viernes, 29 de junio de 2012

Locos

Usted probablemente se ha cruzado en la calle con "locos" que hablan o murmuran para sí mismos incesantemente. Bueno, esto no es muy diferente de lo que usted y otras personas "normales" hacen, excepto por el hecho de que usted no lo hace en voz alta. La voz comenta, especula, juzga, compara, se queja, acepta, rechaza, y así sucesivamente. La voz no es necesariamente relevante para la situación en la que usted se encuentra en ese momento; puede estar revisando el pasado reciente o lejano o ensayando o imaginando posibles situaciones futuras. En este caso, frecuentemente imagina resultados negativos o problemas; este proceso se llama "preocuparse". A veces esta pista de sonido va acompañada por imágenes visuales o"películas mentales".
Incluso si la voz es relevante para la situación del momento, la interpretará de acuerdo con el pasado. Esto se debe a que la voz pertenece a su mente condicionada, que es el resultado de toda su historia pasada así como del escenario mental de la cultura colectiva que usted heredó. Así, usted ve y juzga el presente con los ojos del pasado y obtiene una visión de él totalmente distorsionada. No es raro que esa voz sea el peor enemigo de la persona. Muchos viven con un torturador en la cabeza que continuamente los ataca y los castiga y les drena la energía vital. Esto causa sufrimiento e infelicidad así como enfermedad.

Lo bueno es que usted puede liberarse de su mente. Esa es la única liberación verdadera. Usted puede dar el primer paso ahora mismo. Empiece por oír la voz de su cabeza tan a menudo como pueda. Preste atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo, esos viejos discos que han sonado en su cabeza quizá durante años. Eso es a lo que llamo "observar al que piensa", que es otra forma de decir: escuche la voz de su cabeza, esté allí como si fuese un testigo.

Cuando usted escuche esta voz hágalo imparcialmente. Es decir,. no juzgue. No juzgue o condene lo que oye, porque hacerlo significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta trasera. Pronto empezará a darse cuenta de esto: está la voz y estoy yo escuchándola, observándola. Esta comprensión del Yo soy, esta sensación de su propia presencia, no es un pensamiento. Surge de más allá de la mente.
Así pues, cuando usted escucha un pensamiento, usted es consciente no sólo del pensamiento, sino de usted mismo como testigo de él. Ha aparecido una nueva dimensión de conciencia. Mientras oye al pensamiento usted siente una presencia consciente - su ser más profundo - más allá o debajo del pensamiento, como quien dice. El pensamiento entonces pierde su poder sobre usted y rápidamente se calma

extraido del libro "El poder del ahora" de E Tolle

domingo, 3 de junio de 2012

Ser Feliz

Ser Feliz

“¿Has pensado alguna vez que has sido “programado” para ser infeliz y que, por lo tanto, hagas lo que hagas para obtener la felicidad, estás abocado al fracaso? Es como si introdujeras una serie de ecuaciones matemáticas en un ordenador, y éste fallara cada vez que pulsas el teclado para obtener un pasaje de Shakespeare.

Si quieres ser feliz, no necesitas hacer ningún tipo de esfuerzo; ni siquiera necesitas buena voluntad o buenos deseos, sino comprender con claridad de qué manera has sido “programado” exactamente. Lo que ha ocurrido es lo siguiente: primero, tu sociedad y tu cultura te han enseñado a creer que no puedes ser feliz sin determinadas personas y determinadas cosas. Echa un vistazo a tu alrededor, y por todas partes verás a personas que en realidad han construido sus vidas sobre la creencia de que sin determinadas cosas -dinero, poder, éxito, aceptación, fama, amor, amistad, espiritualidad, Dios…- no pueden ser felices. ¿Cuál es la combinación exacta en tu caso?

Una vez que te has “tragado” tu creencia, has desarrollado instintivamente un especial apego a esa persona o cosa, sin la que estabas convencido de no poder ser feliz. Luego vinieron los consabidos esfuerzos por adquirirla, aferrarte a ella una vez conseguida y eliminar toda posibilidad de perderla. Todo ello te llevó, finalmente, a una servil dependencia emocional de ella, hasta el punto de concederle el poder de hacerte estremecer al conseguirla, de angustiarte ante la posibilidad de verte privado de ella y de entristecerte en el caso de perderla efectivamente.

Detente ahora por unos momentos y contempla la lista interminable de ataduras que te tienen preso. Piensa en cosas y personas concretas, no en abstracciones… Una vez que tu apego a ellas se hubo apoderado de ti, comenzaste a esforzarte al máximo, en cada instante de tu vida consciente, por reordenar el mundo que te rodeaba, en orden a conseguir y conservar los objetos de tu adhesión. Es ésta una agotadora tarea que apenas te deja energías para dedicarte a vivir y disfrutar plenamente de la vida. Pero, además, es una tarea imposible en un mundo que no deja de cambiar y que tú, sencillamente, no eres capaz de controlar. Por eso, en lugar de una vida de plenitud y serenidad, estás condenado a vivir una vida de frustración, ansiedad, preocupación, inseguridad, incertidumbre y tensión. Durante unos pocos y efímeros momentos, el mundo, efectivamente, cede a tus esfuerzos y se acomoda a tus deseos, y gozas entonces de una pasajera felicidad. Mejor dicho: experimentas un instante de placer, que en modo alguno constituye la felicidad, porque viene acompañado de un difuso temor a que, en cualquier momento, ese mundo de cosas y personas que con tanto esfuerzo has conseguido construir escape a tu control y te llene de frustración, que es algo que, tarde o temprano, acaba siempre por suceder.

Hay algo aquí que conviene meditar: siempre que te encuentras inquieto o temeroso, es porque puedes perder o no conseguir el objeto de tu deseo. ¿no es verdad? Y siempre que sientes celos, ¿no es porque alguien puede llevarse aquello a lo que tú estás apegado?, ¿acaso tu irritación no se debe a que alguien se interpone entre ti y lo que deseas’?. Observa la paranoia que te entra cuando ves amenazado el objeto de tu adhesión o de tu afecto: no eres capaz de pensar con objetividad, y toda tu visión se deforma, ¿no es así’?. Y cuando te encuentras fastidiado, ¿no es porque no has conseguido en suficiente medida lo que tú crees que puede hacerte feliz o aquello por lo que sientes apego? Y cuando estás deprimido y triste, ¿acaso no ve todo el mundo que es porque la vida no te da aquello sin lo que estás convencido de que no puedes ser feliz? Casi todas las emociones negativas que experimentas son fruto directo de un apego de este tipo.

Así pues, estás agobiado por la carga de tus ataduras… y luchando desesperadamente por alcanzar la felicidad precisamente aferrándote a dicha carga. La sola idea es verdaderamente absurda. Pero lo trágico es que ése es el único método que nos han enseñado para lograr la felicidad (un método seguro, por otra parte, para producir desasosiego, frustración y tristeza). A casi nadie le han enseñado que, para ser auténticamente feliz, una sola cosa es necesaria: desprogramarse, liberarse de esas ataduras.

Cuando uno descubre esta palmaria verdad, le aterra pensar el dolor que puede suponerle el liberarse de sus ataduras. Pero lo cierto es que no se trata de un proceso doloroso, ni mucho menos. Al contrario: liberarse de las ataduras constituye una tarea absolutamente gratificante, con tal de que el instrumento empleado para ello no sea la fuerza de voluntad ni la renuncia, sino la visión. Todo cuanto tienes que hacer es abrir los ojos y ver que, de hecho, no necesitas en absoluto eso a lo que estás tan apegado; que has sido programado y condicionado para creer que no puedes ser feliz o que no puedes vivir sin esa persona o cosa determinada. Seguramente recuerdas la angustia que experimentaste cuando perdiste a alguien o algo que era para ti de incalculable valor; probablemente estabas seguro de que nunca más volverías a ser feliz. Pero ¿qué sucedió después? Pasó el tiempo, y aprendiste a arreglártelas perfectamente,¿no es así? Aquello debería haberte hecho ver la falsedad de tu creencia, la mala pasada que estaba jugándote tu mente “programada”.

Un apego no es un hecho. Es una creencia, una fantasía de tu mente, adquirida mediante una “programación”. Si esa fantasía no existiera en tu mente, no estarías apegado. Amarías las cosas y a las personas y disfrutarías de ellas; pero, al no existir la creencia, disfrutarías de ellas sin atadura de ningún tipo. ¿Existe, de hecho, otra forma de disfrutar realmente de algo?

Pasa revista a todos tus apegos y ataduras, y dile a cada persona u objeto que te venga a la mente: “En realidad no estoy apegado a ti en absoluto. Tan sólo estoy engañándome a mí mismo creyendo que sin ti no puedo ser feliz”. Limítate a hacer esto con toda honradez, y verás el cambio que se produce en ti: “En realidad no estoy apegado a ti en absoluto. Tan sólo estoy engañándome a mí mismo creyendo que sin ti no puedo ser feliz”.” (Anthony De Mello, “Una llamada al Amor”)

viernes, 1 de junio de 2012

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.

Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?

Eres hijo del universo.

El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.

No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.

Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

”

Marianne Williamson"

Sobre la Sincronicidad

Sincronicidad es un término originariamente acuñado por Jung que se refiere a la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no se puede explicar pero que tiene sentido para el observador, es decir, ese tipo de eventos en nuestra vida que solemos achacar a la casualidad, a la suerte, o a la magia.

 ¿has experimentado alguna vez el placer de encontrar a la persona exacta que necesitabas aparecida de la nada?,¿o recibiste la llamada de alguien del pasado de la que apenas unas horas antes te habías acordado sin motivo aparente?, ¿o ese libro que encontraste al azar que responde a la duda que te tenía bloqueado?. La sincronicidad nos representa en el plano físico la idea o solución que mora en la mente de la manera más fácil y sin apenas esfuerzo. Se trata de vivir el mayor tiempo posible en ese “fluir” que hace que la vida parezca una aventura permanente, un viaje de descubrimiento constante sobre uno mismo, sobre los demás y el universo. Decir sincronicidad es lo mismo que decir magia.

 Hay unas condiciones óptimas de manifestación, un estado mental propicio para que puedan producirse y son los momentos personales intensos que nos obligan a estar muy pendientes de las señales del exterior, los momentos en que buscamos ayuda por intensas vivencias o crisis emocionales, los cambios bruscos, los viajes, los momentos de peligro, las muertes de seres queridos. Los momentos en que nos olvidamos de la seguridad, de lo conocido y trillado, del plan establecido, de lo que se supone que debemos hacer, son los que nos sumergen en un estado de alerta y apertura perfectos para ser consciente de esa dimensión simbólica de la vida que es la que al final nos da la clave no sólo para la solución de nuestros problemas, sino para hallar nuevas maneras de vivir intensa y conscientemente. La fé juega en esto un importante papel, la fé en uno mismo, en la fuerza creativa del universo que nos guia exactamente a dónde queremos llegar, la certeza de que si existe un miedo que nos bloquea, también hay un amor que nos motiva a experimentar más allá de lo conocido; pero hemos de elegir la aventura y no el hastío. Somos lo que pensamos, y experimentaremos esa magia sólo si antes le damos la oportunidad creyendo en ella y invitándola a jugar en nuestras vidas. Esos momentos difíciles o especiales nos han puesto en ese estado de apertura y recepción, de nosotros depende que sigamos en esa actitud de aceptación de esa fuerza universal que parece saber exactamente lo que precisamos y nos lo brinda generosamente. No es ver para creer sino creer para ver, pues lo que hay en nuestra mente es lo que hace que nos atraigan y que nos veamos atraídos hacia lo que es análogo. Esa es la manera en que todo se agrupa.

 La simbología y el sentido de estos acontecimientos nos da el mensaje exacto que el universo representa para nosotros igual que si fuera una sesión de cine particular. Las ideas poseen una vibración, a otros niveles tienen forma y color que hace que atraigan lo análogo. Al atraer lo que se le asemeja podemos leer en la materia lo que realmente pensamos sobre nosotros mismos y del universo, y tomar decisiones sobre lo que deseamos ver convertido en realidad y lo que no.

 Pero entonces me diríais ¿y porque no vivimos permanentemente en ese estado idílico en el que todo se resuelve, en el que la información fluye, en el que si fuera verdad seríamos como pequeños dioses creando lo que se nos antojara?. Pues siempre depende de que en la mente haya mensajes positivos, y emociones bondadosas en el corazón.

 1.- El estado fluido es de muy elevada vibración y de una conexión intensa de mente y corazón, es decir, que el sentimiento es el que nos lleva a hacer tal cual cosa, es el que - valga la redundancia- da “sentido” a la vida. El sentimiento nos conecta directamente con el alma de las cosas y el pensamiento debe de contenerlo y construir sobre él pero nunca dejar de amarlo.

 Normalmente experimentamos desde la idea preconcebida y decidimos luego que sentir por ella, emitimos un juicio antes de que la realidad se presente y hace que no veamos lo que es sino lo que queremos ver, y la magia se desvanece bajo el peso de la razón sin sentimiento por el miedo a lo desconocido. El miedo y la duda corta el flujo instantáneamente.

 2.- El estado fluido está en permanente movimiento. Cada pieza del puzzle aparece en el preciso momento con la condición de pillarnos conscientes, despiertos, alertas y deseosos de recibirlas. Es como un juego en el que las reglas se van desvelando a medida que avanzamos. Las piezas nos vienen en forma de señales y analogías en la vida real y en forma de sueños mientras dormimos. El desentrañar el significado de esas señales es como aprender a descifrar las instrucciones del mapa del tesoro.

 Las actitudes derrotistas, la negatividad que lleva al cansancio, a la rutina, a desear recibir constantemente en lugar de darse a uno mismo y a los demás, generan estados de bloqueo e inactividad. Para ver las señales hemos de hallarnos en camino.

 3.- Fluir es confianza, certeza en las propias posibilidades y en las de la corriente creativa del universo. Fluir significa trabajar por ese estado positivo interior que nos mantiene protegidos y dispuestos a abrirnos a nuevas experiencias y milagros. Mientras nuestro discurso interno (y externo) sea “creo”, “puedo”, “confío”, “busco y encuentro”, “resuelvo”, “disfruto”, “es posible” “si y además” y “me gusta”, todo irá bien sin ninguna duda.

 Habitualmente los miedos, dudas y la falta de información de lo que realmente somos capaces y de nuestra verdadera misión en la vida nos bloquean y retrasan en el camino. Nos hacen mirar al pasado con resentimiento y al futuro con cierto recelo. Aparecen los que yo llamo los “isidoros” (¿y si me pasa esto o y si me equivoco?), los “esques” (es que no sé, ya lo intenté pero...), los “siperos” y “noperos”, los “nopuedos”, los “estoesimposible”, y los “esdifícil”, “estoesloquehay”, “nohayotraopción” y demás programación negativa. Si eso hay en la mente, eso es lo que se materializará.

 4.- Fluir no sabe de retenciones y por lo tanto tampoco del uso de la fuerza, no es tanto vencernos sino convencernos, motivarnos y dirigirnos hacia lo que deseamos ver convertido en realidad. La reina de la fluidez, el agua, nunca se esfuerza demasiado en nada, busca siempre la salida hacia el mar.

 Es muy común perdernos en luchar contra lo que queremos ver desparecer, lo que lo hace mucho más grande. Transformar el muro en escalera para lograr ver el otro lado suele ser mejor solución que darnos de cabezazos contra él.

 5.- Fluir es seguir fielmente la voz de la intuición y comprometernos con ella; trabajarla hasta que sepamos distinguirla perfectamente de otras voces. ¿y como saber lo que es intuición de la voz del Ego?. Igual que el amor es el polo opuesto del temor, la intuición que viene de nuestro Ser interno es el polo opuesto de la voz del ego que nos habla. Son lo mismo, sólo que un polo es guiado por el amor y el otro por el temor.

 La intuición soluciona siempre para el mejor bien de todos, habla bajito, viene en el momento oportuno y en sus ideas hay certeza y tranquilidad, nunca ataca a nadie, y se mantiene en el presente. Es el amor dentro de nosotros el que habla, lo que significa que se presenta en momentos de intensa conexión interna, cuando nos sentimos entregados a la vida. Sus soluciones son perfectas para ese momento. Suele ir seguida de un racional “ que tonterías se me ocurren” y la dejamos pasar.

 El ego habla alto y es repetitivo hasta la saciedad. Tiene miedo y se defiende, sus ideas suelen ser del tipo ataque o huida, repasa sin cesar el pasado y va creando expectativas de futuro. Es el que tiene miedo el que se comunica, y por tanto sus soluciones nunca son definitivas y las situaciones se repiten de nuevo. Curiosamente estamos más prestos a creer en éste otro por ser lo conocido, lo que nos lleva a perder la oportunidad de experimentar la magia de vivir en la incertidumbre. Aprendiendo a amarle, educándole en la confianza y uniéndonos a él comienza la transformación interna. La guerra debilita, ¡la unión hace la fuerza!

BRUCE LIPTON "Lo que pensamos varía nuestra biología"

BRUCE LIPTON
"Lo que pensamos varía nuestra biología"


Podemos cambiar

No se trata de un gurú de las pseudociencias, Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras. El problema siempre es el cómo: cómo cambiar la información del subconsciente. En su libro La biología de la creencia (Palmyra) recomienda métodos como el PSYCH-K. Y en La biología de la transformación (La esfera de los libros) explica la posibilidad de una evolución espontánea de nuestra especie.

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.



¿Del todo?

No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.



¿Qué significa eso?

La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.



¿Somos lo que vivimos y pensamos?

Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.



¿Y?

Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.



¿Es el entorno el que nos define?

Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.



Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.

Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.



¿Entonces?

Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.



Me suena a fórmula feliz...

Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?...



¿La creencia?

Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.



¿Y eso por qué?

La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.



O creces o te proteges.

Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.



¿Qué significa prosperar?

Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.



¿La culpa de todo la tienen los padres?

Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.



Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.

Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.



¿Cómo detectar creencias negativas?

La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.



¿Debo doblegar a mi subconsciente?

Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

RELACIONES ILUMINADAS

RELACIONES ILUMINADAS (extraido de "El Poder del ahora, de Ekhart Tolle)

ENTRE EN EL AHORA DESDE DONDE ESTÉ

Siempre pensé que la verdadera iluminación es posible sólo a través del amor en una relación entre
hombre y mujer. ¿No es esto lo que nos hace completos de nuevo? ¿Cómo puede la vida estar
realizada hasta que esto ocurra?
¿Es cierto eso en su experiencia? ¿Le ha ocurrido a usted? Todavía no pero ¿cómo podría ser de otra
forma? Sé que ocurrirá. En otras palabras, usted está esperando por un evento en el tiempo que lo salve.
¿No es este el error fundamental del que hemos estado hablando? La salvación no está en otro lugar en el
tiempo o en el espacio. Está aquí y ahora.
¿Qué quiere decir esa afirmación, "la salvación está aquí y ahora"? No la entiendo. Ni siquiera sé lo
que significa salvación.

La mayoría de las personas persiguen placeres físicos o muchas formas de gratificación psicológica porque
creen que esas cosas los van a hacer felices o a liberarlos de una sensación de miedo o de carencia. La
felicidad puede percibirse como un sentido realzado de vida alcanzado a través del placer físico, o una
sensación de sí mismo más segura y más completa lograda por medio de alguna forma de gratificación
psicológica. Esta es la búsqueda de salvación a partir de un estado de insatisfacción o insuficiencia. Invariablemente,
cada satisfacción que se obtiene es fugaz, y la condición de satisfacción o logro habitualmente se
proyecta una vez más hacia un punto imaginario lejos del aquí y el ahora. "Cuando logre esto o esté libre de
aquello, estaré bien". Esta es la actitud mental inconsciente que crea la ilusión de la salvación en el futuro.
La verdadera salvación es un estado liberación del miedo, del sufrimiento, de un estado percibido de carencia
y de insuficiencia y por lo tanto de todo deseo, necesidad, codicia y apego. Es la libertad del pensamiento
compulsivo, de la negatividad y sobre todo del pasado y el futuro como una necesidad psicológica. Su mente le
dice que usted no puede llegar allá desde aquí. Tiene que suceder algo o usted tiene que volverse esto o
aquello antes de poder ser libre y realizado. Le dice de hecho que usted necesita tiempo, que usted necesita
encontrar, ordenar, hacer, lograr, adquirir, llegar a ser o comprender algo antes de ser libre o completo. Usted
ve el tiempo como el medio de salvación, mientras que en verdad este es el mayor obstáculo para la salvación.
Usted piensa que no puede llegar a ella desde donde está y siendo quien es usted en este momento, porque
todavía no está completo o no es suficientemente bueno, pero la verdad es que aquí y ahora es el único punto
desde donde usted puede llegar a ella. Usted "llega" allá dándose cuenta de que está ya allá. Usted encuentra
a Dios en el momento en que se da cuenta de que no necesita buscarlo. Así que no hay un camino único de
salvación: puede utilizarse cualquier condición, no se necesita una condición particular. Sin embargo sólo hay
un punto de acceso: el Ahora. No puede haber salvación fuera de este momento. ¿Está solo y sin pareja?
Entre al Ahora desde ahí. ¿Está involucrado en una relación? Entre al Ahora desde ahí.
No hay nada que pueda hacer o alcanzar que lo acerque a la salvación más de lo que lo está en este
momento. Esto puede ser difícil de comprender para una mente acostumbrada a pensar que todo lo que vale la
pena está en el futuro. Ni nada de lo que usted hizo o le hicieron en el pasado le impide decir sí a lo que es y
enfocar su atención profundamente en el Ahora. No puede hacer esto en el futuro. Lo hace ahora o no lo hace.

RELACIONES DE AMOR/ODIO

Hasta que no entre en la frecuencia de conciencia de la presencia, todas las relaciones y particularmente las
relaciones íntimas serán profundamente defectuosas y en últimas disfuncionales. Pueden parecer perfectas por
un tiempo, como cuando está "enamorado", pero invariablemente esta perfección aparente se interrumpe cuando
las discusiones, los conflictos, la insatisfacción y la violencia emocional o incluso física ocurren cada vez con
mayor frecuencia. Parece ser que la mayoría de las "relaciones amorosas" se convierten en relaciones de
amor/odio muy pronto. El amor puede convertirse entonces en un ataque salvaje, en sentimientos de hostilidad
o en el abandono completo del afecto en un abrir y cerrar de ojos. Esto se considera normal. La relación
entonces oscila por un tiempo, unos meses o unos años, entre las polaridades del "amor" y el odio, y le
proporciona tanto placer como dolor. No es poco común que las parejas se vuelvan adictas a esos ciclos. Su
drama los hace sentir vivos. Cuando se pierde el equilibrio entre las polaridades positiva y negativa y los ciclos
negativos, destructivos, ocurren con frecuencia e intensidad crecientes, lo que tiende a ocurrir tarde o
temprano, no pasará mucho tiempo antes de que la relación finalmente fracase.
Puede parecer que si usted simplemente pudiera eliminar los ciclos negativos o destructivos, todo iría bien y
la relación florecería hermosamente, pero esto no es posible. Las polaridades son mutuamente
interdependientes. Usted no puede tener una sin la otra. Lo positivo ya contiene en sí mismo, aunque todavía
sin manifestar, lo negativo. Los dos son de hecho aspectos diferentes de la misma disfunción. Estoy hablando
aquí de lo que se llama comúnmente relaciones románticas, no del verdadero amor, que no tiene contrario
porque surge de un lugar más allá de la mente. El amor como un estado continuo es todavía bastante raro, tan
raro como los seres humanos conscientes. Sin embargo son posibles breves y elusivos atisbos de amor,
siempre que hay una ruptura en la corriente de la mente.
El lado negativo de una relación es, por supuesto, más fácilmente reconocible como disfuncional que el
positivo. Y también es más fácil de reconocer la fuente de la negatividad en su pareja que en usted mismo.
Puede manifestarse en muchas formas: posesividad, celos, control, retraimiento y resentimiento no manifestado,
la necesidad de tener la razón, insensibilidad y enfrascamiento, reclamos emocionales y
manipulación, la necesidad de discutir, criticar, juzgar, culpar o atacar, ira, revancha inconsciente por el dolor
pasado infligido por un padre, rabia y violencia física. En el lado contrario, usted está "enamorado" de su
pareja. Este es al principio un estado profundamente satisfactorio. Usted se siente intensamente vivo. Su
existencia se ha vuelto repentinamente significativa porque alguien lo necesita, lo desea y lo hace sentir
especial, y usted siente lo mismo por él o ella. Cuando están juntos, se sienten completos. El sentimiento
puede volverse tan intenso que el resto del mundo se desvanece en la insignificancia.
Sin embargo, puede que usted se haya dado cuenta también de que hay una cualidad de carencia y de
apego en esa intensidad. Usted se vuelve adicto a la otra persona. Él o ella actúa sobre usted como una droga.
Usted está en un punto alto cuando la droga está disponible, pero incluso la posibilidad o el pensamiento de
que pueda no estar ahí para usted puede llevarlo a los celos, la posesividad, los intentos de manipulación por
medio del chantaje emocional, la inculpación y las acusaciones, el miedo a la pérdida. Si la otra persona lo
deja, esto puede hacer surgir la más intensa hostilidad o la tristeza y la desesperación más profundas. En un
instante, la ternura amorosa puede convertirse en un ataque salvaje o en una tristeza espantosa. ¿Dónde está
el amor ahora? ¿Puede el amor cambiar en un instante a su contrario? ¿Era amor desde un comienzo o
solamente un apego adictivo?

LA ADICCIÓN Y LA BÚSQUEDA DE LA PLENITUD

¿Por qué nos volveríamos adictos a otra persona?
La razón por la que la relación de amor romántico es una experiencia tan intensa y universalmente
perseguida es que parece ofrecer la liberación de un estado profundamente arraigado de miedo, necesidad,
carencia y falta de plenitud que es parte de la condición humana en su estado no redimido o iluminado. Hay
una dimensión física y otra psicológica en este estado.
En el nivel físico, usted obviamente no está completo, ni lo estará nunca: es un hombre o una mujer, es decir,
la mitad del todo. En este nivel, la añoranza de la plenitud - el retorno a la unidad - se manifiesta como una
atracción entre el macho y la hembra, la necesidad del hombre de una mujer, la necesidad de la mujer de un
hombre. Es un impulso casi irresistible de unión con la polaridad de energía contraria. La raíz de este impulso
es espiritual: la añoranza del fin de la dualidad, un retorno al estado de plenitud. La unión sexual es lo más
cerca que usted puede estar de este estado en el plano físico. Por eso es la experiencia más profundamente
satisfactoria que puede ofrecer el reino físico. Pero la unión sexual no es más que un atisbo fugaz de la
plenitud, un instante de bienaventuranza. Mientras se busque inconscientemente como un medio de salvación,
usted está buscando el fin de la dualidad en el nivel de la forma, donde no puede encontrarse. Usted recibe un
atisbo tantálico del cielo, pero no se le permite habitar allí y se encuentra a sí mismo de nuevo en un cuerpo
separado.
En el nivel psicológico, la sensación de carencia y de falta de plenitud es, acaso, aún mayor que en el nivel
físico. Mientras esté identificado con la mente, usted tiene un sentido de sí mismo derivado del exterior. Es
decir, usted obtiene el sentido de quién es de cosas que en últimas no tienen nada que ver con quién es usted:
su papel social, las posesiones, la apariencia externa, los éxitos y fracasos, los sistemas de creencias,
etcétera. Este ser falso, elaborado por la mente, el ego, se siente vulnerable, inseguro y siempre está buscando
cosas nuevas con las cuales identificarse para que le den una sensación de que existe. Pero nunca nada es
suficiente para darle una realización duradera. Su miedo y su sentido de carencia y necesidad permanecen.
Pero entonces llega esta relación especial. Parece ser la respuesta a todos los problemas del ego y llenar
todas sus necesidades. Al menos así parece al principio. Todas las demás cosas de las que usted derivaba su
sentido de sí mismo antes, ahora se vuelven relativamente insignificantes. Usted tiene ahora un solo punto
focal que las reemplaza a todas, da sentido a su vida, y a través del cual usted define su identidad: la persona
de la que está "enamorado". Ya no es un fragmento desconectado en un universo carente de afecto, o eso
parece. Su mundo ahora tiene un centro: el amado. El hecho de que el centro esté fuera de usted y que, por lo
tanto, usted todavía tenga un sentido de sí mismo derivado del exterior, no parece importar al principio. Lo que
importa es que los sentimientos subyacentes de no plenitud, miedo, carencia y falta de realización, tan
característicos del estado egotista, ya no están ahí. ¿O sí? ¿Se han disuelto o continúan existiendo bajo la feliz
realidad superficial?
Si en sus relaciones usted experimenta "amor" y su contrario - ataque, violencia emocional, etcétera - es
probable que esté confundiendo el apego del ego y la dependencia adictiva con el amor. Usted no puede amar
a su pareja un momento y atacarla al siguiente. El verdadero amor no tiene contrario. Si su "amor" tiene un
contrario, entonces no es amor sino una fuerte necesidad del ego de un sentido más profundo y completo de sí
mismo, una necesidad que la otra persona llena temporalmente. Es el sustituto del ego para la salvación y por
un corto tiempo casi se siente como la salvación.
Pero llega un punto en el que su pareja actúa de forma que deja de llenar sus necesidades, o más bien las de
su ego. Los sentimientos de temor, dolor y carencia, que son una parte intrínseca de la conciencia egotista
pero que habían sido ocultados por la "relación amorosa", ahora salen a la superficie. Igual que con cualquier
otra adicción, usted está en un punto alto cuando la droga está disponible, pero invariablemente llega un
momento en que la droga ya no le hace efecto. Cuando vuelven a aparecer esos sentimientos dolorosos, usted
los siente incluso con más fuerza que antes, más aún, ahora percibe a su pareja como la causa de esos
sentimientos. Esto quiere decir que los proyecta hacia afuera y ataca al otro con toda la violencia salvaje que
es parte de su dolor. Este ataque puede despertar el dolor de la pareja y él o ella puede contraatacarlo. En ese
punto el ego todavía espera inconscientemente que su ataque o sus intentos de manipulación serán suficiente
castigo para inducir a su pareja a cambiar su conducta, de modo que pueda usarla de nuevo como protección
de su dolor.
Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza
con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto - alcohol, comida, drogas legales o
ilegales, o una persona - usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor. Por eso, después de que la
euforia inicial ha pasado, hay tanta infelicidad, tanto dolor en las relaciones íntimas. Ellas no producen dolor o
infelicidad. Sacan a la luz el dolor y la infelicidad que ya hay en usted. Toda adicción hace eso. Toda adicción
llega a un punto en el que ya no funciona para usted y entonces usted siente el dolor más intensamente que
nunca.
Esa es una de las razones por las que la mayoría de las personas están siempre intentando escapar del
momento presente y buscando algún tipo de salvación en el futuro. Lo primero que podrían encontrar si
enfocaran su atención en el Ahora es su propio dolor y eso es lo que temen. Si supieran lo fácil que es acceder
en el ahora al poder de la presencia que disuelve el pasado y el dolor, a la realidad que disuelve la ilusión. Si
sólo supieran cuán cerca están de su realidad, cuán cerca de Dios.
Evadir las relaciones en un intento por evitar el dolor no es la solución tampoco. El dolor está ahí de todos
modos. Es más probable que tres relaciones fallidas en tres años lo obliguen a despertar que tres años en una
isla desierta o aislado en su habitación. Pero si pudiera traer intensa presencia a su soledad, eso también
funcionaría para usted.

DE LAS RELACIONES ADICTIVAS A LAS RELACIONES ILUMINADAS

¿Podemos convertir una relación adictiva en una verdadera? Sí. Estando presentes e intensificando la
presencia al prestar atención más profundamente al Ahora: sea que usted viva solo o con una pareja, esa sigue
siendo la clave. Para que el amor florezca, la luz de su presencia debe ser lo suficientemente fuerte para que
no vuelva a ser dominado por el pensador o el cuerpo del dolor y los confunda con quien es usted. Conocerse
a sí mismo como el Ser que hay bajo el pensador, la quietud que hay bajo el ruido mental, el amor y la alegría
que hay bajo el dolor, es libertad, salvación, iluminación. Dejar de identificarse con el cuerpo del dolor es traer
presencia al dolor y así transmutarlo. Dejar de identificarse con el pensamiento es ser el observador silencioso
de sus pensamientos y su conducta, especialmente los patrones repetitivos de su mente y los roles
representados por el ego.
Si usted deja de darle "identidad", la mente pierde su calidad compulsiva, que básicamente es el impulso de
juzgar y así resistirse a lo que es, que crea conflicto, drama y dolor nuevo. De hecho, en el momento en el que
el juicio se detiene por la aceptación de lo que es, usted está libre de la mente. Usted ha dejado sitio para el
amor, para la alegría, para la paz. Primero usted deja de juzgarse a sí mismo: después deja de juzgar a su
pareja. El mayor catalizador para el cambio en una relación es la aceptación completa de su pareja como es,
sin necesidad de juzgar o de cambiarla de ninguna manera. Esto lo lleva a usted inmediatamente más allá del
ego. Todos los juegos de la mente y todo apego adictivo se acaban entonces. No hay más víctimas ni
victimarios, ni acusadores y acusados. Este es también el final de toda dependencia mutua, de ser arrastrado a
los patrones inconscientes de otro y por lo tanto hacer posible que continúen. Ustedes entonces, o bien se
separarán - en el amor - o entrarán juntos más profundamente en el Ahora, en el Ser. ¿Puede ser tan simple?
Sí, es así de simple.
El amor es un estado del Ser. Su amor no está afuera: está profundamente dentro de usted. Usted nunca
puede perderlo y él no puede dejarlo. No depende de otro cuerpo, de otra forma externa. En la quietud de su
presencia usted puede sentir su propia realidad sin forma y sin tiempo como la vida no manifestada que anima
su forma física. Usted puede entonces sentir la misma vida en lo profundo de todos los demás seres humanos
y de todas las criaturas. Usted mira más allá del velo de la forma y la separación. Esa es la realización de la
unidad. Ese es el amor.
¿Qué es Dios? La Vida Una eterna bajo todas las formas de la vida. ¿Qué es el amor? Sentir la presencia de
esta Vida Una en lo profundo de sí mismo y de todas las criaturas. Ser eso. Por lo tanto, todo amor es el amor
de Dios.
El amor no es selectivo, lo mismo que la luz del sol no es selectiva. No convierte a una persona en especial.
No es exclusivo. La exclusividad no es el amor de Dios sino el "amor" del ego. Sin embargo, la intensidad con
la cual el verdadero amor se siente puede variar. Puede haber una persona que refleja su amor más clara e
intensamente que las demás y si esa persona siente lo mismo hacia usted, se puede decir que usted está en
una relación amorosa con ella o él. El lazo que lo conecta con esa persona es el mismo que lo conecta con la
persona que se sienta a su lado en el autobús, o con un pájaro, un árbol, una flor. Sólo que el grado de
intensidad con el cual se siente es diferente.
Incluso en una relación que es adictiva en otros sentidos, puede haber momentos en los que algo más real
brilla, algo más allá de sus necesidades adictivas mutuas. Esos son momentos en los que su mente y la de su
pareja brevemente se calman y el cuerpo del dolor está temporalmente en un estado latente. Esto puede
ocurrir a veces durante la intimidad física. O cuando los dos están presenciando el milagro del nacimiento de
un niño, o en presencia de la muerte, o cuando uno de los dos está gravemente enfermo, cualquier cosa que
vuelva la mente carente de poder. Cuando esto ocurre, su Ser, que está habitualmente enterrado bajo la
mente, se revela y es eso lo que hace posible la verdadera comunicación.
La comunicación es comunión, la realización de la unidad, que es amor. Habitualmente, esto se pierde de
nuevo muy rápido a menos que usted sea capaz de permanecer suficientemente presente para mantener fuera
la mente y sus patrones. En cuanto la mente y la identificación con ella retornan, usted ya no es usted mismo
sino una imagen mental de usted mismo, y empieza a representar papeles de nuevo para llenar las
necesidades de su ego. Usted es una mente humana de nuevo que aparenta ser un ser humano, interactuando
con otra mente, representando un drama llamado "amor".
Aunque son posibles breves atisbos, el amor no puede florecer a menos que usted esté permanentemente
libre de la identificación con la mente y su presencia sea lo suficientemente intensa para haber disuelto el
cuerpo del dolor, o al menos pueda permanecer presente como el observador. El cuerpo del dolor no puede
dominarlo entonces y volverse así destructor del amor.

LAS RELACIONES COMO PRÁCTICA ESPIRITUAL

Mientras el modo de conciencia egotista y todas las estructuras sociales, políticas y económicas que este
creó entran en su etapa final y se destruyen, las relaciones entre hombres y mujeres reflejan el profundo estado
de crisis en el que la humanidad se encuentra ahora. En la medida en que los humanos se han ido identificando
cada vez más con la mente, la mayoría de las relaciones no se arraigan en el Ser y así se convierten
en una fuente de dolor y permanecen dominadas por los problemas y el conflicto.
Ahora hay millones de personas que viven solas o como padres solteros, incapaces de establecer una
relación íntima o renuentes a repetir el drama demente de las relaciones pasadas.
Otros saltan de una relación a otra, de un ciclo de placer y dolor a otro, en busca de la meta esquiva de
realización a través de la unión con la polaridad de energía contraria. Otros se comprometen y continúan juntos
en una relación disfuncional - en la que prevalece la negatividad - por el bien de los hijos, por la seguridad, la
fuerza de la costumbre, el miedo a estar solos o algún otro arreglo "beneficioso", o incluso por la adicción
inconsciente a la excitación del drama emocional y el dolor.
Sin embargo, cada crisis supone no sólo un peligro sino también una oportunidad. Si las relaciones energizan
y magnifican los patrones de la mente egotista y activan el cuerpo del dolor, como ocurre en estos tiempos,
¿por qué no aceptar este hecho más que tratar de escapar de él? ¿Por qué no cooperar con él en lugar de
evitar las relaciones o continuar persiguiendo el fantasma de un compañero ideal como respuesta a sus
problemas o como un medio de sentirse realizado? La oportunidad que está oculta en cada crisis no se
manifiesta hasta que todos los hechos de una situación dada se reconocen y aceptan completamente. Mientras
usted los niegue, mientras trate de escapar de ellos o desee que las cosas sean diferentes, la ventana de la
oportunidad no se abrirá, y usted permanecerá atrapado en esa situación, que continuará siendo la misma o se
deteriorará más.
El reconocimiento y la aceptación de los hechos traen consigo un cierto grado de libertad. Por ejemplo,
cuando usted sabe que no hay armonía y se da cuenta de ese hecho, a través de ese conocimiento ha
aparecido un nuevo factor y la falta de armonía no puede permanecer sin cambiar. Cuando usted sabe que no
está en paz, su conocimiento crea un espacio tranquilo que rodea a su falta de paz en un abrazo amoroso y
tierno que la transmuta y la convierte en paz. En cuanto a la transformación interior, no hay nada que usted
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pueda hacer. No puede transformarse a sí mismo, y ciertamente no puede transformar a su pareja ni a ninguna
otra persona. Todo lo que usted puede hacer es crear un espacio para que ocurra la transformación, para que
entren la gracia y el amor.
Así pues, siempre que su relación no funcione, siempre que lo "enloquezca" a usted y a su pareja, alégrese.
Lo que era inconsciente está saliendo a la luz. Es una oportunidad de salvación. Todo el tiempo esté
consciente de ese momento, particularmente de su estado interior. Si hay rabia, sepa que hay rabia. Si hay
celos, actitud defensiva, impulso de discutir, necesidad de tener la razón, una frialdad interior que pide amor y
atención, o dolor emocional de cualquier tipo, lo que sea, conozca la realidad de ese momento y esté atento a
ese conocimiento. La relación entonces se volverá su sadhana, su práctica espiritual. Si usted observa una
conducta inconsciente en su compañero, manténgala dentro del abrazo amoroso de su conocimiento para no
reaccionar. La inconsciencia y el conocimiento no pueden coexistir durante mucho tiempo, incluso si el
conocimiento está en la otra persona y no en la que está actuando llevada por la inconsciencia. La forma de
energía que hay tras la hostilidad y el ataque encuentra la presencia del amor absolutamente intolerable. Si
usted reacciona ante la inconsciencia de su compañero, se vuelve inconsciente también. Pero si en ese
momento se acuerda de conocer su reacción, nada se ha perdido.
La humanidad está bajo una gran presión de evolucionar porque es nuestra única oportunidad de sobrevivir
como especie. Esto afecta todos los aspectos de su vida y las relaciones cercanas en particular. Las relaciones
nunca antes han sido tan problemáticas ni han estado tan cargadas de conflicto como ahora. Como habrá
notado, su objetivo no es hacerlo feliz o realizarlo. Si usted continúa persiguiendo la meta de la salvación a
través de una relación, se desilusionará una y otra vez. Pero si usted acepta que la relación es para hacerlo
consciente en lugar de feliz, entonces sí le ofrecerá salvación y usted se sintonizará con la conciencia
superior que quiere nacer en este mundo. Para quienes se aferran a los patrones antiguos, habrá cada vez
más dolor, violencia, confusión y locura.
Supongo que se necesitan dos para hacer de una relación una práctica espiritual, como usted sugiere.
Por ejemplo, mi pareja todavía actúa según los viejos patrones de celos y control. Le he señalado eso
muchas veces, pero es incapaz de verlo.
¿Cuántas persona se necesitan para hacer de su vida una práctica espiritual? No importa si su pareja no
quiere cooperar. La salud mental - la conciencia - sólo puede llegar a este mundo a través de usted. Usted no
necesita esperar a que el mundo se vuelva cuerdo, o a que otro se vuelva consciente, para ser usted un iluminado.
Podría llegar a esperar por siempre. No acuse a los demás de ser inconscientes. En el momento en
que usted comienza a discutir, se ha identificado con una posición mental y está defendiendo no sólo esa
posición sino también su sentido de sí mismo. El ego entra a la carga. Usted se ha vuelto inconsciente. A veces
puede ser apropiado señalar ciertos aspectos de la conducta de su cónyuge. Si usted está muy alerta, muy
presente, puede hacer eso sin involucrar el ego, sin culpar, acusar o hacer daño al otro. Cuando su compañero
actúa inconscientemente, abandone todo juicio. El juicio es, o bien confundir la conducta de alguien con quien
es esa persona o proyectar la propia inconsciencia en otra persona y confundir eso con lo que es ella.
Abandonar el juicio no significa que usted no reconozca la disfunción y la inconsciencia cuando la vea. Significa
ser "el que conoce" en lugar de "ser la reacción" y el juez. Entonces, o bien usted estará totalmente libre de
reacción o reaccionará y aún será el que conoce, el espacio en el que la reacción se observa y se le permite
ser. En lugar de luchar contra la oscuridad, usted trae la luz. En lugar de reaccionar al error, usted lo ve y sin
embargo al mismo tiempo mira a través de él. Ser el que conoce crea un espacio claro de presencia amorosa
que permite a todas las cosas y a todas las personas ser como son. No existe mayor catalizador para la
transformación. Si usted practica esto, su compañero no puede quedarse con usted y permanecer
inconsciente.
Si ambos están de acuerdo en que la relación será su práctica espiritual, mucho mejor. Entonces pueden
expresar sus pensamientos y sentimientos mutuamente tan pronto como ocurran, o tan pronto como una
reacción surja, de modo que no crean una brecha de tiempo en la que una emoción o una queja se encone y
crezca. Aprenda a dar expresión a lo que siente sin acusar. Aprenda a escuchar a su compañero en una forma
abierta, no defensiva. Déle espacio para expresarse. Esté presente. Acusar, defenderse, atacar, todos esos
patrones diseñados para fortalecer o proteger el ego o para llenar sus necesidades se volverán inoficiosos. Dar
espacio a los demás - y a usted mismo - es vital. El amor no puede florecer sin ello. Cuando usted ha suprimido
los dos factores que destruyen las relaciones, cuando el cuerpo del dolor se ha transmutado y usted ya no está
identificado con la mente y con las posiciones mentales, y si su pareja ha hecho lo mismo, usted experimentará
la felicidad del florecimiento de la relación. En lugar de reflejar el uno en el otro su sufrimiento y su inconsciencia,
en lugar de satisfacer sus mutuas necesidades adictivas del ego, reflejarán mutuamente el amor que
sienten en lo profundo de ustedes, el amor que viene con la comprensión de su unidad con todo lo que es. Ese
es el amor que no tiene contrario.
Si su compañero está todavía identificado con la mente y el cuerpo del dolor mientras que usted ya es libre,
esto representará un reto mayor, no para usted sino para su compañero. No es fácil vivir con una persona
iluminada, o más bien, es tan fácil que el ego lo encuentra extremadamente amenazador. Recuerde que el ego
necesita problemas, conflicto y enemigos para fortalecer la sensación de separación de la que depende su
identidad. La mente del compañero no iluminado se sentirá profundamente frustrada porque sus posiciones
fijas no encuentran resistencia, lo que significa que se tambalean y se debilitan e incluso corren "peligro" de
derrumbarse completamente, lo que produciría la pérdida de la identidad. El cuerpo del dolor está pidiendo
retroalimentación sin recibirla. La necesidad de discusión, de drama y de conflicto no se satisface. Pero
atención: algunas personas que no responden, que se encierran, que son insensibles o están desconectadas
de sus sentimientos pueden pensar, y convencer a los demás, de que son iluminadas, o al menos de que no
hay "nada malo" en ellas y todo lo malo está en su compañero. Los hombres tienden a hacer eso más que las
mujeres. Pueden ver a sus compañeras como irracionales o emocionales. Pero si usted puede sentir sus
emociones, no está lejos del cuerpo interior radiante que hay bajo ellas. Si usted está fundamentalmente en su
cabeza, la distancia es mucho mayor, y necesita traer la conciencia a su cuerpo emocional antes de llegar al
cuerpo interior.
Si no hay una emanación de amor y alegría, presencia completa y apertura hacia todos los seres, entonces
no hay iluminación. Otro indicador es cómo actúa una persona en situaciones difíciles o amenazadoras o
cuando las cosas "van mal". Si su "iluminación" es autoengaño del ego, entonces la vida pronto le ofrecerá un
reto que sacará a flote su falta de conciencia en cualquier forma, como miedo, ira, actitud defensiva, juicio,
depresión, etcétera. Si usted sostiene una relación, muchos de los retos le llegarán a través de su pareja. Por
ejemplo, una mujer puede tener el reto de un compañero insensible que vive casi completamente en su
cabeza. Se sentirá amenazada por su incapacidad de oírla, de darle atención y espacio para ser, lo que se
debe a su falta de presencia. La ausencia de amor en la relación, que suele sentirse más agudamente por
parte de la mujer que del hombre, disparará el cuerpo del dolor de la mujer y a través de él atacará a su
compañero, lo culpará, lo criticará, le hará ver que está equivocado, etcétera. Esto a su vez se convierte en el
reto de él. Para defenderse del ataque del cuerpo del dolor de ella, que ve como totalmente injustificado, se
atrincherará aún más profundamente en sus posiciones mentales, mientras justifica, se defiende o contraataca.
Eventualmente esto puede activar su propio cuerpo del dolor. Cuando ambos han sido dominados así, se ha
alcanzado un profundo nivel de inconsciencia, de violencia emocional, de ataque y contraataque salvajes. No
disminuirá hasta que ambos cuerpos del dolor se hayan reaprovisionado y entren en estado latente. Hasta la
siguiente vez.
Esta es sólo una de un número interminable de posibles situaciones. Se han escrito muchos volúmenes y se
podrían escribir muchos más, sobre las formas en que la inconsciencia sale a flote en las relaciones entre
hombre y mujer. Pero, como dije antes, una vez que usted entiende la raíz de la disfunción, no necesita
explorar sus innumerables manifestaciones.
Miremos de nuevo brevemente la situación que acabo de describir. Cada amenaza que contiene es una
oportunidad de salvación. En cada etapa del proceso disfuncional que se desarrolla, es posible la liberación de
la inconsciencia. Por ejemplo, la hostilidad de la mujer podría ser una señal para que el hombre salga de su
estado de identificación con la mente, despierte al Ahora, se vuelva presente, en lugar de sentirse aún más
identificado, aún más inconsciente. En lugar de "ser" el cuerpo del dolor, la mujer podría ser el conocedor que
observa el dolor emocional en sí misma, accediendo así al poder del Ahora e iniciando la transmutación del
dolor. Esto suprimiría la proyección compulsiva y automática del mismo hacia el exterior. Entonces podría
expresar sus sentimientos a su pareja. No hay garantía, por supuesto, de que él escuche, pero le da una buena
oportunidad de volverse presente y desde luego rompe el círculo malsano de la actuación involuntaria según
viejos patrones mentales. Si la mujer pierde esa oportunidad, el hombre podría mirar su propia reacción mentalemocional
al dolor de ella, su propia actitud defensiva, en lugar de ser la reacción. Podría entonces observar
cómo su propio cuerpo del dolor se dispara y traer así conciencia a sus emociones. De esta manera, surgiría
un claro y calmado espacio de pura conciencia: el que conoce, el testigo silencioso, el que observa. Esta
conciencia no niega el dolor y sin embargo está más allá de él. Lo deja ser y sin embargo lo transmuta al
mismo tiempo. Acepta todo y lo transforma todo. Se habría abierto una puerta para ella a través de la cual
podría fácilmente unirse a él en ese espacio.
Si usted está habitualmente, o al menos la mayoría de las veces, presente en su relación, este será el mayor
reto para su compañero. No podrá tolerar su presencia durante mucho tiempo y permanecer inconsciente. Si
está listo, cruzará la puerta que usted le abrió y se unirá a usted en ese estado. Si no lo está, se separarán
como el agua y el aceite. La luz es demasiado dolorosa para el que quiere permanecer en la oscuridad.

POR QUÉ LAS MUJERES ESTÁN MÁS CERCA DE LA ILUMINACIÓN

¿Los obstáculos hacia la iluminación son los mismos para hombres y mujeres?
Sí, pero el énfasis es diferente. En general, es más fácil para una mujer sentir y estar en su cuerpo, así que
está naturalmente más cerca del Ser y potencialmente más cerca de la iluminación que un hombre. Por eso
muchas culturas antiguas instintivamente escogieron figuras o analogías femeninas para representar o
describir la realidad trascendental y sin forma. A menudo se veía como una matriz que da a luz a todo en la
creación y que lo sostiene y nutre durante su vida como forma. En el Tao Te King, uno de los libros más
antiguos y profundos que se han escrito, el Tao, que podría traducirse como Ser, se describe como "infinito,
eternamente presente, la madre del universo". Naturalmente, las mujeres están más cerca de él que los
hombres puesto que virtualmente "encarnan" lo No Manifestado. Más aún, todas las criaturas y todas las cosas
deben eventualmente retornar a la Fuente. "Todas las cosas se desvanecen en el Tao. Sólo él permanece".
Puesto que la Fuente se percibe como femenina, se representa como los lados claro y oscuro del arquetipo
femenino en psicología y mitología. La Diosa o Madre Divina tiene dos aspectos: da la vida y la quita.
Cuando la mente tomó el poder y los hombres perdieron contacto con la realidad de su esencia divina,
empezaron a creer en Dios como una figura masculina. La sociedad empezó a ser dominada por lo masculino y
lo femenino quedó subordinado a lo masculino.
No estoy sugiriendo volver a las representaciones femeninas primitivas de lo divino. Algunas personas usan
ahora Diosa en lugar de Dios. Están restaurando el equilibrio entre lo masculino y lo femenino que se perdió
hace mucho tiempo, y eso es bueno. Pero todavía es una representación y un concepto, quizá temporalmente
útil, como un mapa o un poste indicador es útil temporalmente, pero resulta ser un impedimento más que una
ayuda cuando usted está listo para comprender la realidad más allá de todo concepto o imagen. Lo que
continúa siendo verdadero, sin embargo, es que la frecuencia de energía de la mente parece ser
esencialmente masculina. La mente se resiste, lucha por el control, usa, manipula, ataca, trata de atrapar y
poseer. Por eso el Dios tradicional es una figura de autoridad patriarcal, controladora, un hombre a menudo
iracundo al cual usted debería temer, como sugiere el Antiguo Testamento. Este Dios es una proyección de la
mente humana.
Para ir más allá de la mente y volverse a conectar con la realidad más profunda del Ser, se necesitan
cualidades muy diferentes: entrega, ausencia de juicio, una apertura que permita que la vida sea en lugar de
resistirse a ella, la capacidad de sostener todas las cosas en el abrazo amoroso de su conocimiento. Todas
estas cualidades están mucho más cercanamente relacionadas con el principio femenino. Mientras que la
energía de la mente es dura y rígida, la energía del Ser es suave y dúctil y sin embargo infinitamente más
poderosa que la mente. La mente gobierna nuestra civilización, mientras que el Ser está a cargo de toda la vida
en nuestro planeta y más allá. El Ser es la verdadera Inteligencia cuya manifestación visible es el universo
físico. Aunque las mujeres están potencialmente más cerca de él, los hombres también pueden acceder a él
dentro de sí mismos.
En este momento, la inmensa mayoría de hombres y mujeres están todavía en las garras de la mente:
identificados con el pensador y con el cuerpo del dolor. Esto, por supuesto, es lo que impide la iluminación y el
florecimiento del amor. Como regla general, el mayor obstáculo para los hombres tiende a ser la mente
pensante y el mayor obstáculo para las mujeres el cuerpo del dolor, aunque en ciertos casos individuales
puede ser cierto lo contrario y en otros los dos factores pueden ser iguales.

DISOLVER EL CUERPO DEL DOLOR COLECTIVO DE LAS MUJERES

¿Por qué el cuerpo del dolor es un obstáculo mayor para las mujeres?
El cuerpo del dolor generalmente tiene un aspecto colectivo así como uno personal. El aspecto personal es el
residuo acumulado de dolor emocional sufrido en el propio pasado. El aspecto colectivo es el dolor acumulado
en la psique humana colectiva durante miles de años a través de la enfermedad, la tortura, la guerra, el
asesinato, la crueldad, la locura, etcétera. El cuerpo del dolor de cada uno participa también de este cuerpo del
dolor colectivo. Hay diferentes ramas en el cuerpo del dolor colectivo. Por ejemplo, ciertas razas o países en
los que ocurren formas extremas de lucha y violencia tienen un cuerpo del dolor colectivo más pesado que
otros. Cualquiera que tenga un cuerpo del dolor fuerte y una conciencia insuficiente para dejar de identificarse
con él no sólo se sentirá forzado a volver a vivir periódica o continuamente su dolor emocional sino que puede
también fácilmente convertirse en el perpetrador o en la víctima de la violencia, dependiendo de si su cuerpo
del dolor es predominantemente activo o pasivo. Por otra parte, también pueden estar potencialmente más
cercanos a la iluminación. Este potencial no se realiza necesariamente por supuesto, pero si usted está
atrapado en una pesadilla, probablemente estará más fuertemente motivado a despertar que alguien que sólo
está atrapado en los altibajos de un sueño ordinario.
Aparte de su cuerpo del dolor personal, toda mujer tiene participación en lo que podría describirse como el
cuerpo del dolor femenino colectivo, a menos que sea completamente consciente. Este cuerpo está formado
por el dolor acumulado que ha sido soportado por las mujeres, en parte a través de la dominación de la mujer
por el hombre, de la esclavitud, de la explotación, las violaciones, el dar a luz, la pérdida de los hijos, etcétera,
durante miles de años. El dolor físico y emocional que muchas mujeres sienten antes y durante la menstruación
es el cuerpo del dolor en su aspecto colectivo que despierta de su latencia en ese momento, aunque puede
dispararse en otras oportunidades también. Restringe el flujo libre de energía vital a lo largo del cuerpo, del
cual la menstruación es una expresión física. Demorémonos en esto por un momento y veamos cómo puede
convertirse en una oportunidad para la iluminación.
A menudo las mujeres son "dominadas" por el cuerpo del dolor en ese momento. Tiene una carga energética
extremadamente poderosa que puede empujarla a la identificación inconsciente con él. Usted entonces es
poseída activamente por un campo de energía que ocupa su espacio interior y simula ser usted pero, por
supuesto, no lo es en absoluto. Habla a través de usted, actúa a través de usted, piensa a través de usted.
Creará situaciones negativas en su vida para poder alimentarse de esa energía. Quiere más dolor, en cualquier
forma. He descrito ya este proceso. Puede ser maligno y destructivo. Es puro dolor, dolor pasado, y no es
usted.
El número de mujeres que se aproxima ahora al estado completamente consciente excede ya al de hombres
y crecerá aún más rápidamente en los años venideros. Los hombres quizá las alcancen al final, pero durante
un tiempo considerable habrá una brecha entre la conciencia de los hombres y la de las mujeres. Las mujeres
están recuperando la función que es su derecho de nacimiento y, por tanto, llega a ellas más naturalmente que
a los hombres: ser un puente entre el mundo manifestado y lo No Manifestado, entre la físico y el espíritu. Su
mayor tarea como mujer ahora es transmutar el cuerpo del dolor para que no siga interponiéndose entre usted
y su verdadero ser, la esencia de lo que usted es. Por supuesto, usted también tiene que manejar el otro
obstáculo hacia la iluminación, que es la mente pensante, pero la intensa presencia que usted genera cuando
maneja el cuerpo del dolor, la liberará también de la identificación con la mente.
La primera cosa que tiene que recordar es esta: mientras usted construya su identidad a partir del dolor, no
puede liberarse de él. Mientras una parte de su sentido de sí misma esté invertida en su dolor emocional usted
inconscientemente se resistirá o saboteará cualquier intento que haga de curar ese dolor. ¿Por qué? Muy
sencillo, porque desea mantenerse intacta y el dolor se ha convertido en parte esencial suya. Este es un
proceso inconsciente y la única forma de superarlo es hacerlo consciente.
Ver súbitamente que está o ha estado aferrada a su dolor puede ser algo bastante impactante. En el
momento en que se da cuenta de esto, ha roto la fijación. El cuerpo del dolor es un campo de energía, casi
como una entidad, que se ha alojado temporalmente en su espacio interior. Es energía vital que ha quedado
atrapada, energía que ya no fluye. Por supuesto, el cuerpo del dolor está ahí por ciertas cosas que ocurrieron
en el pasado. Es el pasado que vive en usted y si se identifica con él, se identifica con el pasado. Una identidad
de la víctima es la creencia de que el pasado es más poderoso que el presente, lo que es contrario a la verdad.
Es la creencia de que otras personas y lo que le hicieron son responsables de lo que usted es ahora, de su
dolor emocional o de su incapacidad de convertirse en su verdadero ser. La verdad es que el único poder que
hay está contenido en este momento: es el poder de su presencia. Una vez que usted sabe esto, también se da
cuenta de que usted es responsable de su espacio interior ahora - nadie más lo es - y de que el pasado no
puede prevalecer contra el poder del Ahora.
Así pues la identificación le impide manejar el cuerpo del dolor. Algunas mujeres que son ya suficientemente
conscientes para haber abandonado su identidad de víctimas en el nivel personal todavía se aferran a una
identidad colectiva de víctimas: "lo que los hombres les hicieron a las mujeres". Tienen razón, y también están
equivocadas. Están en lo cierto en cuanto que el cuerpo del dolor femenino colectivo se debe en gran parte a la
violencia infligida por el varón a la mujer y a la represión del principio femenino por todo el planeta durante
milenios. Están equivocadas si derivan un sentido de identidad de este hecho y por lo tanto se mantienen
aprisionadas en una identidad colectiva de víctimas. Si una mujer aún se aferra a la rabia, el resentimiento o la
condenación, se está aferrando a su cuerpo del dolor. Esto puede darle una sensación consoladora de
identidad, de solidaridad con otras mujeres, pero la mantiene atada al pasado y bloquea el acceso completo a
su esencia y al verdadero poder. Si las mujeres se excluyen de los hombres, eso alimenta un sentido de
separación y por lo tanto un fortalecimiento del ego. Y cuanto más fuerte es el ego, más distante está usted de
su verdadera naturaleza.
Así que no use el cuerpo del dolor para darle identidad. Úselo en cambio para la iluminación. Transmútelo en
conciencia. Uno de los mejores momentos para esto es durante el periodo menstrual. Creo que, en los
próximos años, muchas mujeres entrarán en el estado de conciencia total durante esos días. Generalmente, es
un tiempo de inconsciencia para muchas mujeres, puesto que son dominadas por el cuerpo del dolor colectivo.
Una vez que usted ha alcanzado un cierto nivel de conciencia, sin embargo, puede cambiar esto, así que en
lugar de volverse inconsciente puede volverse más consciente. He descrito el proceso básico ya, pero
permítame hacerlo de nuevo, esta vez con referencia especial al cuerpo del dolor femenino colectivo.
Cuando sepa que se acerca el flujo menstrual, antes de que sienta los primeros signos de lo que se llama
comúnmente tensión premenstrual, el despertar del cuerpo del dolor femenino colectivo, póngase muy alerta y
habite su cuerpo tan plenamente como sea posible. Cuando aparezca el primer signo, debe estar
suficientemente alerta para "atraparlo" antes de que la domine. Por ejemplo, el primer signo puede ser una
fuerte irritación repentina o un relámpago de rabia, o puede ser un síntoma puramente físico. Sea lo que sea,
atrápelo antes de que domine su pensamiento o su conducta. Esto significa simplemente enfocar su atención
en él. Si es una emoción, sienta la fuerte carga de energía que hay tras ella. Sepa que es el cuerpo del dolor.
Al mismo tiempo, sea el que conoce; es decir, dése cuenta de su presencia consciente y sienta su poder.
Cualquier emoción a la que aplique su presencia disminuirá rápidamente y se transmutará. Si es un síntoma
puramente físico, la atención que le dé evitará que se convierta en una emoción o un pensamiento. Después
continúe alerta y espere el siguiente signo del cuerpo del dolor. Cuando aparezca, atrápelo de nuevo de la
misma manera que antes.
Más tarde, cuando el cuerpo del dolor haya despertado completamente de su estado latente, usted puede
experimentar una turbulencia considerable en su espacio interior por un tiempo, quizá varios días. Cualquier
forma que tome, manténgase presente. Entréguele su atención completa. Observe la turbulencia que hay en su
interior. Sepa que está allá. Mantenga el conocimiento y sea el que conoce. Recuerde: no deje que el cuerpo
del dolor use su mente y se apodere de su pensamiento. Obsérvelo. Sienta su energía directamente dentro de
su cuerpo. Como sabe, atención plena significa aceptación completa.
Por medio de una atención sostenida y por lo tanto de la aceptación, llega la transmutación. El cuerpo del
dolor se transforma en conciencia radiante, lo mismo que un trozo de madera, cuando se pone en el fuego o
cerca de él, se transformará en fuego. La menstruación se volverá no sólo una expresión gozosa y realizadora
de su feminidad sino también un tiempo sagrado de transmutación en el que usted da nacimiento a una nueva
conciencia. Su verdadera naturaleza brillará entonces, en su aspecto femenino como la Diosa y en su aspecto
trascendental como el Ser divino que es usted, más allá de la dualidad masculino-femenino.
Si su compañero varón es suficientemente consciente, puede ayudarla con la práctica que acabo de
describirle manteniendo con frecuencia una presencia intensa, particularmente en este tiempo. Si él permanece
presente siempre que usted caiga en la identificación inconsciente con el cuerpo del dolor, lo que puede
suceder y sucederá al principio, usted podrá unirse rápidamente a él en ese estado. Eso significa que siempre
que el cuerpo del dolor domine temporalmente, bien sea durante el periodo menstrual o en otros momentos, su
compañero no lo confundirá con lo que es usted realmente. Incluso si el cuerpo del dolor la ataca, como
probablemente ocurrirá, no reaccionará contra él como si fuera "usted", se retirará o levantará algún tipo de
defensa. Conservará el espacio de intensa presencia. No se necesita nada para la transformación. En otros
momentos, usted podrá hacer lo mismo por él o ayudarlo a reclamar conciencia de la mente trayendo su
atención al aquí y al ahora, cuando se identifique con su pensamiento.
De esta forma, surgirá entre ustedes un campo de energía permanente, de una frecuencia pura y alta. Ni la
ilusión, ni el dolor, ni el conflicto, nada que no sea ustedes y nada que no sea amor puede sobrevivir en él.
Esto representa la realización del propósito divino, transpersonal, de su relación. Se convierte en un vórtice de
conciencia que atraerá muchos otros.

RENUNCIE A LA RELACIÓN CONSIGO MISMO

Cuando uno está plenamente consciente ¿aún tendrá necesidad de una relación?¿ Un hombre
todavía se sentiría atraído por una mujer? ¿Una mujer todavía se sentiría incompleta sin un hombre?
Iluminado o no, usted todavía es un hombre o una mujer, así que en el nivel de su identidad formal usted no
está completo. Usted es la mitad de un todo. Esta falta de plenitud se siente como atracción hombre-mujer, el
empuje hacia la polaridad de energía contraria, no importa cuán consciente sea usted. Pero en ese estado de
unión interior, usted siente esa atracción en alguna parte de la superficie o la periferia de su vida. Cualquier
cosa que le ocurra en ese estado se siente en cierta medida así. Todo el mundo parece olas o arrugas en la
superficie de un vasto y profundo océano. Usted es ese océano y, por supuesto, usted también es una arruga,
pero una arruga que ha realizado su verdadera identidad como océano, y comparada con esa vastedad y
profundidad, el mundo de las olas y las arrugas no es tan importante.
Esto no significa que usted no se relacione profundamente con otras personas o con su pareja. De hecho,
usted puede relacionarse profundamente sólo si es consciente del Ser. Viniendo del Ser usted es capaz de
centrarse más allá del velo de la forma. En el Ser hombre y mujer son uno solo. Su forma puede seguir
teniendo ciertas necesidades, pero el Ser no tiene ninguna. Ya está completo. Si esas necesidades se llenan,
maravilloso, pero se llenen o no, no hay ninguna diferencia para su estado interior profundo. Es perfectamente
posible para una persona iluminada no llenar la necesidad de la polaridad masculina o femenina, tener una
sensación de carencia o falta de plenitud en el nivel exterior de su ser y al mismo tiempo estar totalmente
completo, realizado y en paz en el interior.
En la búsqueda de la iluminación ¿ser homosexual es una ayuda o un obstáculo, o no supone
ninguna diferencia?
Según se aproxima a la edad adulta, la incertidumbre respecto a su sexualidad seguida de la comprensión de
que usted es "diferente" de los demás puede forzarlo a desidentificarse de los patrones de pensamiento y
conducta condicionados socialmente. Esto elevará automáticamente su nivel de conciencia sobre el de la
mayoría inconsciente, cuyos miembros aceptan sin cuestionar todos los patrones heredados. En este sentido,
ser homosexual puede ser una ayuda. Ser un extraño en alguna medida, alguien que no "encaja" con los
demás o que es rechazado por ellos por cualquier razón, hace la vida difícil, pero también lo pone a usted en
ventaja en cuanto a la iluminación. Lo saca de la inconsciencia casi por la fuerza.
Por otra parte, si usted desarrolla entonces un sentido de identidad basado en su homosexualidad, ha
escapado de una trampa sólo para caer en otra. Usted representará roles y juegos impuestos por una imagen
mental que tiene de usted mismo como homosexual. Se volverá inconsciente. Se volverá irreal. Bajo su
máscara de ego, puede llegar a ser muy infeliz. Si le ocurre esto, ser homosexual se habrá vuelto un obstáculo.
Pero usted siempre tiene otra oportunidad, por supuesto. Una infelicidad aguda puede ser un gran despertador.
¿No es verdad que se necesita tener una buena relación consigo mismo y amarse a sí mismo antes
de tener una relación plena con otra persona?
Si usted no puede estar a gusto consigo mismo cuando está solo, buscará una relación para ocultar su
desasosiego. Puede estar seguro de que este reaparecerá en cualquier otra forma en la relación y usted
probablemente responsabilizará a su pareja por ello.
Todo lo que usted necesita hacer es aceptar este momento plenamente. Entonces usted se sentirá tranquilo
en el aquí y ahora y consigo mismo.
¿Pero necesita tener una relación consigo mismo para algo? Por qué no puede sencillamente ser usted
mismo? Cuando usted tiene una relación consigo mismo se ha partido en dos: "yo" y "mí mismo", sujeto y
objeto. Esta dualidad creada por la mente es la causa radical de toda la complejidad innecesaria, de todos los
problemas y conflictos de su vida. En el estado de iluminación usted es usted mismo, usted y usted mismo se
hacen uno. Usted no se juzga, no siente pena por usted mismo, no está orgulloso de sí mismo, no se ama a si
mismo, no se odia a sí mismo... La ruptura causada por la conciencia auto-reflejada se cura, su maldición
desaparece. No hay "uno mismo" que usted necesite proteger, defender o alimentar más. Cuando usted está
iluminado, hay una relación que ya no tiene, la relación consigo mismo. Una vez que haya renunciado a eso,
todas las demás serán relaciones de amor.

Quien soy yo?

Quien soy yo?

Cualquier pensamiento que hayas tenido sobre ti mismo, pequeño o desmesurado, no es quien eres. Es sólo un pensamiento. La verdad de quien eres no puede ser "pensada", porque ella es la fuente de todos los pensamientos. No se puede definir o darle nombre a la verdad de quién eres. Palabras como alma, luz, Dios, verdad, ser, conciencia inteligencia universal o divinidad, aunque sean capaces de evocar el éxtasis de la verdad, son insuficientes como descripción de la inmensidad de quien eres realmente. Independientemente de cómo te identifiques: como un niño,                                                                       un adolescente, una madre, un padre, una persona más adulta, una persona saludable, una persona enferma una persona que sufre o una persona iluminada - siempre, detrás de todo eso, está la verdad de ti mismo. No es ajena a ti. Está tan cerca que no puedes creer que eres tú. No existe un concepto para definir la verdad de quien eres, ignorante o iluminado, inútil o grandioso. La verdad de quien eres, está libre de todo eso. Ya eres libre, y todo lo que te impide lograr esa libertad                                                                       es tu apego a alguna idea sobre quien eres. Este pensamiento no impide que seas la verdad de quien eres. Tú ya eres eso. Te separa del descubrimiento de quien eres realmente. Te invito a dejar que tu atención se sumerga en aquello que siempre ha estado ahí, esperando abiertamente por su propio auto-descubrimiento. ¿Quién eres, realmente? ¿Eres alguna imagen que aparece en tu mente? ¿Eres alguna sensación que aparece en tu cuerpo? ¿Eres tú alguna emoción que pasa por tu mente o tu cuerpo? ¿Eres algo que alguien dice que tú eres? ¿O eres la rebeldía contra algo que alguien ha dicho que eres? Estos son algunos de los muchos errores de identificación. Todas estas definiciones vienen y se van, nacen y después mueren. La verdad de lo que eres, no viene y se va. Ella está presente antes del nacimiento, durante toda la vida y después de la muerte. Descubrir la verdad acerca de quien eres, no solo es posible, es tu derecho de nacimiento. Cualquier pensamiento de que este descubrimiento no es para ti, que aún no es tiempo, que no eres digno, que no estás listo, que tú ya sabes quien eres, son sólo trucos de la mente. Es hora de investigar este pensamiento y ver qué validez realmente tiene. En esta investigación existe una apertura para que la conciencia inteligente que eres, finalmente se reconozca a sí misma. La pregunta más importante que puedes hacerte es: ¿Quién soy yo? De cierta forma, esta ha sido una pregunta implícita, hecha en cada etapa de tu vida. Toda actividad, sea individual o colectiva, es motivada en su raíz por una búsqueda de auto-definición. Normalmente, buscas una respuesta positiva a esta pregunta y huyes de una respuesta negativa. Cuando esta pregunta se vuelve explícita, el impulso y el poder de la pregunta orientan a la búsqueda de la verdadera respuesta, la cual está abierta, viva, y llena de una "comprensión" cada vez más profunda.                                                                       Tú has experimentado tanto el éxito como el fracaso. Después de un cierto tiempo, tarde o temprano, te das cuenta que quien eres, por más que la definas, no es satisfactoria. A menos que esta pregunta haya sido 'verdaderamente respondida', - no sólo convencionalmente respondida - seguirás con el hambre de saber. Puesto que no importa cómo hayas sido definido por los otros, bien intencionado o no, y no importa cómo te hayas definido a ti mismo, ninguna definición puede traer certidumbre duradera. El momento en que reconozcas que ninguna respuesta jamás ha satisfecho esta pregunta, es crucial. A menudo se lo denomina como el momento de madurez espiritual, el momento de madurez de la vida espiritual. En este punto, tú puedes concientemente investigar quien realmente eres. En su poder y simplicidad, la pregunta "¿Quién soy yo?" lanza la mente de nuevo a la raíz de la identificación personal, la hipótesis básica: yo soy alguien. En vez de automáticamente aceptar esta suposición como la verdad, puedes investigar más. No es difícil ver que este pensamiento inicial de "yo soy alguien", conduce a todo tipo de estrategias: ser un mejor 'alguien', un 'alguien' más protegido, un 'alguien' con más placer, más confortable, más realizado. Pero cuando este pensamiento muy básico es cuestionado, la mente encuentra el yo el cual estaba separado de lo que ella ha estado buscando. Esto se llama auto-investigación. La pregunta más básica: "¿Quién soy yo?", es la que más se pasa por alto. Pasamos la mayor parte de nuestros días diciéndonos a nosotros mismos o a los demás que somos alguien importante, alguien sin importancia, alguien grande, alguien pequeño, alguien joven o alguien viejo, sin nunca realmente cuestionar esta suposición tan básica: ¿Quién eres, realmente? ¿Cómo sabes que esto es quien eres en realidad? ¿Es verdad? ¿Realmente? Cuando llevas tu atención hacia esta pregunta:                                                                       "¿Quién soy yo?" tal vez veas una entidad la cual tiene tu cara y tu cuerpo. ¿Pero quién es conciente de esa entidad? ¿Eres el objeto, o eres la percepción del objeto? El objeto viene y se va. El padre, el niño, el amante, el abandonado, el iluminado, el victorioso,                                                                       o el derrotado. Todas estas identificaciones vienen y se van. La percepción de estas identificaciones está siempre presente. La errónea identificación de uno mismo como algún objeto dentro de la percepción lleva al extremo placer o extremo dolor                                                                       y a ciclos interminables de sufrimiento.                                                                       Cuando estás dispuesto a terminar con la errónea identificación y descubrir directa y completamente que tú eres la propia conciencia y no estas definiciones efímeras, la búsqueda de ti mismo en los pensamientos, termina.                                                                       Cuando la pregunta "¿quién?" es perseguida de forma inocente, pura, en todo el camino de vuelta a su origen, surge un gran y asombroso descubrimiento: ¡no hay ninguna entidad allí! Apenas el indefinible e ilimitado reconocimiento de ti mismo como inseparable de cualquier otra cosa. Eres libre Estás completo, eres infinito. No hay final para ti, no hay límite. Cualquier idea sobre ti mismo que aparezca desaparecerá de vuelta en ti. Eres la percepción, y la percepción es la conciencia Deja que todas las auto-definiciones mueran en este momento. Déjalas ir, y ve lo que permanece. Ve lo que nunca ha nacido y lo que no muere. Siente el alivio de dejar caer la carga de definirte a ti mismo. Experimenta la verdad de la irrealidad de la carga. Experimenta la alegría que está aquí. Descansa en la infinita paz de tu verdadera naturaleza antes de que cualquier pensamiento de "yo" surja.

Un cuentito acerca de la paradoja del soltar...

LAS CAMPANAS DEL TEMPLO "El templo había estado sobre una isla, dos millas mar adentro. Tenía un millar de campanas. Grandes y pequeñas campanas, labradas por los mejores artesanos del mundo. Cuando soplaba el viento o arreciaba la tormenta, todas las campanas del templo repicaban al unísono, produciendo una sinfonía que arrebataba a cuantos la escuchaban. Pero, al cabo de los siglos, la isla se había hundido en el mar y, con ella, el templo y sus campanas. Una antigua tradición afirmaba que las campanas seguían repicando sin cesar y que cualquiera que escuchara atentamente podría oírlas.

Movido por esta tradición, un joven recorrió miles de millas, decidido a escuchar aquellas campanas. Estuvo sentado durante días en la orilla, frente al lugar en el que en otro tiempo se había alzado el templo, y escuchó, y  escuchó con toda atención. Pero lo único que oía era el ruido de las olas al romper contra la orilla. Hizo todos los esfuerzos posibles por alejar de sí el ruido de las olas, al objeto de poder oír las campanas. Pero todo fue en vano; el ruido del mar parecía inundar el universo.

Persistió en su empeño durante semanas. Cuando le invadió el desaliento, tuvo ocasión de escuchar a los sabios de la aldea, que hablaban con unción de la leyenda de las campanas del templo y de quienes las habían oído y certificaban lo fundado de la leyenda. Su corazón ardía en llamas al escuchar aquellas palabras... para retornar al desaliento cuando, tras nuevas semanas de esfuerzo, no obtuvo ningún resultado. Por fin decidió desistir de su intento. Tal vez él no estaba destinado a ser uno de aquellos seres afortunados a quienes les era dado oír las campanas. O tal vez no fuera cierta la leyenda. Regresaría a su casa y reconocería su fracaso. Era su último día en el lugar y decidió acudir una última vez a su observatorio, par decir adiós al mar, al cielo, al viento y a los cocoteros. Se tendió en la arena, contemplando el cielo y escuchando el sonido del mar. Aquel día no opuso resistencia a dicho sonido, sino que, por el contrario, se entregó a él y descubrió que el bramido de las olas era un sonido realmente dulce y agradable. Pronto quedó tan absorto en aquel sonido que apenas era consciente de sí  mismo. Tan profundo era el silencio que producía en su corazón...

"¡Y en medio de aquel silencio lo oyó! El tañido de una campanilla, seguido por el de otra, y otra, y otra... Y en seguida todas y cada una de las mil campanas del templo repicaban en una gloriosa armonía, y su corazón se vio transportado de asombro y de alegría.

A. de Mello: "El canto del Pájaro"