las partes de nuestro ser, tanto aquella que nos genera la percepción a través de nuestros sentidos, tanto como la que nos lleva a las esencias de las cosas. Ambas son parte de nosotros. Ésta es una pequeña gran paradoja, que mientras seamos humanos, tenemos la libertad de damos cuenta de la existencia del ego, y que le una vez que nos percatamos de ello, podemos elegir siempre entre la opción del ego y del espíritu, sin poder eliminar ninguno de los dos al ser ambos la constitución de nuestra dimensión humana. Ambas opciones siempre te merodearán. Se trata de ir más allá del ego y disfrutar de la opción que nos trae paz y armonía, las recomendaciones de tu yo superior, de ese sabio que en verdad eres, de esa conexión directa con Dios.

Para ir más allá del ego, debes recordar siete de sus trampas y al vedas como tales, te será más fácil librarlas:

1. El ego es tu "yo falso".

2. El ego te quiere aislado.

3. El ego te convence de que eres alguien "especial".

4. El ego se ofende muy fácil y rápidamente.

5. El ego es cobarde porque no le gusta perder.

6. El ego crece al consumir.

7. El ego está loco.

1ª. Trampa. El ego es tu “yo falso”

La primera trampa que nos limita a ir más allá del ego está manifiesta desde que iniciamos nuestro estudio en este tema. Tu verdadero yo, aquel que está destinado al verdadero éxito en la vida, es tu yo eterno. Es la manifestación de Dios que habita en ti y que sólo está arropada por un cuerpo. Creer que sólo eres tu cuerpo es una creencia enteramente falsa.

No es necesario repudiar al ego cuando te das cuenta de que es tu yo falso. Sólo basta con darse cuenta. Al hacerlo, automáticamente no le concederás mucho caso a quien te da consejos y tú ya sabes que es alguien falso. Ahí está, pero ahora ya sabes quién es y ponderarás mucho mejor sus opiniones. Cuando escuchamos y hacemos caso de las opiniones de nuestro yo falso, entramos en los terrenos de la oscuridad. Ahí no vemos, literalmente. Por ello usé la metáfora en este capítulo de las maneras para pasar del lado oscuro a la luz. Cuando le hacemos caso al ego, nuestro yo falso, no vemos quienes somos realmente, entonces estamos a oscuras. Cuando le hacemos caso al espíritu, nuestro verdadero yo, vemos quiénes somos realmente, entonces vemos con claridad gracias a la luz.

Cuando queremos ver en la oscuridad, haciendo caso al ego, hacemos suposiciones en tomo a lo que nos hará felices y acabamos frustrados. Todo lo que hacemos es esforzamos para hacer valer y acrecentar nuestra propia importancia, cuando lo que en verdad anhelamos es una vida más profunda y amorosa. Caemos, por andar a oscuras, en el vacío del egocentrismo, sin saber que lo único que nos daría luz es liberamos de la falsa idea de quiénes somos.

2ª. Trampa. El ego te quiere aislado.

La segunda trampa, donde el ego te quiere aislado, favorece tus estados de soledad. Y con cada dolorosa experiencia de soledad, el ego se hace fuerte. Quien, por ejemplo, se ha sentido solo por alguna decepción amorosa, alberga ideas de venganza donde busca que la otra parte también se sienta sola. Este fenómeno lo veo constantemente en mi consulta privada. Gente que se siente sola y que le gustaría reencontrarse con la persona amada, pero si ésta no lo acepta, empiezan a albergar la ilusión de que la otra persona también se sienta sola. El ego, lugar de oscuridad, empieza a dominar. Cuando la persona se convence de su aislamiento, empieza a ver la vida como una competencia. La competencia aumenta la sensación de estar aislado de los demás.

Surge ansiedad cuando queremos demostrar que somos mejores y queremos ganar. Del lado oscuro, somos incapaces de vemos conectados con la energía de Dios, de sentimos conectados en nuestro interior con todo y con todos. De esa forma, nuestra ansiedad aumenta y nos impulsa a buscar conexiones "externas". Esta búsqueda de falsas conexiones externas es la que nos hace necesitar la demostración de que somos mejores que otros, la necesidad de demostrar mejor aspecto, conseguir más cosas, juzgar a otros, todo ello síntomas de nuestra postura en el lado oscuro, donde no vemos que todos somos uno, donde no alcanzamos a ver la divina conexión interior.

La idea de que estamos aislados comienza a gestarse en un momento muy temprano de nuestras vidas. Si no tenemos la suerte de que alguien nos enseñe la luz, y nos muestre un modelo de vida interior, crecemos experimentando el dolor de la soledad, las heridas del rechazo y las censuras de nuestros semejantes, todo lo cual incrementa nuestra sensación de aislamiento, cerrándose un círculo vicioso. Mi mayor ilusión es que este libro que tienes en tus manos rompa este doloroso círculo. No estás solo. Incluso, pronto descubrirás que esto es imposible, pero tu falso yo (ego) te lo ha hecho creer durante tantos años que ya lo das por cierto. Hoy te digo: no es así. Sé que el ser humano común da por asumido que es un ser aislado en una forma tan arraigada en su esencia, que convencerle de lo contrario implica una empresa de grandes proporciones.

No importa, estoy aquí para esa empresa. Tú, en tu interior, sabes si lo que estoy escribiendo te refleja o no de alguna forma. Puedes tomar la decisión de continuar permitiendo que tu ego te mantenga del lado oscuro, apartado de la luz, o iniciar tu viaje más allá del ego y adentrarte en tu dimensión espiritual. Cuando decidas lo segundo, no tendrás que competir ni ser mejor que nadie. Ya no necesitarás acumular ni perseguir honores. Habrás dejado atrás una falsa idea. En lugar de verte como algo distinto y aparte de Dios y del Universo, vivirás tu vida consciente de que eres parte de Él en todo momento y te percatarás de tu conexión con todo.

¿Y si luego de aceptar ir más allá del ego te siguen los halagos? ¿Si ya decidiste pasar la puerta y adentrarte a una vida más espiritual, qué hacer con los reconocimientos y honores que te pueden seguir prodigando? Aquí una gran noticia: síguelos recibiendo. Síguelos adquiriendo, pero la enorme diferencia es que ahora sabrás que todo esto es un juego. Éste ha sido uno de los más trascendentes despertares en mi vida. Observo en paz. El día que lo hagas tú, sabrás de la paz y el disfrute del que hablo.

3ª. Trampa. El ego te convence de que eres alguien "especial".

La tercera trampa que te quiere atrapar del lado obscuro, cuando el ego te quiere convencer de que eres alguien "especial", es una de las más poderosas por la fuerza que le imprime la sociedad misma y nuestra cultura. Nuestro entorno sociocultural favorece enormemente la idea de que sí hay personas especiales y situaciones especiales. Alguien que se desenvuelve en' el lado oscuro de su ser, exige que debe ser tratado con una distinción especial. Se trata de un ser que todavía está durmiendo en la oscuridad y le es imposible ver que todos somos uno en una minada de manifestaciones.

Todos los programas de "reconocimiento" como "cliente distinguido", "cliente oro", "tarjetabiente platino", "miembro del club rotario", “viajero frecuente”, “tarjeta dorada”, "miembro decano del club de leones", y los organigramas más comunes de cualquier empresa, favorecen las tremendas distinciones que el ego disfruta tanto. Hace unos días vi un espectacular en la calle que anunciaba: " ... porque sabemos que eres especial, ven por tu tarjeta VIP para el cine". ¡¿Qué?! Me pregunto qué tendrá de especial ir al cine con frecuencia. Y mucha gente sí se ha de sentir especial por tener una tarjeta de reconocimiento por ir al cine. ¿Hasta dónde hemos podido llegar en el lado oscuro? Muy lejos, tenlo por cierto. Por eso te dije anteriormente que convencer de lo contrario a alguien es una empresa de grandes dimensiones. Muy grandes en verdad.

Es tan poderosa esta trampa del ego, que todos los mercadólogos y publicistas, se hacen de ella para vender. Un ejemplo: me acuerdo que hace años existía en el aeropuerto una fila "especial" para pasajeros que viajaban en primera clase, hoy hasta un salón "especial" de recepción hay para ellos. Paredes que se alzaron donde no las había, puertas corredizas con guardia a la entrada para distinguirse radicalmente de los demás pasajeros donde no hay pared ninguna. Dentro de este recinto especial para pasajeros premier hay música especial, aire acondicionado, mientras que "del otro lado", no. Estas distinciones le encantan al ego.

La paradoja es que mientras menos reconocimiento busques en la vida, más recibes; y la magnitud inversamente proporcional de lo que te digo es enorme, y ahí hay verdadero disfrute porque nunca te lo esperabas, te dejas fluir enfocando tu mente en ayudar y el Universo mismo te recompensa de las maneras más especiales que jamás nunca hayas imaginado con todo tu ego.

4ª. Trampa. El ego se ofende muy fácil y rápidamente.

La cuarta trampa del ego es que éste se ofende muy fácil y rápidamente, y es una de las barreras más difíciles de franquear. En esto, durante muchos años, fui experto. Mi ego siempre me hizo creer que yo merecía un trato especial y cuando no lo recibía, me ofendía tremendamente, y en verdad fácil y rápido. Y hoy que hago la relectura de mi vida, me resulta impresionante lo que perdí porque nadie me había dado luz en mi comportamiento. El saldo final resultó en la pérdida de la gente que algún día quise con gran profundidad. Así nos juega el ego. Este tema puede ser propio de todo un libro, pero aquí sólo quiero nombrar las reflexiones más útiles que nos ayuden a damos cuenta e ir más allá del ego por nuestro propio bien y el de la gente que nos rodea, y es que la gente ofendida (por trampa de su ego), suele hacer mucho daño a su alrededor. Se trata de agredidos sociales cuyo dolor interior es lo único que pueden sacar cuando conviven con los demás, y pasan por la vida haciendo daño a sus propios hijos, esposo, esposa, y en general a cualquier persona que les rodee por el tiempo suficiente para revelar lo que llevan dentro: dolor, daño por las ofensas que sienten que la vida les ha prodigado. Cada vez que te sientes ofendido, estás a merced de tu ego.

Con el tiempo, cuando llegó la luz a mi vida, una de mis historias favoritas fue la de Carlos Castaneda relatada en su libro El poder del silencio, en el que relata un diálogo con su maestro espiritual, el nagual don Juan. Esta historia impactó en mi vida que la incluí en mi filosofía personal, reconociendo el poder de la identidad en las personas. Es una historia donde Carlos Castaneda, tras haber sido perseguido durante varios días por un jaguar en las montañas, y estar convencido de que ese jaguar iba a desgarrarlo miembro a miembro y comérselo, por fin consiguió escapar de la amenazante fiera. Durante tres días había vivido con el miedo de que iba a ser destrozado y devorado por el jaguar. Cuando su maestro le preguntó por esta experiencia, Castaneda respondió:

Lo que quedó en conciencia fue que un león de las montañas -puesto que no podía aceptar la idea de un jaguar-nos había perseguido montaña arriba, y que don Juan me preguntó si me había sentido ofendido porque pudiera arremeter contra mí aquel gran gato. Yo le dije que era absurdo que pudiera 'sentirme ofendido, y él me respondió que debía sentirme igual respecto a las arremetidas de mis congéneres humanos. Debía protegerme o apartarme de su camino, pero sin la sensación de ser tratado de un modo moralmente incorrecto.

Esto me llevó mucho tiempo comprenderlo y otro tanto aceptarlo. Hoy, luego de años, sé perfectamente la enorme verdad que hay en el consejo de don Juan. El jaguar que nunca actuó de mala fe, simplemente actuaba obedeciendo a su naturaleza. Por ello es imposible ofenderse ante el natural comportamiento de la bestia. La bestia hacía lo que sabe hacer, nada más. Y hoy he descubierto que muchos humanos que "nos ofenden" tan sólo hacen lo que saben hacer. No tienen el conocimiento del respeto, de la dignidad, de la gratitud, y demás virtudes propias de la espiritualidad del ser. Hasta entonces comprendí el postulado de Aristóteles cuando dijo: "En el mundo no hay tanta maldad, lo que hay es ignorancia”.

Cuando sientes que una persona te ofende, no te ofende a ti, a tu verdadero yo,

sino que ofende a la idea que tú tienes de ti, o sea, a tu ego. Con cierto dolor en mi pasado, aprendí que establecer reglas de cómo debe ser tratado uno es la manera más eficiente de garantizar ser ofendido con mucha frecuencia. Pero, entonces, ¿qué hacer cuando alguien nos ofende? La peor opción sería tratar de convencerlo para que no lo haga. Esto, en mi experiencia, casi no funciona. Por supuesto que recomiendo intentarlo, eso es conferir el divino privilegio que todos tenemos de la posibilidad de cambiar. Pero he aquí algo contundente: si luego de intentar una y otra vez, se nos sigue haciendo daño, las recomendaciones de don Juan son certeras: protégete o apártate de su camino.

Al paso de los años, en que con toda intención he deseado vivir con mayor paz y armonía y haciendo algo para lograrlo, descubrí que al refrenar mi ego, al ir más allá de él, de inmediato vi disminuidas las arremetidas que otras personas pensé me procuraban. El cambio no estuvo en la gente, sino en mí. Me queda claro. Cuando vives así, surge una motivación por hacer un mundo mejor, donde la ofensa no existe, sino sólo la ignorancia. Todo este material está lleno de ideas y conceptos de la vida real que te ayudarán a liberarte de tu ego. Trata de ver a tus semejantes como lo que son, en lugar de verlos como crees que debieran ser. Cuánto dolor se puede uno ahorrar al saber esto. La gente es tal cual es. Si esa forma de ser te agrada, adelante, si no, no proyectes una ilusión donde nunca se hará realidad. Dicho de otra manera, hay maderas que no agarran ningún barniz.

En materia de liderazgo, el famoso efecto "Pigmalión" no es infalible. Si eres líder, esta reflexión te será de enorme utilidad. Esto último es de lo más reciente que he aprendido en mi vida. Me costó mucho trabajo, pero cuando se aclaró el panorama y alcancé a ver a la gente tal cual es, y no como yo creí que debería ser, las frustraciones y las ofensas desaparecieron de inmediato, literalmente se esfuman. Así, el camino de tu búsqueda espiritual queda más despejado.

En el idealismo -característico de mi persona-siempre albergo la idea de poder ayudar a que alguien cambie para su propio bien y el de la humanidad entera. Se vale. Pero hoy ya no lo hago con el liderazgo enfocado en mi ego por ser el héroe que genera el cambio, sino que hoy invito al cambio desde mi perspectiva espiritual, un liderazgo totalmente distinto al que se me enseñó hace años. Yo invito al cambio, pero la determinación de aceptar esta invitación es un inamovible privilegio exclusivo de la otra persona. Quizá por esto escribo libros. Me siento tremendamente bien escribiendo mis propuestas. Pero ya no me impongo; sólo tú, al buscar, adquirir y leer este libro haces de mis propuestas una opción más que puedes tomar. Yo ni me entero si me haces caso o no. Es tu vida. Tan respetable y amorosa como la mía o la de cualquier otra persona. Esto es liberarse del ego. Cualquiera de nosotros lo puede hacer.

5ª. Trampa. El ego es cobarde porque no le gusta perder.

La quinta trampa del ego que te detiene en tu búsqueda de la luz, es que el ego es un cobarde. Recuerda que el ego siempre te hace sentir separado de Dios. Incluso lo hace con argumentos como la culpa y la vergüenza. Cuando haces algo que crees que está mal y lo sabes, hay temor de voltear a ver el rostro de Dios, por las creencias que nos inculcaron desde pequeños. Si tan sólo supieras que tú mismo eres Dios, no habría forma de temerle. Pero tu ego se acobarda al hacerte creer que tú estás aquí y Él allá. Uno fuera del otro. La imagen de "padre" favorece esta errónea creencia de separación. Yo hijo aquí, tu Padre allá. Esto no es cierto. Estamos todos dentro de Él. La ilusión de separación ha sido una trampa del ego que ya te he explicado y ahora observa esta otra consecuencia de la trampa.

Aquí te quiero mostrar una bella analogía: así como la oscuridad desaparece ipso facto al prender la luz, del mismo modo el miedo de tu ego desaparece al ir al Iado de la luz donde tu espíritu te hace darte cuenta de que en esencia tu ser está constantemente bañado de amor y aceptación con gran gozo. Algún día lo descubrirás por cuenta propia. El hallazgo es hermoso. Estando del lado de la luz, no hay temor.

Sincronísticamente, mientras me encontraba escribiendo en mi silencioso y exquisito santuario en un domingo, sonó mi teléfono celular. Era un amigo que afligido me quería compartir sus decepciones con quien él identifica la mujer de su vida. Mi amigo está verdaderamente enamorado, ella todavía no. Eso lo alcanzo a ver yo. Me comentó que muere de ganas por hablarle, pero que el día anterior ella le propuso dejarse de hablar para pensar si la relación era adecuada o no. Mi amigo con el puro planteamiento empezó a sufrir, pero la respetó en su opinión, no le hablaba. Durante media hora (muy larga media hora cuando uno está escribiendo), me comentó todos los argumentos que lo orillaban a no hablar con ella aunque lo deseara, me los explicó a mí para que los escuchara él mismo. Esto lo sé como terapeuta. Al final me pidió mi recomendación y le dije: "Háblale ahora mismo y dile cuánto la quieres".

Mi amigo se quedó callado del otro lado de la línea, como si hubiera hablado con un tonto que no entendió los poderosos argumentos que explicó para no hablarle. Luego de alargarse un poco más el silencio, interrumpí diciéndole: "Tu ego tiene miedo de hablarle porque la idea de rechazo no le gusta nada". "Mi ego nada tiene que ver en esto" -me dijo. "Eso crees. Pero te quiero hacer una pregunta: si tuvieras la certeza de que te vas a morir el próximo jueves, ¿le hablarías ahora mismo?" "¡Por supuesto!" -afirmó-o "Entonces debido a que no tenemos la certeza de que vivas o mueras, yo te recomiendo que le hables y obedezcas lo que te dicta tu corazón, que es la vía de comunicación más directa de tu espíritu". Mi amigo dudó en silencio un rato. Y o alcanzaba a percibir perfectamente el debate entre lo que quería hacer y lo que tenía que hacer. El universalmente conocido duelo entre mente y corazón. En ese momento recordé un pasaje de la historia de San Francisco de Asís cuando dice: " ... La mente siempre se cuestiona, pondera, valora; el corazón nunca se cuestiona, no pondera, no valora. La mente cree; el corazón sabe. La mente es el abogado del diablo ... "

Esta última metáfora me encanta al ser tan sugestiva. En fin, luego de un rato, mi amigo me dijo: "Está bien, le voy a hablar". "Recuerda que yo sólo te sugerí y la decisión la estás tomando tú. Yo tan sólo sugiero. Sugiero que sigas a tu corazón". Mi amigo me colgó para hablarle. Luego de media hora me volvió a hablar: "Se hundió el barco" -me dijo-"¿Qué?" -le respondí-Sobre todo por su metáfora tan "motivante". "Sí, no quiso salir a comer conmigo y prefirió quedarse en su casa". "Oh, veo. Aunque te recomendaría que mejor dijeras no que se hundió el barco, sino que el barco sigue amarrado al muelle y tú con ganas de navegar. No se ha hundido nada amigo." Siempre he creído en la tremenda fuerza que las metáforas que usa más imprimen en nuestra vida emocional. Yo seguiré tratando de ayudar.

Me hubiera gustado que esta historia tuviera un final feliz, pero tuvo un final adecuado por lo menos hasta el momento. ¿Por qué pienso así? Pues porque mi amigo siguió sin salir con ella, tal como estaba planeado, pero la gran diferencia, la enorme diferencia, es que, aunque siga sin salir con ella aún, mi amigo dominó a su ego e hizo a un lado el temor al rechazo. Mi amigo creció, aunque todavía él no lo alcance a ver así. Estoy orgulloso de él. Quizá se sienta "ponchado" en su juego, pero por lo menos lo intentó tres veces al bat, aunque fueran strikes.

Hay gente que se poncha sin intentar ningún strike y prefiere quedarse sentado en la banca. Ahí el ego gana. Pero hoy, el espíritu de mi amigo hizo su aparición. Insisto, estoy orgulloso de él. Si amas a alguien, díselo. Y que no te importe la respuesta de regreso. Cuando das algo a alguien, ¿qué das? ¿Un regalo o un anzuelo? El espíritu da siempre un regalo y se regocija por el simple hecho de dado y ya. El ego da siempre un anzuelo y se frustra si la presa no pica la carnada. Esto lo he aprendido en carne propia.

6ª. Trampa. El ego crece al consumir.

La sexta trampa del ego que te puede hacer caer e inmovilizarte para avanzar en tu búsqueda espiritual es el consumo. El ego crece al consumir. Tu falsa idea de tu yo, tu ego, siempre te hará pensar que si tienes más, te sentirás mejor y con la paz de haberlo conseguido. Tu ego siempre te impulsará a obtener los signos externos de valor y se siente amenazado con la idea de que puedas obtener paz desde tu interior. Incluso ésa será la razón por la que muchos dejarán este libro. Lo sé. Pero lo escribo con mi corazón para aquellos que lo terminarán y lo recomendarán por amor a quienes verdaderamente amen, a quienes quieran que despierten de la ilusión.

Recuerda que desde apartados iníciales de este tema te dije que mirar en la dirección equivocada era mirar hacia el exterior. Y ésta es la trampa que el ego nos tiende todos los días. Incluso hay libros enteros y seminarios que te enseñan cómo dar una apariencia exterior de éxito. Esto es innecesario cuando descubres en tu interior el verdadero éxito en la vida. Pero ya ves, se venden por la precaria evolución de la sociedad en general, a quien nunca se le ha enseñado que hay una perspectiva interior millones de veces más rica y pura, donde radica la verdadera paz.

Mirar hacia el lado exterior a través del consumo es un vano intento por hallar la paz. Tu ego siempre intentará persuadirte de que adquiriendo talo cual producto encontrarás la satisfacción que anhelas. El ego te ha impulsado a lo largo de los años a dirigir tu vida hacia el exterior y se regocija cuando centras toda tu energía en las adquisiciones. Hoy me he alcanzado a dar cuenta de esta trampa y me ha impresionado cuando observo el daño que me hizo. En más de una ocasión, frente a una adquisición, en mi intimidad y sin decÍrselo a nadie, me llegué a decir: " ... estaba mejor antes, sin esto".

Para colmo, cuando se sucede un momento de ansiedad de ese tipo, irónicamente muchas personas tratan de eliminada ¡mediante más adquisiciones! En fin, este círculo vicioso en donde el ego de muchas personas les hace caer, es una de las más poderosas estrategias para alejar tu corazón del verdadero amor y paz que todos buscamos en nuestra evolución espiritual. Y el sistema es perfecto, porque mientras más te alejes del verdadero éxito en la vida, donde reinan el amor y la paz verdaderos, el ego se mantiene intacto y con más fuerza para seguir. Es imperativo que recuperes el poder de tu corazón para superar las trampas del ego.

En mi caso, llegó el momento de mi despertar cuando comprendí de una vez por todas que el camino hacia la paz no es objeto de consumo. No puedes comprar amor, aunque muchas personas estén a la venta. Como lo comenté antes, no hay paz en la enfermedad de las 3 M, donde uno cree que Mucho y Más es Mejor. Esa enfermedad sólo conduce a una lucha interminable carente de sentido.

Tu ego se sentirá amenazado cuando llegues a darle un sentido a tu vida mediante el verdadero éxito que va más allá del mundo exterior. Cuando dejes de perseguir en el exterior lo que sólo se obtiene gratuitamente desde tu interior encontrarás un gran sentido en tu vida y sentirás cómo te sumerges en una verdadera dicha. Tu ego habrá sido domado en esta trampa.

7ª. Trampa. El ego está loco.

La séptima trampa que nos pone el ego es mediante las consecuencias de que está loco. De mi eminente maestro Dyer, aprendí su definición de locura y él dice que una persona loca es quien se cree lo que no es y actúa en el mundo según esa creencia. En todos mis estudios de la psicología humana, nunca había encontrado una definición tan sencilla y tan contundente a la vez, de locura. Y eso es precisamente lo que cree el ego, y a todas horas intenta que tú lo creas también.

Al igual que mi maestro, estoy convencido de que el ego está loco porque le teme a la muerte. Podríamos decir que el ego tiene la delirante idea de que puede morir cuando tú conozcas tu verdadero yo. A medida que esta locura del ego se apodera de tu vida, te llegas a identificar con la idea de tu yo falso para mantenerlo vivo.

Esta trampa del ego, viene claramente indicada en d libro Un Curso de Milagros cuando acota: "Éste es un mundo demente, y no subestimes la extensión de dicha locura. No existe aspecto alguno de tu percepción que no esté afectado". La locura del ego es la que engendra la idea de que lo que ves es lo único que existe, su locura genera tu percepción de sentirte aislado, su locura te convence de que eres alguien "especial", su locura hace que te ofendas muy fácil y rápidamente hasta por lo más mínimo, su locura engendra tus temores, su locura te hace pensar que puedes encontrar la paz consumiendo y comprando cada vez más.

El teólogo y paleontólogo francés, Teilhard de Chardin, escribió: "Somos uno solo, al fin y al cabo, tu y yo; juntos sufrimos, juntos existimos, y eternamente nos regocijaremos el uno con el otro”. Esto es cordura: saber que todos somos uno en Dios. Cuando sepas esto, tu verdadero conocimiento de Dios, esto no te hará superior a nadie, pero te aportará un sentido más rico y profundo a tu vida. Los que no han visto su luz interior siguen siendo parte de nosotros, son nosotros, en diferentes momentos de nuestra misma manifestación.

Ahora que te he explicado lo que he llegado a conocer como las siete trampas del ego, estás preparado para ir más allá de él. Recuerdo que hace muchos años un maestro que conocí de tiro al blanco, me dijo: "Nunca podrás dar en el blanco que no veas". Una verdad que podría callarse por lógicamente sabida. Pero no. V ale la pena nombrarla, para comprender que, analógicamente, nunca podremos franquear una trampa de la que no se nos advirtió. Ésa fue mi intención aquí. Advertirte de lo mismo que se me ha advertido a mí, y que me sirvió para emprender el camino de mi búsqueda espiritual con más seguridad. Así fue como empecé a darme cuenta de las siete maneras para pasar del lado oscuro a la luz. Mi primer hallazgo consistió en pasar ...

DE LA NECESIDAD DE GANAR A LA PAZ

Lo que tu ego necesita es demostrar que ha ganado, siempre busca ganar. Lo que tu espíritu busca es paz. Así de simple, y tremenda es la diferencia, tal como la que hay entre la oscuridad y la luz.

Todo el tiempo estás eligiendo, todo el tiempo eliges con qué identificarte, con tu ego o con tu espíritu. Y una forma muy adecuada de saberlo es: si tus elecciones te generan ansiedad y agitación o una sensación de armonía y paz. La opción que genera ansiedad o agitación generalmente está basada en la idea que tienes de ti mismo, mientras que la que genera paz es la basada en lo que tú yo espiritual te ofrece. "Si la opción que tomas te aporta una sensación de paz, entonces estás bajo la guía de tu yo espiritual". Siempre pregúntate: "¿Esto me va a traer paz o ansiedad?" Siempre que te des cuenta de la respuesta podrás ir caminando más seguro. Por ejemplo, cada vez 1ue yo tengo que ir a algún lado a visitar a alguien, me pregunto si el encuentro me traerá paz o agitación. Si siento paz con sólo imaginarlo, voy. Si siento ansiedad o una leve molestia en mi interior, simplemente no visito a esa persona. Así de sencillo y así de fructificante a la vez. Te puedo jurar que este parámetro de decisión ha sido uno de los más poderosos (para el bien) que he podido encontrar en mi vida. Eligiendo de esta manera, cada encuentro que tengo con alguien, me hace sentir extremadamente bien; y cuando decido permanecer sin visitar a ese alguien, también me hace sentir extraordinariamente bien. Esto es vivir del lado de la luz.

Otro ejemplo tremendamente útil es a la hora de comprar. En esta etapa de mi vida me he percatado de que no basta tener el dinero para comprar algo, sino que es muy conveniente además saber si es adecuado comprarlo o no. Hoy en día, cada vez que tengo ganas de comprar algo, me atrapo sabiendo que el que quiere comprar es mi ego; recuerda que, como ya te lo he explicado, el ego crece con las adquisiciones. Sin embargo, en esta vida terrenal, requerimos de la compra de ciertas cosas. Hoy, siempre que estoy frente a algún producto o servicio, en el instante en que lo tengo en mis manos o en el momento en que debo firmar algún contrato de servicios, ahí mismo me pregunto: "¿Esto me traerá paz o ansiedad?" Nunca falla el sentimiento. Nunca. Lo tengo comprobado porque cada vez que mi interior me respondía "Ansiedad", y aún así lo compraba, no tardaba mucho en corroborar dolorosamente que en efecto tenía ansiedad o desesperación por haber comprado ese algo unos minutos después.

No importa si se tiene el dinero en abundancia o de sobra para la compra de ese algo. La ansiedad siempre hace su aparición cuando quien lo eligió fue el ego. En cambio, cuando al comprar algo siento paz, nunca falla que ese algo era efectivamente útil para continuar con determinada misión. Hay alegría en esta compra. Sin duda, hoy compro mucho menos -en verdad mucho menos-que hace unos años, y se siente uno tan bien, pero tan bien, que esta sensación es altamente recomendable.

Tu ego quiere que siempre estés en angustia y para ello siempre te invita a que sientas la necesidad de ganar. Quien necesita ganar vive en un estado permanente de angustia y ansiedad, y esta forma es de las más eficientes para alejarte de tu yo espiritual, de Dios. Quizás aquí me quieras rebatir el punto preguntándome si acaso está mal ganar. Y entonces te diría que no. No. Lo que está mal es tener la necesidad, cuestión que es muy distinta. Mira, sorpréndete con esto: hay gente que gana -y por mucho con respecto a su más cercano contrincante-y nunca se da cuenta de que ganó, eso es algo que le tiene sin cuidado. Me consta. Esto es el colmo de no tener ninguna necesidad de ganar, y en este tipo del verdadero éxito en la vida, donde la gente gana y ni se da cuenta, es cuando su espíritu lo guía. Otra de las ironías que he encontrado en esta vida es precisamente ésa, que cuando alguien es inmensamente feliz viviendo en paz haciendo lo que hace, siempre gana si se le comparara con otros que hacen lo mismo que él. Pero a él ni le interesa, ni se da cuenta, ni dedica tiempo a pensar en cómo ganar, ni busca estrategias para triunfar, ni nada por el estilo. Esta persona que ha optado por su yo espiritual, simplemente gana sin darse cuenta. No le interesa ganar, le interesa estar en paz y feliz mientras hace lo que hace. Y te repito, aquí irónicamente se gana y por mucho.

Reemplazar la necesidad de ganar y su ansiedad por la paz interior, es reemplazar tu identidad con el ego por la de tu espíritu. El cambio de identidad es de hermosas consecuencias. Aquí quiero repetirte algo: te sugiero que no necesites ganar, sólo gana sin darte cuenta permitiendo que el triunfo suceda solo. No persigas el triunfo, más bien deja que éste llegue a ti. Para logrado no debes hacer nada en su búsqueda. Sucede solo. Quizás aquí aplique esta frase: "No busques, encuentra". A estas alturas podrás deducir que es distinto.Uno de los más gratos recuerdos de mis primeros años en la universidad es por un maestro que me impresionó en aquella época, el Doctor Mario Vergara, la materia que impartía era "Psicosociología del mexicano". Recuerdo perfectamente una de sus clases que más me dejaron impresionado para toda mi vida, incluso ahora mismo viene muy vívido a mi mente, casi como si estuviera volviéndolo a escuchar en este momento, fue uno donde dijo con todo el impacto de sus elocuentes palabras:

" ... El corazón humano, al ser tan humano, siempre busca más y más, y más, es insaciable. Los deseos del corazón de un humano son tan grandes y ambiciosos que se encierra en una tonta búsqueda sin fin, en el mundo material; ahí, por más que se acumule, por más que se logre, por más que se gane, siempre habrá más, y más que se pueda desear. Así funciona la garantía para frustrar cualquier corazón humano que busca su satisfacción en los bienes materiales o éxitos terrenales. Nunca podrá estar en paz y tranquilo porque siempre hay más que lograr o ganar. Si el corazón humano es infinito en sus deseos, entonces lo único que lo puede saciar es precisamente lo que es Infinito. Y ésta es la razón por la cual sólo y exclusivamente cuando permitimos que Dios (lo que cada cual entienda por Dios, ) entre a nuestro corazón, es cuando éste se sacia en verdad y encuentra la paz”.