domingo, 9 de septiembre de 2012

La Seguridad No Existe

La sabiduría de la  incertidumbre reside en el desapego… en la sabiduría de la
incertidumbre reside la liberación del pasado, de lo conocido, que es la
prisión del condicionamiento anterior.

Y en nuestro deseo de ir hacia lo desconocido, el campo de todas las posibilidades, nos entregamos  a la mente creativa, que orquesta la danza del universo.

Deepak Chopra


Para obtener cualquier cosa que desees en esta vida hay qué renunciar al apego que le tienes.

El apego se define como un lazo afectivo intenso,  duradero que se consolida entre dos personas o entre una persona y algún deseo, creencia, evento o resultado y cuyo objetivo es dar seguridad, consuelo y protección. Nos han enseñado desde pequeños a perseguir desenfrenadamente la seguridad y….

LA SEGURIDAD NO EXISTE, nadie la ha tenido, nadie la tiene ni la tendrá.

Es inasible, inalcanzable porque NO ES más que un concepto hecho por nosotros los humanos.

Así es que…
hay que aprender a ir por la vida sin apegos, sin expectativas. Con esto no quiero decir que no haya Esperanza, por el contrario, hay qué esperar, pero soltando el resultado… lo esperado…

Es muy distinto  vivir con Desapego a vivir con Resignación, la diferencia básica es que la resignación lleva consigo el auto sacrificio, amargura… el desapego… la paz.

Aprender a “soltar, a liberarse, a desapegarse” no significa:

Soltar nada que esté “fuera de ti”.

Soltar no es buscar ansiosamente nuevas soluciones a viejos problemas.

Dejar ir no es evadir a las personas o los lugares que te recuerdan viejos apegos.

Vivir con el corazón roto por lo que “pudo haber sido".

Soltar no es inventarte justificaciones tratando de convencerte de lo bien que estuvo dejar ir a alguien o algo.

Soltar no es aprender a vivir con el yugo de haber bajado las expectativas.

No es necesitar el repaso de diálogos mentales para sentirte confiado.

Soltar NO es insistir en que puedes dejar ir x, y o z, cuando lo desees.

No es buscar desesperadamente a alguien que esté de tu lado en un conflicto.


Hay qué aprender a vivir dando a cada minuto lo mejor de nosotros, solamente, aquí está nuestro poder, sobre nosotros mismos, fuera de eso no hay nada que podamos controlar, no podemos controlar lo que otras personas piensen o sientan, no podemos controlar las fuerzas de la naturaleza, ni la derivación de los hechos ni de las circunstancias, únicamente la forma en como enfrentemos las cosas, las elecciones que hagamos, la actitud que tomemos, eso sí está en nuestro haber.

El camino de la no resistencia es el del poder y el de la fluidez, recuerda que “Todo lo que resistes, se convierte en tu enemigo” o dicho de otra forma, “Lo que resistes, persiste”, apegarse es resistir, es decir,  NO aceptar, al hacerlo es como si apretaras el flujo de vida, como cuando se aplasta una manguera, detienes el paso, hay estancamiento, hay muchísima presión sobre ti, como una olla de presión por explotar y el sufrimiento es tremendo

Podemos conseguir cualquier cosa que deseemos a través del desapego, porque éste se basa en la confianza INCONDICIONAL, en el poder del verdadero yo. El apego, en cambio, se basa en el temor y en la inseguridad  y la necesidad de sentir seguridad emana de no conocer tu yo verdadero.

Toda la creación está diseñada para soltar lo que ya no necesita, sin mayor esfuerzo,  ejemplo: el árbol que suelta la fruta cuando se madura, las nubes soltando la lluvia, aquí no interviene ninguna fuerza sobrenatural, por el contrario es una fuerza que trabaja a favor, en forma amigable y esa misma fuerza está disponible para nosotros, lo único que hay qué hacer es NO RESISITIR, sino cooperar y definitivamente es un trabajo de dentro hacia fuera, no se necesita luchar, solo disposición para hacerlo.

Una Mente Vertical

“Hay dos dimensiones.  Una es horizontal.  Más, más, más: esa es la dimensión horizontal.  Te mueves en una línea.  Estás en el punto A y quieres estar en el punto B. Cuando estás en el punto B, quieres estar en el punto C. Pronto llegarás a XYZ.  Y a partir de Z es el infierno.  Z es la puerta del infierno.  Pero no puedes detenerte, la mente sigue.  La mente dice: "Mira, estás en C, y D es posible.  Así que para qué perder el tiempo en C, vete a D. Luego E se hace posible, así que vete a E".  No hay tiempo para disfrutar, no hay tiempo para celebrar, no hay tiempo para retirarse y ser.  Estás haciendo, haciendo; nunca siendo.  Ser significa que G es suficiente, ahora disfrútalo.  Te has ganado tu pan de hoy.  Ahora retírate.  Pero la mente dice: "¿Y la caja fuerte en el Banco?  Todavía está a medio llenar.  Tienes que llenarla completamente".

En India lo llaman círculo vicioso del noventa y nueve.  Tienen una historia.
Un barbero pobre era muy feliz, tremendamente feliz, como sólo puede serlo a veces la gente pobre.  No tenía nada de qué preocuparse.  Era el barbero del rey; solía masajearle, arreglarle el cabello, servirle cada día.  Incluso el rey le tenía envidia y siempre le preguntaba: "¿Cuál es el secreto de tu felicidad?  Siempre estás rebosante de alegría.  No pareces caminar sobre la tierra, pareces estar volando. ¿Cuál es tu secreto?" El barbero pobre dijo: "No lo sé.  En realidad nunca antes había oído esa palabra, secreto. ¿Qué quieres decir?  Simplemente soy feliz.  Me gano el pan y luego me retiro.  Eso es todo".

Entonces el rey preguntó a su visir, su primer ministro, que era un hombre de conocimiento, un hombre muy, muy erudito.  Le preguntó: "Tú debes saber el secreto de este barbero.  Yo soy un gran rey y no soy tan feliz; pero ese hombre tan pobre, sin tener nada, es muy feliz".  El primer ministro dijo: "No sabe nada acerca del círculo vicioso del noventa y nueve".  El rey dijo: "¿Qué es eso?" El visir se rió y dijo: "Tú estás en él, pero no lo sabes.  Haremos una cosa.  Esta noche arrojaremos una bolsa con noventa y nueve rupias al interior de su casa".  Al día siguiente el barbero estaba en el infierno; de hecho, no durmió en toda la noche.  Contó las rupias de la bolsa una y otra vez: noventa y nueve.  Y estaba tan entusiasmado, ¿cómo vas a dormir estando tan entusiasmado?  El corazón le palpitaba, la sangre circulaba; debía tener una alta presión sanguínea, una excitación.  Se revolvía y revolvía.  Se levantaba otra vez, tocaba las rupias de oro, las contaba de nuevo.  Nunca había tenido la experiencia de contar rupias, y noventa y nueve era el problema, porque cuando tienes noventa y nueve quieres que sean cien.

Así que planeaba qué hacer al día siguiente para conseguir una rupia; una rupia de oro era algo difícil de conseguir.  Sólo consiguió algunas paisas, que en aquellos días eran suficientes. ¿Cómo conseguir una rupia?  Una rupia, una rupia de oro, significaba casi un mes de trabajo. ¿Qué hacer?  Lo planeó de muchas formas, era un hombre pobre, no sabía mucho acerca del dinero.  Sólo pudo pensar una cosa, que ayunaría un día y comería otro.  Así, poco a poco, podría acumular una rupia, porque cien rupias estaría bien.  La mente es estúpida, tiene que completar las cosas.  La mente es una perfeccionista. ¿Noventa y nueve?.  Se ha creado la obsesión.  Tienen que ser cien.

Estaba triste.  Al día siguiente llegó muy triste y preocupado, no volaba en el cielo, estaba muy sobre la tierra.  No sólo estaba muy sobre la tierra, sino que un gran lastre, como una piedra, colgaba de su cuello.  El rey le preguntó: "¿Qué te pasa?  Pareces muy preocupado".  Él no dijo nada, porque no quería hablar de la bolsa.

Pero cada día la situación empeoraba más y más.  No podía dar bien los masajes porque no tenía energía, a causa del ayuno. Así que el rey le dijo: "¿Qué estas haciendo?  Ahora no pareces tener nada de energía, y pareces tan triste y desgraciado. ¿Qué ha sucedido?" Así que un día tuvo que contárselo al rey porque el rey insistió: "Dímelo, puedo ayudarte.  Dime qué pasa".  Él dijo: "ahora soy una víctima del círculo vicioso del noventa y nueve".

Cuando tienes noventa y nueve, hay un círculo vicioso, quieres que sean cien, es la línea horizontal.  Y no pienses que cuando sean cien, el asunto se detendrá.  Nunca se detiene.  La mente no sabe dónde parar.  No conoce el detenerse.  Por eso cae.  Sigue sin detenerse en ningún sitio, de A a B, de B a C, y sigue y sigue hasta que en Z cae en el infierno.

Luego hay otra forma de vida.  La vertical, no horizontal.  No vas de A a B, de B a C. No, no te mueves en línea, en el mismo plano, al mismo nivel, no.  Vas de A a Al, a A2, a A3 en línea vertical, en profundidad.  Entras en la profundidad de A. Cualquier cosa que sea en el momento, entras profundamente en ello, no vas de este momento al siguiente, sino que entras tan profundamente como puedes en este mismo momento.  Entonces, incluso un momento se convierte en eternidad, y tu felicidad crece y no conoce límites, y tu gozo crece y no conoce límites.  Y nunca hay un desequilibrio, siempre estás equilibrado.  Una mente vertical siempre está en equilibrio, porque una mente vertical ya no es una mente.


Todo el esfuerzo de la meditación es darte una mente vertical.  Una mente vertical significa virtualmente una no-mente.  Entonces te mueves de A a Al, A2, A3, en profundidad. O verticalmente, en altura.  Cuando llega B, de nuevo vas de B a B2, B3.  Nunca te caes de ningún sitio porque siempre entras en la profundidad.  Eso es el retiro,  te has ganado el pan de hoy, ahora te retiras.

Pero tú no sabes retirarte: sigues ganándote el pan también en tus sueños.  Te acuestas y haces planes para mañana y nadie sabe si el mañana vendrá o no.  De hecho, nunca viene.  Siempre es hoy.  Estás haciendo planes para el futuro, sin saber que la muerte destruirá todo futuro.  Sé sabio.  Permanece en el momento.  Vívelo tan totalmente como puedas y entonces no conocerás ninguna muerte.  Un hombre que no está preocupado por el mañana no conoce ninguna muerte.  Se vuelve inmortal, porque la muerte es mañana, la vida es hoy.

La muerte está en el futuro, la vida siempre está en el presente,  éste es el significado del retiro.  No te retiras al final de tu vida, te retiras todos los días, te retiras a cada momento.  Cuando has disfrutado un momento, eso es retiro, es a través del retiro.  Cuando vuelvas de la oficina a tu casa, deja la oficina en la oficina.  No la lleves en tu cabeza, si no, tendrás dolor de cabeza, tendrás que tenerlo. ¡Una cosa tan grande, la oficina, la llevas en tu cabeza! ¡Es pesada! aprende a retirarte de él.

Retirarse todos los días, retirarse a cada momento... La mera palabra "retiro" no nos parece buena, porque da la sensación de vejez, invalidez.  Después de los sesenta y cinco, cuando se acerca la muerte, uno se retira.  No, la palabra "retiro" es muy hermosa.  Retiro significa descanso. El trabajo está hecho, ahora retírate, disfrútalo. No pospongas el disfrutar, ése es el significado de la palabra "retiro".

Disfruta aquí y ahora.

Retírate cuando tu trabajo esté hecho. Así es el camino del Cielo.

Permanece siempre en el medio, permanece siempre dentro de los límites, permanece siempre satisfecho, no anhelando más y más y más.

Abandona la línea horizontal y entra en la vertical.  Retírate.  Y estarás lleno, conocerás la más grande plenitud que la vida pueda darte.  Ése es un momento profundo de total equilibrio, de tranquilidad.  Lo hemos llamado iluminación, liberación, moksha, nirvana o llámalo como tú quieras.”

Por Carlos Inza

Miedo al Abandono

Miedo al Abandono
Escrito por Eva Sandoval

Uno de los miedos que más se ven es el miedo al abandono.

Desde mi mapa, o punto de vista, el miedo al abandono es infantil.

Piénsalo bien:

Si nos abandonan como adultos ¿qué?…

Aunque suene muy fácil de decir pensemos en esto:

El miedo al abandono existe antes de que se produzca el propio abandono, es decir, como la mayoría de los miedos; está en la mente. Si el abandono se produce, que además suele ocurrir dada la atención que se le pone generada por el miedo, ya no hay miedo al abandono sino tristeza, dolor, en muchos casos alivio u otra emoción distinta.

Si en algún momento de nuestra niñez nos sentimos abandonados, cosa bastante común, lo gestionamos de la manera que mejor supimos, por ejemplo: bloqueándolo para evitar el dolor y poder seguir con nuestras vidas….ahora de adultos ese miedo sale para ser transformado. Sale ahora porqué ya tenemos la capacidad de transformarlo y hacerlo desaparecer….pero en lugar de hacer eso, dada nuestra educación, nos colocamos la etiqueta correspondiente: ansiedad, depresión….y nos excusamos en ella.

Uno ve demasiadas personas infelices a causa de este tipo miedos. En lugar de atravesar el miedo, viviéndolo, transformándolo y dejándolo atrás, se pone el freno justo antes de llegar y se le da más y más fuerza ayudando a que ocurra justamente aquello a lo que tememos.

Si sientes miedo al abandono, recuerda: es infantil y ya no eres un niño.

Tienes muchos caminos para elegir, busca el tuyo propio pero elige uno. Muévete. Supera el miedo, atraviesalo, vívelo. Cuando haces eso el miedo se esfuma, desaparece y en su lugar llega la confianza y el amor…

Y si alguien te abandona pues que te abandone, déjale ir, es su decisión, y debes respetarla.

Elegimos las personas con las que compartimos nuestro tiempo igual que ellas nos eligen a nosotros.

Si te amas cada vez más irás encontrando más personas que no te abandonarán sino que te amarán tal como tú haces….recuerda:

¡¡Las personas son espejos de nosotros mismos!!

Si dejas de tener miedo y actúas, encontrarás una fuerza interior en tí que no has sentido antes. Esa fuerza está bloqueada por nuestras mentes/ego que nos protegen de un dolor que ya no duele como antes y para el que tenemos “recursos” :)

Para un niño un adulto es como para un adulto un gigante. Es decir, las proporciones dependen del observador y desde la perspectiva de un niño casi todo es muy grande, pero de adulto ya no hay gigantes. Lo que hay ahora son solo personas que sufren.

Por eso ahora todos estos tipos de miedo: miedo al abandono, miedo al rechazo, etc..cubren un dolor que se puede superar si lo haces desde tu corazón de adulto. La mente tiene el recuerdo antiguo, “piensa” que va a ser igual que cuando “nos abandonaron, rechazaron,etc..” pero hemos crecido y una vez más: Ya no hay gigantes!!

¿Tienes controlada tu ansiedad?

¿Tienes controlada tu ansiedad?

La ansiedad y el miedo son respuestas naturales que todo ser humano tiene para ayudarse a enfrentar alguna amenaza. Son reacciones naturales que nos ayudan a mantener una sensación de seguridad. Sentimos temor cuando nos topamos con una situación que consideramos peligrosa. Experimentamos ansiedad cuando creemos que algo amenazante podría ocurrir en el futuro.

Los componentes básicos del miedo y la ansiedad son los pensamientos, las percepciones de todos los sentidos, los sentimientos y los comportamientos. Cuando nos sentimos temerosos o ansiosos, en cualquier cosa podemos identificar alguna amenaza y pensamos en el peor de todos los escenarios posibles; sentimos excitación y tensión en el cuerpo, y procuramos buscar una salida evitando aquello a lo que tememos. Es importante tener muy claro que estas reacciones son útiles por que nos alertan y preparan sobre alguna posible amenaza. Dado que estas respuestas nos han servido como raza humana para la supervivencia, suceden muy rápidamente, sin tener que pensar mucho sobre lo que está pasando. Nos podemos sentir atemorizados o tensos sin siquiera saber lo que está ocasionando esas reacciones, también podemos evitar situaciones de peligro sin darnos cuenta. Estas reacciones nos sirven para mantenernos a salvo, sobre todo en situaciones de peligro físico.

Ser consciente de estas reacciones.

Aunque ante situaciones de peligro físico el huir o pelear pueden ser las mejores opciones, estas no son necesariamente efectivas al tratarse de otro tipo de amenazas. Por ejemplo, a todos nos gusta ser apreciados por otros y no ser rechazados, tiene que ver con el sentido de pertenencia. Sin embargo en ocasiones, el evitar el rechazo de los demás nos puede acarrear más problemas. Por ejemplo, si estás con ansiedad por algún asunto que tienes que aclarar con tu cónyuge, con alguno de tus hijos o con alguna amistad; podrías estar fingiendo que todo está bien y evitar así un suceso que te imaginas podría ser desagradable. Evitar esta situación no te hará más seguro, como lo haría el evitar caminar por un lugar peligroso en la madrugada. Pero también podrías decidir confrontar la situación porque sabes que en el largo plazo será lo mejor para la relación. Algo que todos sabemos en nuestro interior es que para avanzar en las cosas que más valoramos debemos tomar ciertos riesgos. Es totalmente normal que tomar un riesgo nos haga sentir inseguros, con ansiedad y vulnerables. Así es que, aunque nuestro sistema natural de supervivencia (sistema nervioso autónomo) nos “aconseje” evitar las situaciones amenazantes, en muchas ocasiones lo que tenemos que hacer es confrontarlas para llevar una vida más satisfactoria.

Cuando nuestra imaginación interfiere

Nuestro sistema de supervivencia puede ser afectado por nuestras asociaciones, recuerdos y prejuicios. Nos podemos sentir tan asustados al recordar un evento nefasto, o pensando en algo desafortunado que pudiese pasar, como si estuviéramos enfrentando un peligro físico real. Obtenemos la misma señal de alerta en respuesta a sólo pensamientos que a amenazas reales. De modo tal que en muchas ocasiones nos la pasamos preparándonos y reaccionando ante situaciones pasadas o imaginando amenazas futuras que muy probablemente nunca sucederán.

Las preocupaciones definitivamente aumentan nuestra ansiedad haciendo nuestras vidas más difíciles. Si estamos preocupados de que algo malo pueda suceder, podríamos evitar hacer cosas que pudiesen ser divertidas o enriquecedoras. Por ejemplo, podríamos evitar iniciar una actividad diferente, o iniciar un negocio por temor al fracaso. O tal vez dediquemos mucho tiempo y energía realizando cosas que creemos evitarán que pase algo no deseado en el futuro.  Así pues, nuestra capacidad de pensar e imaginar nos puede crear ansiedad y temor en muchas ocasiones.

Cuando la realidad se nos va

Es evidente que un estado de hipervigilancia que nos ocasione  ansiedad y miedo afectará nuestra calidad de vida. Los pensamientos que tengamos acerca de algo pasado o sobre algo negativo que pudiera suceder en el futuro nos distraen, tanto de lo que está ocurriendo en el ahora, como de todo lo bueno que nos podría pasar. Por ejemplo, si nos la pasamos recreando una situación desagradable que nos pasó en una tienda, en el trabajo o con algún familiar, nos estaremos perdiendo los momentos felices que tenemos enfrente. Como ya mencioné, en ocasiones evitamos hacer ciertas cosas por el temor a crear todavía más tensión y ansiedad. Esto podría hacernos pensar que no tenemos muchas opciones en la vida debido a que debemos invertir mucho tiempo y energía asegurándonos que no nos pasen las cosas negativas. La preocupación y la ansiedad pueden extraer la energía de la gente hasta el grado de hacerlos funcionar en piloto automático, ausentándolos de sus vidas en vez de lograr su total involucramiento. Es muy posible que el nefasto efecto de la preocupación y la ansiedad en la vida de las personas sea peor que la experiencia de sentir preocupación y ansiedad.

Desde el punto de vista fisiológico, una breve explicación de lo anterior es que en el momento en que percibes algo que interpretas como una amenaza tu sistema nervioso autónomo registra esta información y envía un flujo de hormonas que prepararán al cuerpo para responder, activando con esto al sistema nervioso simpático que es el que te prepara para pelear o huir. Un efecto de esto es el de reducir tanto el funcionamiento cognitivo, como el abanico de comportamientos a tu disposición. La información que percibes es SOLO la relacionada a la amenaza, con lo cual tu percepción se limita considerablemente.

La activación del sistema nervioso simpático tiene diversos impactos en tu cuerpo: aumenta la respiración; se abren las arterias del corazón y se incrementan sus latidos; aumenta la presión arterial; se genera adrenalina y otras hormonas de estrés y aumenta la sudoración. Todo esto interfiere con el funcionamiento adecuado del sistema nervioso parasimpático que es el que ayuda a regular los efectos del estrés, manteniendo al cuerpo en las condiciones que propician su salud. Cuando el  sistema nervioso simpático impide al sistema nervioso parasimpático hacer bien su trabajo, éste no puede lograr las siguientes cosas: mantener en niveles adecuados la presión arterial y el ritmo cardiaco; lubricar boca y ojos; permitir el descanso y el sueño y estimular los procesos naturales de sanación del cuerpo.

En resumen:

    la ansiedad reduce nuestra visión para podernos enfocar en la amenaza.
    la preocupación se enfoca en el futuro, por lo que perdemos de vista lo que está ocurriendo en el presente, creando fallas de información.
    es muy difícil darnos cuenta de lo anterior debido a la participación del sistema nervioso autónomo.
    en estados de ansiedad nuestra respuesta es automática y rígida.
    la preocupación nos orilla a creer que no tenemos opciones y que debemos actuar de una cierta manera.
    la preocupación puede resultar tan agotadora que puede dejarte sin ganas de realizar las cosas que te hacen feliz.
    Cuando logramos estados de relajación, paz y apertura, el sistema nervioso parasimpático se activa propiciando que el cuerpo ponga en marcha sus procesos curativos naturales.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Los Apegos

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Los Apegos

Ayer reflexionaba sobre como nos aferramos a nuestros deseos, y como este apego nos causa infelicidad. Si no tenemos lo que deseamos, sufrimos. Y si tenemos lo que deseamos, también sufrimos porque nos entra un miedo tremendo a perderlo. En ambos casos, estamos constantemente enviándole al Universo señales de escasez, porque cada vez que “deseamos” lo que hacemos es vibrar en la frecuencia del “carezco de”….

Estamos apegados a las cosas (la casa, el coche, el dinero, el barco, el avión), a las personas (la pareja, los padres, los hijos, los amigos), a los resultados de nuestras acciones, a los sentimientos, … hasta tal extremo que nos limitamos tremendamente en nuestra capacidad de gozar. Si por ejemplo yo me creo que sólo experimentaré la felicidad cuando tenga pareja, me estoy perdiendo la posibilidad de ser feliz cuando estoy sol@. Si estoy frustad@ y decepcionad@ porque no tengo el éxito que deseo, excluyo de mi vida la opción de ser feliz disfrutando de lo que tengo hoy, aquí y ahora. Lo más divertido es que cuando me desapego, la Vida es mucho más amplia y gratificante! Puedo experimentar la felicidad con todo y con todos, por lo que el campo de mis experiencias se amplia sin límites…

En realidad, lo que deseamos viene determinado por nuestra programación. Nos educaron para creernos que sólo podemos ser felices “si tenemos ciertas cosas” o “si somos de una determinada manera”. Esto es sólo una creencia, y si lo elejimos, la podemos cambiar… Este trocito del libro de Anthony de Mello “Una Llamada al Amor“ lo explica claramente:

“¿Qué puede hacerse para alcanzar la felicidad? No hay nada que tú ni cualquier otro podáis hacer. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que ahora mismo ya eres feliz, ¿y cómo vas a adquirir lo que ya tienes? Pero, si es así, ¿por qué no experimentas esa felicidad que ya posees? Pues, simplemente, porque tu mente no deja de producir infelicidad. Arroja esa infelicidad de tu mente, y al instante aflorará al exterior la felicidad que siempre te ha pertenecido. ¿Y cómo se arroja fuera la infelicidad? Descubre qué es lo que la origina y examina la causa abiertamente y sin temor: la infelicidad desaparecerá automáticamente.

Ahora bien, si te fijas como es debido, verás que hay una sola cosa que origina la infelicidad: el apego. ¿Y qué es un apego? Es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona no es posible ser feliz. Tal estado emocional se compone de dos elementos; uno positivo y otro negativo. El elemento positivo es el fogonazo del placer y la emoción, el estremecimiento que experimentas cuando logras aquello a lo que estás apegado. El elemento negativo es la sensación de amenaza y de tensión que siempre acompaña al apego. Imagínate a alguien encerrado en un campo de concentración y que no deja de engullir comida: con una mano se lleva la comida a la boca, mientras que con la otra protege la comida restante de la codicia de sus compañeros de encierro, que tratarán de arrebatársela en cuanto baje la guardia. He ahí la imagen perfecta de la persona apegada. Por su propia naturaleza, el apego te hace vulnerable al desorden emocional y amenaza constantemente con hacer añicos tu paz. ¿Cómo puedes esperar, entonces, que una persona apegada acceda a ese océano de felicidad que llamamos el “Reino de Dios”? ¡Es como esperar que un camello pase por el ojo de una aguja!

Ahora bien, lo verdaderamente trágico del apego es que, si no se consigue su objeto, origina infelicidad; y, si se consigue, no origina propiamente la felicidad, sino que simplemente produce un instante de placer, seguido de la preocupación y el temor de perder dicho objeto. Dirás: “Entonces, ¿no puedo tener ni un solo apego?”. Por supuesto que sí. Puedes tener todos los apegos que quieras. Pero por cada uno de ellos tendrás que pagar un precio en forma de pérdida de felicidad. Fíjate bien: los apegos son de tal naturaleza que, aun cuando lograras satisfacer muchos de ellos a lo largo de un día, con que sólo hubiera uno que no pudieras satisfacer, bastaría para obsesionarte y hacerte infeliz. No hay manera de ganar la batalla de los apegos. Pretender un apego sin infelicidad es algo así como buscar agua que no sea húmeda. Jamás ha habido nadie que haya dado con la fórmula para conservar los objetos de los propios apegos sin lucha, sin preocupación, sin temor y sin caer, tarde o temprano, derrotado.

En realidad, sin embargo, sí hay una forma de ganar la batalla de los apegos: renunciar a ellos. Contrariamente a lo que suele creerse, renunciar a los apegos es fácil. Todo lo que hay que hacer es ver, pero ver realmente, las siguientes verdades.

Primera verdad: estás aferrado a una falsa creencia, a saber, la de que sin una cosa o persona determinada no puedes ser feliz. Examina tus apegos uno a uno y comprobarás la falsedad de semejante creencia. Tal vez tu corazón se resista a ello; pero, en el momento en que consigas verlo, el resultado emocional se producirá de inmediato, y en ese mismo instante el apego perderá su fuerza.

Segunda verdad: si te limitas a disfrutar las cosas, negándote a quedar apegado a ellas, es decir, negándote a creer que no podrás ser feliz sin ellas, te ahorrarás toda la lucha y toda la tensión emocional que supone el protegerlas y conservarlas. ¿No conoces lo que es poder conservar todos los objetos de tus distintos apegos, sin renunciar a uno sólo de ellos, y poder disfrutarlos más aún a base de no apegarte ni aferrarte a ellos, porque te encuentras pacífico y relajado y no sientes la menor amenaza en relación a su disfrute?

Tercera y última verdad: si aprendes a disfrutar el aroma de un millar de flores, no te aferrarás a ninguna de ellas ni sufrirás cuando no puedas conseguirla. Si tienes mil platos favoritos, la pérdida de uno de ellos te pasará inadvertida, y tu felicidad no sufrirá menoscabo. Pero son precisamente tus apegos los que te impiden desarrollar un más amplio y más variado gusto por las cosas y las personas.

A la luz de estas tres verdades, no hay apego que sobreviva. Pero la luz, para que tenga efecto, debe brillar ininterrumpidamente. Los apegos sólo pueden medrar en la oscuridad del engaño y la ilusión. Si el rico no puede acceder al reino del gozo y de la alegría, no es porque quiera ser malo, sino porque decide ser ciego.”

La Paz Perfecta

Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.
Muchos artistas lo intentaron, el rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo.
Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban.
Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas.
Todos quienes miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía montañas, pero estas eran escabrosas y descubiertas.
Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos.
Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua.
En todo esto no se revelaba nada pacífico.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, observó que tras la cascada había un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca.
En este arbusto se encontraba un nido.
Allí, en medio del rugir del la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido... Sin dudarlo el Rey escogió esta pintura y explicó: "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas, exista calma y serenidad dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz.

Los cuatro acuerdos

La domesticación y el sueño del planeta.

¿Son las cosas como las vemos, como las sentimos, o básicamente interpretamos lo que nos han enseñado a interpretar?

Para la milenaria cultura tolteca (México) la “realidad” que asumimos socialmente no es más que un sueño colectivo, el sueño del planeta. Desde el momento mismo de nacer, interpretamos la realidad mediante acuerdos, y así, acordamos con el mundo adulto lo que es una mesa y lo que es un vestido, pero también lo que “está bien” y lo que “está mal”, e incluso quiénes somos o cuál es nuestro lugar en el mundo (en la familia, en clase, en el trabajo). A este proceso el filósofo mexicano de origen tolteca Miguel Ruiz lo denomina domesticación.

“La domesticación es tan poderosa que, en un determinado momento de nuestra vida ya no necesitamos que nadie nos domestique. No necesitamos que mamá o papá, la escuela o la iglesia nos domestiquen. Estamos tan bien entrenados que somos nuestro propio domador. Somos un animal autodomesticado”.
El juez y la víctima

En el transcurso de este aprendizaje incorporamos en nuestra propia personalidad al juez y a la víctima.

El juez representa esa tendencia en nuestra mente que nos recuerda continuamente el libro de la ley que gobierna nuestra vida -lo que está bien y lo que está mal-, nos premia y, más frecuentemente, nos castiga. La víctima es esa parte en cada persona que sufre las exigencias de su propio juez interior. Sufrimos, nos arrepentimos, nos culpabilizamos, nos custigamos por la misma causa una y otra vez, cada vez que el recuerdo nos pasa factura.

Y como consecuencia del propio sistema, el miedo se instaura en nuestra vida.

El miedo y las autoexigencias son los peores enemigos de nuestro pensamiento, y por ende, de nuestra vida. Durante el proceso de domesticación nos formamos una imagen mental de la perfección, lo cual no está mal como camino marcado a seguir. “El problema es que como no somos perfectos nos rechazamos a nosotros mismos. Y el grado de rechazo depende de lo efectivas que han sido las personas adultas para romper nuestra integridad”, según M.R.

Si el libro de la ley que gobierna nuestra vida (nuestra moral, nuestra lógica, nuestro “sentido común”) no cumple sus objetivos, que en su base fundamental consistiría en hacernos seres humanos felices y en armonía, es porque evidentemente éste no funciona. Y como no funciona hay que cambiarlo. Y ello lo hacemos revisando nuestros acuerdos (nuestra interpretación incuestionable, nuestro sistema de valores), desenmascarando los que no valen y sustituyéndolos por otros.

La filosofía tolteca nos propone cuatro acuerdos básicos:

1. Sé impecable con la palabra.

Las palabras poseen una gran fuerza creadora, crean mundos, realidades y, sobre todo, emociones. Las palabras son mágicas: de la nada y sin materia alguna se puede transformar lo que sea. El que la utilicemos como magia blanca o como magia negra depende de cada cual.

Con las palabras podemos salvar a alguien, hacerle sentirse bien, transmitirle nuestro apoyo, nuestro amor, nuestra admiración, nuestra aceptación, pero también podemos matar su autoestima, sus esperanzas, condenarle al fracaso, aniquilarle. Incluso con nuestra propia persona: las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos están creando cada día. Las expresiones de queja nos convierten en víctimas; las crítica, en jueces prepotentes; un lenguaje machista nos mantienen en un mundo androcéntrico, donde el hombre es la medida y el centro de todas las cosas, y las descalificaciones autovictimistas (pobre de mí, todo lo hago mal, qué mala suerte tengo) nos derrotan de antemano.

Si somos conscientes del poder de nuestras palabras, de su enorme valor, las utilizaremos con cuidado, sabiendo que cada una de ellas está creando algo. La propuesta de Miguel Ruiz es, por tanto:
“Utiliza las palabras apropiadamente. Empléalas para compartir el amor. Usa la magia blanca empezando por ti. SÉ IMPECABLE CON LA PALABRA”.

2. No te tomes nada personalmente.

Cada cual vive su propia película en la cual es protagonista. Cada cual afronta su propia odisea viviendo su vida y resolviendo sus conflictos y sus miserias personales. Cada cual quiere sobrevivir el sueño colectivo y ser feliz. Y cada cual lo hace lo mejor que puede dentro de sus circunstancias y sus limitaciones.

Las demás personas sólo somos figurantes en esa película que cada cual hace de su vida, o a lo sumo personajes secundarios. Si alguien me insulta por la calle (o yo lo percibo así) con casi toda seguridad no tiene nada o muy poco que ver conmigo; es simplemente su reacción a algo que está pasando fuera (un mal día con su pareja o en el trabajo, una discusión con su hija), o más probablemente dentro (preocupaciones, ansiedad, frustración, impaciencia, una gastritis o un dolor de cabeza).

La impaciencia o las exigencias de tu pareja, de la vecina del rellano o de la cajera del supermercado, las críticas de tu hijo o en el trabajo, nada de eso es personal. Cada cual está reaccionando a su propia película.

Hay mucha magia negra fuera, lo mismo que la hay dentro de ti misma, o de mí. En cualquiera, en algún momento de su vida, en algún momento del día. Todo el mundo somos “depredadores emocionales” alguna que otra vez.

“Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros… Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te tomas las cosas personalmente serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno”, asegura Miguel Ruiz.

Comprender y asumir este acuerdo nos aporta una enorme libertad. “Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan sobre ti las demás personas. Nunca eres responsable de los actos o palabras de las demás personas, sólo de las tuyas propias. Dirás “te amo” sin miedo a que te rechacen o te ridiculicen”. Siempre puedes seguir a tu corazón.
Respecto a la opinión ajena, para bien o para mal, mejor no depender de ella. Ésa es otra película. NO TE TOMES LAS COSAS PERSONALMENTE.

3. No hagas suposiciones.

Tendemos a hacer suposiciones y a sacar conclusiones sobre todo. El problema es que al hacerlo creemos que lo que suponemos es cierto y montamos una realidad sobre ello. Y no siempre es positiva o está guiada por la confianza o el amor, sino más frecuentemente por el miedo y nuestra propia inseguridad.

Deduzco que alguien se ha enfadado conmigo porque no respondió a mi saludo al cruzarnos y mi mente organiza toda una realidad sobre eso. Y se rompen puentes entre la otra persona y yo, difíciles de salvar. Lo mismo con nuestra pareja, con la vecina, con la escuela. Creamos realidades en base a comentarios o elementos sueltos (cuando no en base a chismes malintencionados).

“La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras… e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular”, insiste Miguel Ruiz. En última instancia y si te dejas guiar por la buena voluntad, siempre te queda la confianza… y la aceptación.
Nunca nada que pasa fuera es personal. Pero en cualquier caso, NO SAQUES CONCLUSIONES PRECIPITADAMENTE.

4. Haz siempre lo mejor que puedas.

El cuarto y último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados: haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Siendo así, pase lo que pase aceptaremos las consecuencias de buen grado. Hacerlo lo mejor posible no significa que tú y yo tengamos que hacerlo de la misma manera, ni siquiera que mi respuesta en estos momentos sea la misma que en otro que me siento cansada, o no he dormido bien, o me siento llena de amor y confianza y tremendamente generosa. Se podría decir que en cada momento de nuestra vida somos diferentes, en unas circunstancias y con unas limitaciones concretas. A veces podemos responder a lo que interpretamos como una “provocación” con una sonrisa irónica o divertida, con sentido del humor, o con una carcajada retadora, o incluso a gritos. Pero siempre podemos intentar ser impecables con la palabra, no tomárnoslo personalmente y no sacar conclusiones precipitadas… dentro de nuestras limitaciones físicas, anímicas y en general, de cada momento. Si lo intentamos, de la mejor manera que podemos, ya es suficiente.
“Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de estos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio.”

Con la práctica será cada vez más fácil hasta que, sorpresa, la identificación es prácticamente completa y los cuatro acuerdos forman parte de nuestra manera de ser. Simplemente somos así.

Sin duda nuestra vida será más sencilla y satisfactoria, para nosotras mismas y para las demás personas que nos rodean.

(Sobre el libro de Miguel Ruiz, “Los cuatro acuerdos”, Editorial Urano).

Los otros como espejo de ti mismo

Los otros como espejo de ti mismo

Cuando alguno de nuestros sentimientos, deseos o intenciones nos avergüenza o no somos capaces de explicarlo, muchas veces lo atribuimos a los demás. Estamos proyectando un problema nuestro que nos negamos a ver. Al darnos cuenta, tenemos la oportunidad de mejorar la relación con los demás, y sobre todo, con nosotros mismos.

Clara llegó algo inquieta al parque dónde había quedado con Cristina. Era una soleada tarde de octubre y habían decidido dar un paseo aprovechando el apacible tiempo de aquél otoño.

- ¡Hola Cris!. Saludó Clara.

- Hola Clara, que puntual has llegado... ¿Qué tal te está yendo la semana?

- Bien, pero podría ir mejor, créeme. Hoy he tenido un día fatal en el trabajo, estoy muy cansada, ¡siempre lo mismo!.

- ¿Por qué?, ¿qué ocurre?

- ¿Te acuerdas que te hablé de María, mi compañera de trabajo? ¡Pues me tiene harta!.

- Pero ¿que te ha hecho?. Ah, pero antes, ya verás saca tu libreta y toma nota de todo lo que dices de ella. ¡Nos servirá para hacer un ejercicio muy interesante!

Clara sacó su libreta y empezó a anotar todo lo que se le ocurría sobre su compañera.

- Pues que tengo que hacer yo el trabajo que ella no hace, es una vaga - prosiguió Clara- siempre se está escaqueando. Lo deja todo para el último momento, y claro, al final soy yo la que tengo que apechugar con lo suyo.

- No será para tanto ¿no?

- Bueno, para mi sí. Llega tarde, siempre tiene alguna excusa para no hacer su trabajo, no hay quien la entienda. Tendría que estar agradecida por tener el que tiene, que no está mal , la verdad. Es una privilegiada. Le falta motivación y entrega .

- ¿No crees que estás proyectando, Clara?

- ¿Y eso qué es?.

- Mira, todos tenemos tendencia a proyectar sobre los demás actitudes que en realidad son nuestras. Vemos en los demás lo que somos nosotros mismos.

- ¡De eso nada!. Yo en el trabajo me esfuerzo mucho, siempre estoy pendiente de todo, incluso de lo que no es mío. Yo no hago lo que hace María. Es más, tengo fama de todo lo contrario- Contestó Clara algo alterada.

- Bueno, déjame seguir ¿te parece?- le interrumpió Cristina divertida por la reacción- el hecho que te cause esa reacción es señal de que eso que percibes en María es también tuyo, si no lo fuera no te causaría ningún efecto emocional.

Lo que cada uno percibe del mundo físico es un reflejo de su interior, es una imagen que nos devuelve exactamente tal y como somos. Por eso la misma situación es percibida de diferente manera por según quien la experimente.

- ¡Pero insisto que yo no soy como ella!.

- Ya verás como en parte sí. Una de las características de proyectarse en otros es que percibes que los demás te hacen exactamente lo que te haces a ti misma. En éste caso, una parte tuya es perezosa, como María. Repite en voz alta lo mismo que has escrito sobre ella pero en primera persona, con el yo delante.

SOY COMO YO Y TAMBIÉN COMO TU

-“Soy una perezosa, alguien me tiene que hacer mi trabajo porque me escaqueo. Lo dejo todo para el final y tienen que hacerlo por mi. Llego tarde y siempre tengo una excusa para no hacer mi trabajo. No hay quien me entienda, tendría que estar agradecida de tenerlo, que no está mal, la verdad. Soy una privilegiada a la que le falta motivación y entrega- dijo Clara de ella misma.

- Dime Clara, hay en alguna faceta de tu vida en la que actúes así?- preguntó Cristina.

-Mientras lo decía me suena muchísimo a lo que me dice mi madre con respecto al trabajo de la casa; vamos, ¡que es casi lo mismo!. Bien pensado, es verdad que para otro tipo de trabajos soy perezosa, y no sólo por lo que dice mi madre. También me cuesta hacer deporte, y sé que es bueno para mi salud, ¡pero me da tanta pereza!.

- ¿Y por qué te cuesta tanto el trabajo de casa?

- Pues porque me aburre, llego tarde del trabajo, estoy cansada. Bueno creo en realidad no me gusta ocuparme de la casa, aunque sé que debería colaborar más.

- ¿No te parece que tienes la misma falta de motivación que tiene María en la oficina?

- Ya, pero es que allí somos muchos trabajando y si ella no hace su trabajo nosotros lo sufrimos.

- Y si tú no haces tu parte del trabajo de casa la que sufre es tu madre, ¿no te parece?

- Pues es verdad - contestó Clara. Me parece que lo que he dicho me ha dejado en evidencia!

- En lugar de trabajar con gusto en tu casa, disfrutar de mantenerla ordenada y limpia, te desmotivas y la abandonas enrareciendo el ambiente con tu madre; haces lo mismo que María en la oficina. Abusas de tu madre y de su tiempo de la misma manera que María abusa de ti. No valoras el trabajo de tu madre de la misma manera que María no valora el tuyo. ¿te parece eso justo?

- No, ni una cosa ni la otra. Es verdad. ¡Pero no sé como salir de esto!

UNA CUESTIÓN DE ACTITUD

- El caso es que tienes muy buena actitud de trabajo en la oficina, pero en casa no, y no puede ser. Es algo que has de trabajar, igual que María ha de mejorar su actitud en el trabajo. ¿Tu que le recomendarías a María que hiciera en la oficina?¿que tendría que hacer para que estuvieras contenta con ella?. Escribe todo lo que le dirías...

- Pues le diría que tuviera más ánimo en su trabajo, que se motivara, que fuera más creativa. Tendría que llegar con muchas más ganas a trabajar, pensando en cómo ayudarme en lugar de cómo escaquearse. El ambiente mejoraría muchísimo, seríamos un equipo. Pero sobre todo le diría que, ya que tiene que hacerlo, que aprenda a disfrutarlo. Se puede disfrutar de las obligaciones, pero hay que renunciar a las excusas.

- Pues ¡aplícate el cuento ! Has de hacer en casa lo mismo que le recomiendas a María.

- Sólo si tu te conviertes en ejemplo y superas tu propia pereza puedes ayudar a María a superar la suya. La misma motivación que te aplicas en el trabajo de la oficina puedes aplicártelo para el de casa. ¿Entiendes ahora lo que es proyectarse en los demás?

- Ya entiendo. ¡creo que tengo mucho trabajo!. Bueno, por lo menos ahora la entiendo mejor. Antes sólo veía mi parte, ahora puedo entender que a ella le pase lo mismo....

- De lo que se trata es que te concentres en superar tu propio patrón. Cuando uno modifica la actitud interna, la magia de la proyección es que el exterior te dará la imagen de tu nueva Clara motivada y trabajadora. Puede ocurrir que María empiece a trabajar mejor, o puede haber un cambio inesperado en la oficina y te pongan una nueva compañera que refleja tu nueva actitud. ¡Quién lo sabe!.

PARA RESOLVER UNA PROYECCIÓN

Las reacciones emocionales que muestras ante las circunstancias de la vida son fuentes de información sobre ti mismo. Si aprendes a observarte en ellas, podrás percibir qué parte de ti estás reconociendo en el otro.

Obsérvate

Cuando sientes que alguien “te hace algo” y reaccionas emocionalmente . tu reacción indica que se trata de una proyección, algo que te haces a ti mismo, te estás “re-conociendo” en alguien, en una situación determinada. Tu reacción automática reproduce un patrón aprendido que aplicas involuntariamente.

Describe el patrón

El siguiente paso es reconocerlo en ti. Siéntate y describe con todo lujo de detalles la actitud que te causa reacción emocional. Describe qué hace esa persona, cuándo lo hace, cómo se comporta contigo, y sobre todo cómo te hace sentir a ti esa actitud.

Si tu reacción es negativa significa que una parte de ti hace algo que no te gusta y otra reacciona en contra, y por lo tanto tienes un conflicto interno por reconocer y solucionar.

Si tu reacción es positiva significa que tu reflejo muestra una parte que te gusta de ti mismo, de la que no eres consciente. Tienes una virtud interna sin reconocer, algo positivo y que aprecias de ti mismo.

Reconócete

No se puede transformar nada que previamente uno no reconoce. Tanto si la proyección es positiva como negativa, has de aceptar esa parte tuya. Lo que ves en el exterior no es mas que una representación de las ideas y actitudes que albergas sobre ti y el mundo. Si es positiva podrás buscar esa virtud que admiras de alguien, descubrirla en ti para ejercitarla conscientemente. Si es negativa podrás descubrir que eso que no te gusta en los demás tampoco te gusta en ti, y aprender a cultivar la cualidad contraria y transformarte.

¿Se lo haces a los demás?

¿Dónde haces tú lo mismo? ¿A quién? ¿En que momentos? ¿Por qué lo haces?. Te darás cuenta que lo que recibes del exterior es reflejo de lo que tu das, a ésa o a otra persona. Por ejemplo, ¿sueles desconfiar de quien desconfía de ti, o confiar en quien confía en ti?. Uno sólo es libre cuando no le afecta delante de quien esté, su actitud es resultado de una elección y no de una reacción automática demasiado dependiente del entorno.

¿ Te lo haces a ti mismo?

Todo eso que “haces” a los demás, en realidad no es más que un reflejo de lo que “te haces” a ti mismo. Por ejemplo, si te molesta que te critiquen, es muy posible que no sólo critiques a los demás, sino también a ti mismo, y a veces de forma desmedida o injusta. Identificas los momentos que haces eso contigo. El cambio real está en modificar esa actitud, si tu no estás esa dinámica, no habrá de que preocuparse, no te afectará que te critiquen o no.

Habla con tu proyección

En el siguiente paso podrías contestar a las siguientes preguntas: ¿Qué crees que tendría que cambiar esa persona para quedar tu satisfecho? ¿Cómo crees que tendría que actuar? ¿Cómo te gustaría que te tratara?. Toma bolígrafo y papel y descríbelo con todo lujo de detalles. Pero no es para que se lo digas al otro, sino para que trabajes contigo. Se trata de transformar tu propia actitud, aprovechando lo que te dice tu proyección.

Aplícate el cuento

has descubierto algo en alguien y has reconocido que ese algo también está en ti. ahora se trata de que te apliques a tí y tu actitud el mismo cuento que le recomiendas a tu proyección. Conviértete en eso que deseas ver en los demás, emplea tu energía en cambiarte a ti, y no en tratar de cambiar al otro . Tu sabes lo que te haría feliz recibir de los demás, empieza por dártelo a ti mismo. En la medida en que aprendas a transformar tu interior, irás encontrando la manera de hacer lo mismo en el exterior.

Beatriz Fernández del Castillo
Autora de “La clave está en tus sueños”
Publicado en la revista MENTE SANA Nº 5

Una Nueva Caja de Creencias

Una Nueva Caja de Creencias
Escrito por Eva Sandoval

El mundo ha cambiado y sigue cambiando. Igual que tendría poco sentido llamar a una operadora para hacer una llamada al extranjero en este momento, tiene muy poco sentido seguir con muchas de las creencias que aún se escuchan. La mayoría están obsoletas y son las causantes de muchos de nuestros “problemas”, disgustos, frustraciones, depresiones, etc…

¿Cómo detectarlas?

Lo primero que podemos hacer es conocerlas. La mayoría de creencias están “camufladas”, es decir, son tan creadoras de la “realidad” que se confunden con la misma. Observando nuestra realidad podremos darnos cuenta de qué creencias tenemos y de repente, seremos conscientes de ellas y podremos actuar.

La otra manera fácil de saber que creencias tienes está en tu dialogo interno, ¿Qué te dices a ti mism@? Por ejemplo cuando haces algo que querrías haber hecho de otra manera (algunos lo llaman equivocarse…), ¿Qué te dices?: “Qué fantástic@ que soy que me he dado cuenta” o “Seré tont@!!”. Exactamente ahí es donde está la creencia: Soy tont@ o Soy Fantastic@… muy sencillo!

Otra manera de saber que creencias tenemos es escuchando nuestras reacciones delante de otras personas o información aunque esto lo dejaremos para otro post.

¿De dónde vienen?

La mayoría de ellas de nuestros padres, madres, abuelos, abuelas, hermanos, hermanas, amigos, amigas, profesores, profesoras, cuidadores y cuidadoras*. Y casi todas llevan contig@ desde entre los 0 y los 6 años, momento en el que tenías ningún filtro y las diste por buenas.

*Fíjate en este detalle: Si llego a poner todo en masculino, padres, abuelos, hermanos…..tu cerebro probablemente hubiera incluido a los dos. Pero si lo pongo en femenino: madres, abuelas, hermanas….tu cerebro probablemente excluye el masculino, eso es un ejemplo claro de programación :D

Una lista de algunas de ellas

Vamos a listar algunas para ayudarte a reconocerlas, a ver si te suenan. Ten en cuenta que si están operando en ti, es lo que tienes en tu vida, así que, como ya hemos visto, es muy fácil que digas: “Eso no es una creencia es la realidad”, estamos de acuerdo porqué es lo mismo. Esas creencias están creando tu realidad y la de muchos, por eso encima lo corroboras sin parar…esa es la clave, así es como puedes saber que tienes esa creencia.

Algunas creencias que pueden mantenerte estancad@:

- Estás mejor calladit@ / Tú que vas a saber / Siempre la “cagas” / No das una buena / No inventas una buena

- Todo lo que tocas lo rompes / Tienes manos de mantequilla / Quietecirt@ estás más mon@

- Nunca aprenderás / Nunca cambiarás / Siempre serás un don nadie / Acabarás de barrendero (como si tuviera algo de malo….)

- Así no llegarás a ninguna parte / Si haces las cosas a tu manera te equivocarás / La curiosidad mató al gato (toma ya, a cortar todo tipo de curiosidad y convertirnos en autómatas)

Las que consiguen que la vida sea “como es”:

- La vida es muy dura / Toda la vida trabajando para esto (se oye mucho en los entierros).

- Sin esfuerzo no se consigue nada (pero venga a jugar a la lotería, ¿para qué?)

- Todo en la vida tiene un precio.

- Nadie regala nada

- No te fíes de nadie.

Las que impiden disfrutar de la vida:

- Ganarás en pan con el sudor de tu frente (así que ya sabes a sudar o no hay pan, suerte que ahora es verano :D )

- A partir de los 30/40/50 (según generación) vamos para abajo.

- Nunca es suficiente, siempre puedes hacerlo mejor. (En mi opinión esta es una de las que más puede estar causando profunda insatisfacción)

- Cuando todo va bien desconfía que algo malo pasará: Esta tiene muchos “hermanos”: Siete años de vacas gordas siete años de vacas flacas, Nunca se puede estar tranquil@…

Las que nos mantienen cerrad@s a las relaciones y al AMOR:

- El amor duele.

- Piensa mal y acertarás (madre mía)

- Si quieres a alguien no se lo demuestres o te hará daño (pues vamos apañados sin demostrar amor por miedo!)

- Más vale malo conocido que bueno por conocer (Toma ya…..)

- Quien bien te quiere bien te hará llorar (ya sabes, a aguantar lo que te echen que te quiere fijo :o )

- Sólo hay un amor verdadero: Aquí disney y Hollywood se llevan la palma

- Si me porto “mal” me van a castigar / Hay que portarse “bien: Esta super cacho de trozo de creencia está tan tan normalizada que no me extraña que haya tanto miedo a ser un@ mism@, estamos perfectamente domesticad@s para portarnos “bien” y habría que ver que es bien….¿Ir al médico? ¿Hacer los deberes? ¿Preparar la comida? ¿Tener una carrera? ¿Un trabajo “estable”? ¿Aburrirse?

- No llores que te pones fea / Y su versión masculina: No llores que pareces una nena o un marica (a gusto del consumidor)

- Lo único que te quedará es la familia (No importa si no tenéis nada en común, tú ahí que es la familia…)

Conclusión: Una Nueva Caja de Creencias

Toda la información que te resuene es la que está creando tu realidad ahora mismo. Recuerda que lo diste por “bueno” cuando no tenías filtros y ahora se repite una y otra vez. Así con este panorama no me extraña que “haya crisis”, no creo sinceramente que la crisis sea económica, política o financiera. Creo que es una “Crisis de Valores”, por supuesto que, desde mi punto de vista actual ningún sistema “público/autoritario” funciona pero lo fundamental es volver al individuo y desde ahí crear! Hemos perdido la conexión con nosotr@s mism@s y una manera de recuperarlo es creando nuestra propia y Nueva Caja de Creencias, hazlo como te apetezca pero mi propuesta es: Créala y Vive desde ahí!!! siempre la puedes ir modificando ;)

    Cambiar las creencias es cambiar la realidad.

Mi Nueva Caja de Creencias

Tal vez sirve que compartamos algunas de las creencias que tenemos en nuestra Nueva Caja de Creencias, por eso aquí van algunas de las mías, las puedes copiar, de hecho copiar es otra de las cosas que se “castigan” en el colegio y yo creo que es cooperación :D

- HAGA LO QUE HAGA TODO ME SALE BIEN.

- LAS PERSONAS SON MARAVILLOSAS

- LA VIDA ME REGALA TODO LO QUE LE PIDO

- ME MEREZCO LO MEJOR

- SOY UN SER MARAVILLOSO Y QUERIDO

- PUEDO HACER TODO LO QUE QUIERA

- LA VIDA ES PARA DISFRUTARLA

- SOY YO MISMA SIEMPRE

- ………¿Qué hay en tu Nueva Caja de Creencias?

martes, 31 de julio de 2012

Esto También Pasará

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: - Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...

Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN PASARA”.

Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: -Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero. El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas


Lo más importante es no identificarse con las circunstancias de la existencia; la vida es como una película, y es de hecho una película que tiene un principio y tiene un fin. Distintas escenas van pasando por la pantalla de la mente; el error más grave de nosotros consiste en identificamos con esas escenas.

¿Por qué? Porque pasan, sencillamente porque pasan; son escenas de una gran película y, al fin, pasan. Afortunadamente, en el camino de mi vida acepté como lema siempre eso: no identificarse uno con las circunstancias diferentes de la vida. Me viene a la memoria casos –dijéramos– de la niñez; como quiera que mis padres terrenales se habían divorciado, nos tocaba a nosotros, los hermanos de una gran familia, sufrir; habíamos quedado nosotros con el jefe de la familia y nos prohibía visitar a nuestra madre terrenal; sin embargo, nosotros no éramos así tan ingratos como para poder olvidarla, me escapaba siempre de mi casa con un hermanito menor que me seguía, íbamos a visitarla y luego regresábamos a casa; mas mi hermanito sufría mucho, pues al regreso se cansaba porque era muy pequeño, y yo tenía que llevarlo entonces sobre mis espaldas, tan pequeño estaría, y lloraba aquél amargamente, decía: “Ahora, al regresar a casa, papá nos va a azotar, nos va a dar de azotes y de palos”; yo le respondía diciéndole: “¿Por qué lloras?, todo pasa, acuérdate que todo pasa”.

Cuando llegábamos a casa, ciertamente nos aguardaba nuestro padre terrenal, lleno de gran Ira, y nos daba de latigazos; posteriormente, nos internábamos en nuestra habitación a dormir, pero, ya al acostarnos, le decía yo a mi hermano:

“¿Te fijas? ya pasó, ¿te convences que todo eso ya pasó? todo pasa”. Un día de esos tantos, nuestro padre alcanzó a oír cuando yo le decía a mi hermano: “Todo pasa, eso ya pasó”, y claro, mi  padre que era bastante iracundo, empuñó de nuevo el látigo terrible que traía, penetró en nuestra habitación diciendo: “Conque todo pasa, sinvergüenzas!”, y luego otra azotaina más terrible nos dio,  retirándose después, al parecer muy tranquilo por habernos azotado; ya que él se retiró, un poquito más quedito le dije a mi hermano: “¿Te fijas?, eso también ya pasó”.  Es decir, nunca me identificaba con esas escenas, y tomé como lema en la vida jamás identificarme con las circunstancias, con los eventos, con los acontecimientos; sé que esos acontecimientos, que esas escenas, van pasando.

viernes, 29 de junio de 2012

Locos

Usted probablemente se ha cruzado en la calle con "locos" que hablan o murmuran para sí mismos incesantemente. Bueno, esto no es muy diferente de lo que usted y otras personas "normales" hacen, excepto por el hecho de que usted no lo hace en voz alta. La voz comenta, especula, juzga, compara, se queja, acepta, rechaza, y así sucesivamente. La voz no es necesariamente relevante para la situación en la que usted se encuentra en ese momento; puede estar revisando el pasado reciente o lejano o ensayando o imaginando posibles situaciones futuras. En este caso, frecuentemente imagina resultados negativos o problemas; este proceso se llama "preocuparse". A veces esta pista de sonido va acompañada por imágenes visuales o"películas mentales".
Incluso si la voz es relevante para la situación del momento, la interpretará de acuerdo con el pasado. Esto se debe a que la voz pertenece a su mente condicionada, que es el resultado de toda su historia pasada así como del escenario mental de la cultura colectiva que usted heredó. Así, usted ve y juzga el presente con los ojos del pasado y obtiene una visión de él totalmente distorsionada. No es raro que esa voz sea el peor enemigo de la persona. Muchos viven con un torturador en la cabeza que continuamente los ataca y los castiga y les drena la energía vital. Esto causa sufrimiento e infelicidad así como enfermedad.

Lo bueno es que usted puede liberarse de su mente. Esa es la única liberación verdadera. Usted puede dar el primer paso ahora mismo. Empiece por oír la voz de su cabeza tan a menudo como pueda. Preste atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo, esos viejos discos que han sonado en su cabeza quizá durante años. Eso es a lo que llamo "observar al que piensa", que es otra forma de decir: escuche la voz de su cabeza, esté allí como si fuese un testigo.

Cuando usted escuche esta voz hágalo imparcialmente. Es decir,. no juzgue. No juzgue o condene lo que oye, porque hacerlo significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta trasera. Pronto empezará a darse cuenta de esto: está la voz y estoy yo escuchándola, observándola. Esta comprensión del Yo soy, esta sensación de su propia presencia, no es un pensamiento. Surge de más allá de la mente.
Así pues, cuando usted escucha un pensamiento, usted es consciente no sólo del pensamiento, sino de usted mismo como testigo de él. Ha aparecido una nueva dimensión de conciencia. Mientras oye al pensamiento usted siente una presencia consciente - su ser más profundo - más allá o debajo del pensamiento, como quien dice. El pensamiento entonces pierde su poder sobre usted y rápidamente se calma

extraido del libro "El poder del ahora" de E Tolle

domingo, 3 de junio de 2012

Ser Feliz

Ser Feliz

“¿Has pensado alguna vez que has sido “programado” para ser infeliz y que, por lo tanto, hagas lo que hagas para obtener la felicidad, estás abocado al fracaso? Es como si introdujeras una serie de ecuaciones matemáticas en un ordenador, y éste fallara cada vez que pulsas el teclado para obtener un pasaje de Shakespeare.

Si quieres ser feliz, no necesitas hacer ningún tipo de esfuerzo; ni siquiera necesitas buena voluntad o buenos deseos, sino comprender con claridad de qué manera has sido “programado” exactamente. Lo que ha ocurrido es lo siguiente: primero, tu sociedad y tu cultura te han enseñado a creer que no puedes ser feliz sin determinadas personas y determinadas cosas. Echa un vistazo a tu alrededor, y por todas partes verás a personas que en realidad han construido sus vidas sobre la creencia de que sin determinadas cosas -dinero, poder, éxito, aceptación, fama, amor, amistad, espiritualidad, Dios…- no pueden ser felices. ¿Cuál es la combinación exacta en tu caso?

Una vez que te has “tragado” tu creencia, has desarrollado instintivamente un especial apego a esa persona o cosa, sin la que estabas convencido de no poder ser feliz. Luego vinieron los consabidos esfuerzos por adquirirla, aferrarte a ella una vez conseguida y eliminar toda posibilidad de perderla. Todo ello te llevó, finalmente, a una servil dependencia emocional de ella, hasta el punto de concederle el poder de hacerte estremecer al conseguirla, de angustiarte ante la posibilidad de verte privado de ella y de entristecerte en el caso de perderla efectivamente.

Detente ahora por unos momentos y contempla la lista interminable de ataduras que te tienen preso. Piensa en cosas y personas concretas, no en abstracciones… Una vez que tu apego a ellas se hubo apoderado de ti, comenzaste a esforzarte al máximo, en cada instante de tu vida consciente, por reordenar el mundo que te rodeaba, en orden a conseguir y conservar los objetos de tu adhesión. Es ésta una agotadora tarea que apenas te deja energías para dedicarte a vivir y disfrutar plenamente de la vida. Pero, además, es una tarea imposible en un mundo que no deja de cambiar y que tú, sencillamente, no eres capaz de controlar. Por eso, en lugar de una vida de plenitud y serenidad, estás condenado a vivir una vida de frustración, ansiedad, preocupación, inseguridad, incertidumbre y tensión. Durante unos pocos y efímeros momentos, el mundo, efectivamente, cede a tus esfuerzos y se acomoda a tus deseos, y gozas entonces de una pasajera felicidad. Mejor dicho: experimentas un instante de placer, que en modo alguno constituye la felicidad, porque viene acompañado de un difuso temor a que, en cualquier momento, ese mundo de cosas y personas que con tanto esfuerzo has conseguido construir escape a tu control y te llene de frustración, que es algo que, tarde o temprano, acaba siempre por suceder.

Hay algo aquí que conviene meditar: siempre que te encuentras inquieto o temeroso, es porque puedes perder o no conseguir el objeto de tu deseo. ¿no es verdad? Y siempre que sientes celos, ¿no es porque alguien puede llevarse aquello a lo que tú estás apegado?, ¿acaso tu irritación no se debe a que alguien se interpone entre ti y lo que deseas’?. Observa la paranoia que te entra cuando ves amenazado el objeto de tu adhesión o de tu afecto: no eres capaz de pensar con objetividad, y toda tu visión se deforma, ¿no es así’?. Y cuando te encuentras fastidiado, ¿no es porque no has conseguido en suficiente medida lo que tú crees que puede hacerte feliz o aquello por lo que sientes apego? Y cuando estás deprimido y triste, ¿acaso no ve todo el mundo que es porque la vida no te da aquello sin lo que estás convencido de que no puedes ser feliz? Casi todas las emociones negativas que experimentas son fruto directo de un apego de este tipo.

Así pues, estás agobiado por la carga de tus ataduras… y luchando desesperadamente por alcanzar la felicidad precisamente aferrándote a dicha carga. La sola idea es verdaderamente absurda. Pero lo trágico es que ése es el único método que nos han enseñado para lograr la felicidad (un método seguro, por otra parte, para producir desasosiego, frustración y tristeza). A casi nadie le han enseñado que, para ser auténticamente feliz, una sola cosa es necesaria: desprogramarse, liberarse de esas ataduras.

Cuando uno descubre esta palmaria verdad, le aterra pensar el dolor que puede suponerle el liberarse de sus ataduras. Pero lo cierto es que no se trata de un proceso doloroso, ni mucho menos. Al contrario: liberarse de las ataduras constituye una tarea absolutamente gratificante, con tal de que el instrumento empleado para ello no sea la fuerza de voluntad ni la renuncia, sino la visión. Todo cuanto tienes que hacer es abrir los ojos y ver que, de hecho, no necesitas en absoluto eso a lo que estás tan apegado; que has sido programado y condicionado para creer que no puedes ser feliz o que no puedes vivir sin esa persona o cosa determinada. Seguramente recuerdas la angustia que experimentaste cuando perdiste a alguien o algo que era para ti de incalculable valor; probablemente estabas seguro de que nunca más volverías a ser feliz. Pero ¿qué sucedió después? Pasó el tiempo, y aprendiste a arreglártelas perfectamente,¿no es así? Aquello debería haberte hecho ver la falsedad de tu creencia, la mala pasada que estaba jugándote tu mente “programada”.

Un apego no es un hecho. Es una creencia, una fantasía de tu mente, adquirida mediante una “programación”. Si esa fantasía no existiera en tu mente, no estarías apegado. Amarías las cosas y a las personas y disfrutarías de ellas; pero, al no existir la creencia, disfrutarías de ellas sin atadura de ningún tipo. ¿Existe, de hecho, otra forma de disfrutar realmente de algo?

Pasa revista a todos tus apegos y ataduras, y dile a cada persona u objeto que te venga a la mente: “En realidad no estoy apegado a ti en absoluto. Tan sólo estoy engañándome a mí mismo creyendo que sin ti no puedo ser feliz”. Limítate a hacer esto con toda honradez, y verás el cambio que se produce en ti: “En realidad no estoy apegado a ti en absoluto. Tan sólo estoy engañándome a mí mismo creyendo que sin ti no puedo ser feliz”.” (Anthony De Mello, “Una llamada al Amor”)

viernes, 1 de junio de 2012

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.

Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?

Eres hijo del universo.

El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.

No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.

Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

”

Marianne Williamson"

Sobre la Sincronicidad

Sincronicidad es un término originariamente acuñado por Jung que se refiere a la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no se puede explicar pero que tiene sentido para el observador, es decir, ese tipo de eventos en nuestra vida que solemos achacar a la casualidad, a la suerte, o a la magia.

 ¿has experimentado alguna vez el placer de encontrar a la persona exacta que necesitabas aparecida de la nada?,¿o recibiste la llamada de alguien del pasado de la que apenas unas horas antes te habías acordado sin motivo aparente?, ¿o ese libro que encontraste al azar que responde a la duda que te tenía bloqueado?. La sincronicidad nos representa en el plano físico la idea o solución que mora en la mente de la manera más fácil y sin apenas esfuerzo. Se trata de vivir el mayor tiempo posible en ese “fluir” que hace que la vida parezca una aventura permanente, un viaje de descubrimiento constante sobre uno mismo, sobre los demás y el universo. Decir sincronicidad es lo mismo que decir magia.

 Hay unas condiciones óptimas de manifestación, un estado mental propicio para que puedan producirse y son los momentos personales intensos que nos obligan a estar muy pendientes de las señales del exterior, los momentos en que buscamos ayuda por intensas vivencias o crisis emocionales, los cambios bruscos, los viajes, los momentos de peligro, las muertes de seres queridos. Los momentos en que nos olvidamos de la seguridad, de lo conocido y trillado, del plan establecido, de lo que se supone que debemos hacer, son los que nos sumergen en un estado de alerta y apertura perfectos para ser consciente de esa dimensión simbólica de la vida que es la que al final nos da la clave no sólo para la solución de nuestros problemas, sino para hallar nuevas maneras de vivir intensa y conscientemente. La fé juega en esto un importante papel, la fé en uno mismo, en la fuerza creativa del universo que nos guia exactamente a dónde queremos llegar, la certeza de que si existe un miedo que nos bloquea, también hay un amor que nos motiva a experimentar más allá de lo conocido; pero hemos de elegir la aventura y no el hastío. Somos lo que pensamos, y experimentaremos esa magia sólo si antes le damos la oportunidad creyendo en ella y invitándola a jugar en nuestras vidas. Esos momentos difíciles o especiales nos han puesto en ese estado de apertura y recepción, de nosotros depende que sigamos en esa actitud de aceptación de esa fuerza universal que parece saber exactamente lo que precisamos y nos lo brinda generosamente. No es ver para creer sino creer para ver, pues lo que hay en nuestra mente es lo que hace que nos atraigan y que nos veamos atraídos hacia lo que es análogo. Esa es la manera en que todo se agrupa.

 La simbología y el sentido de estos acontecimientos nos da el mensaje exacto que el universo representa para nosotros igual que si fuera una sesión de cine particular. Las ideas poseen una vibración, a otros niveles tienen forma y color que hace que atraigan lo análogo. Al atraer lo que se le asemeja podemos leer en la materia lo que realmente pensamos sobre nosotros mismos y del universo, y tomar decisiones sobre lo que deseamos ver convertido en realidad y lo que no.

 Pero entonces me diríais ¿y porque no vivimos permanentemente en ese estado idílico en el que todo se resuelve, en el que la información fluye, en el que si fuera verdad seríamos como pequeños dioses creando lo que se nos antojara?. Pues siempre depende de que en la mente haya mensajes positivos, y emociones bondadosas en el corazón.

 1.- El estado fluido es de muy elevada vibración y de una conexión intensa de mente y corazón, es decir, que el sentimiento es el que nos lleva a hacer tal cual cosa, es el que - valga la redundancia- da “sentido” a la vida. El sentimiento nos conecta directamente con el alma de las cosas y el pensamiento debe de contenerlo y construir sobre él pero nunca dejar de amarlo.

 Normalmente experimentamos desde la idea preconcebida y decidimos luego que sentir por ella, emitimos un juicio antes de que la realidad se presente y hace que no veamos lo que es sino lo que queremos ver, y la magia se desvanece bajo el peso de la razón sin sentimiento por el miedo a lo desconocido. El miedo y la duda corta el flujo instantáneamente.

 2.- El estado fluido está en permanente movimiento. Cada pieza del puzzle aparece en el preciso momento con la condición de pillarnos conscientes, despiertos, alertas y deseosos de recibirlas. Es como un juego en el que las reglas se van desvelando a medida que avanzamos. Las piezas nos vienen en forma de señales y analogías en la vida real y en forma de sueños mientras dormimos. El desentrañar el significado de esas señales es como aprender a descifrar las instrucciones del mapa del tesoro.

 Las actitudes derrotistas, la negatividad que lleva al cansancio, a la rutina, a desear recibir constantemente en lugar de darse a uno mismo y a los demás, generan estados de bloqueo e inactividad. Para ver las señales hemos de hallarnos en camino.

 3.- Fluir es confianza, certeza en las propias posibilidades y en las de la corriente creativa del universo. Fluir significa trabajar por ese estado positivo interior que nos mantiene protegidos y dispuestos a abrirnos a nuevas experiencias y milagros. Mientras nuestro discurso interno (y externo) sea “creo”, “puedo”, “confío”, “busco y encuentro”, “resuelvo”, “disfruto”, “es posible” “si y además” y “me gusta”, todo irá bien sin ninguna duda.

 Habitualmente los miedos, dudas y la falta de información de lo que realmente somos capaces y de nuestra verdadera misión en la vida nos bloquean y retrasan en el camino. Nos hacen mirar al pasado con resentimiento y al futuro con cierto recelo. Aparecen los que yo llamo los “isidoros” (¿y si me pasa esto o y si me equivoco?), los “esques” (es que no sé, ya lo intenté pero...), los “siperos” y “noperos”, los “nopuedos”, los “estoesimposible”, y los “esdifícil”, “estoesloquehay”, “nohayotraopción” y demás programación negativa. Si eso hay en la mente, eso es lo que se materializará.

 4.- Fluir no sabe de retenciones y por lo tanto tampoco del uso de la fuerza, no es tanto vencernos sino convencernos, motivarnos y dirigirnos hacia lo que deseamos ver convertido en realidad. La reina de la fluidez, el agua, nunca se esfuerza demasiado en nada, busca siempre la salida hacia el mar.

 Es muy común perdernos en luchar contra lo que queremos ver desparecer, lo que lo hace mucho más grande. Transformar el muro en escalera para lograr ver el otro lado suele ser mejor solución que darnos de cabezazos contra él.

 5.- Fluir es seguir fielmente la voz de la intuición y comprometernos con ella; trabajarla hasta que sepamos distinguirla perfectamente de otras voces. ¿y como saber lo que es intuición de la voz del Ego?. Igual que el amor es el polo opuesto del temor, la intuición que viene de nuestro Ser interno es el polo opuesto de la voz del ego que nos habla. Son lo mismo, sólo que un polo es guiado por el amor y el otro por el temor.

 La intuición soluciona siempre para el mejor bien de todos, habla bajito, viene en el momento oportuno y en sus ideas hay certeza y tranquilidad, nunca ataca a nadie, y se mantiene en el presente. Es el amor dentro de nosotros el que habla, lo que significa que se presenta en momentos de intensa conexión interna, cuando nos sentimos entregados a la vida. Sus soluciones son perfectas para ese momento. Suele ir seguida de un racional “ que tonterías se me ocurren” y la dejamos pasar.

 El ego habla alto y es repetitivo hasta la saciedad. Tiene miedo y se defiende, sus ideas suelen ser del tipo ataque o huida, repasa sin cesar el pasado y va creando expectativas de futuro. Es el que tiene miedo el que se comunica, y por tanto sus soluciones nunca son definitivas y las situaciones se repiten de nuevo. Curiosamente estamos más prestos a creer en éste otro por ser lo conocido, lo que nos lleva a perder la oportunidad de experimentar la magia de vivir en la incertidumbre. Aprendiendo a amarle, educándole en la confianza y uniéndonos a él comienza la transformación interna. La guerra debilita, ¡la unión hace la fuerza!

BRUCE LIPTON "Lo que pensamos varía nuestra biología"

BRUCE LIPTON
"Lo que pensamos varía nuestra biología"


Podemos cambiar

No se trata de un gurú de las pseudociencias, Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras. El problema siempre es el cómo: cómo cambiar la información del subconsciente. En su libro La biología de la creencia (Palmyra) recomienda métodos como el PSYCH-K. Y en La biología de la transformación (La esfera de los libros) explica la posibilidad de una evolución espontánea de nuestra especie.

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.



¿Del todo?

No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.



¿Qué significa eso?

La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.



¿Somos lo que vivimos y pensamos?

Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.



¿Y?

Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.



¿Es el entorno el que nos define?

Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.



Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.

Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.



¿Entonces?

Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.



Me suena a fórmula feliz...

Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?...



¿La creencia?

Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.



¿Y eso por qué?

La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.



O creces o te proteges.

Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.



¿Qué significa prosperar?

Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.



¿La culpa de todo la tienen los padres?

Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.



Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.

Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.



¿Cómo detectar creencias negativas?

La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.



¿Debo doblegar a mi subconsciente?

Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

RELACIONES ILUMINADAS

RELACIONES ILUMINADAS (extraido de "El Poder del ahora, de Ekhart Tolle)

ENTRE EN EL AHORA DESDE DONDE ESTÉ

Siempre pensé que la verdadera iluminación es posible sólo a través del amor en una relación entre
hombre y mujer. ¿No es esto lo que nos hace completos de nuevo? ¿Cómo puede la vida estar
realizada hasta que esto ocurra?
¿Es cierto eso en su experiencia? ¿Le ha ocurrido a usted? Todavía no pero ¿cómo podría ser de otra
forma? Sé que ocurrirá. En otras palabras, usted está esperando por un evento en el tiempo que lo salve.
¿No es este el error fundamental del que hemos estado hablando? La salvación no está en otro lugar en el
tiempo o en el espacio. Está aquí y ahora.
¿Qué quiere decir esa afirmación, "la salvación está aquí y ahora"? No la entiendo. Ni siquiera sé lo
que significa salvación.

La mayoría de las personas persiguen placeres físicos o muchas formas de gratificación psicológica porque
creen que esas cosas los van a hacer felices o a liberarlos de una sensación de miedo o de carencia. La
felicidad puede percibirse como un sentido realzado de vida alcanzado a través del placer físico, o una
sensación de sí mismo más segura y más completa lograda por medio de alguna forma de gratificación
psicológica. Esta es la búsqueda de salvación a partir de un estado de insatisfacción o insuficiencia. Invariablemente,
cada satisfacción que se obtiene es fugaz, y la condición de satisfacción o logro habitualmente se
proyecta una vez más hacia un punto imaginario lejos del aquí y el ahora. "Cuando logre esto o esté libre de
aquello, estaré bien". Esta es la actitud mental inconsciente que crea la ilusión de la salvación en el futuro.
La verdadera salvación es un estado liberación del miedo, del sufrimiento, de un estado percibido de carencia
y de insuficiencia y por lo tanto de todo deseo, necesidad, codicia y apego. Es la libertad del pensamiento
compulsivo, de la negatividad y sobre todo del pasado y el futuro como una necesidad psicológica. Su mente le
dice que usted no puede llegar allá desde aquí. Tiene que suceder algo o usted tiene que volverse esto o
aquello antes de poder ser libre y realizado. Le dice de hecho que usted necesita tiempo, que usted necesita
encontrar, ordenar, hacer, lograr, adquirir, llegar a ser o comprender algo antes de ser libre o completo. Usted
ve el tiempo como el medio de salvación, mientras que en verdad este es el mayor obstáculo para la salvación.
Usted piensa que no puede llegar a ella desde donde está y siendo quien es usted en este momento, porque
todavía no está completo o no es suficientemente bueno, pero la verdad es que aquí y ahora es el único punto
desde donde usted puede llegar a ella. Usted "llega" allá dándose cuenta de que está ya allá. Usted encuentra
a Dios en el momento en que se da cuenta de que no necesita buscarlo. Así que no hay un camino único de
salvación: puede utilizarse cualquier condición, no se necesita una condición particular. Sin embargo sólo hay
un punto de acceso: el Ahora. No puede haber salvación fuera de este momento. ¿Está solo y sin pareja?
Entre al Ahora desde ahí. ¿Está involucrado en una relación? Entre al Ahora desde ahí.
No hay nada que pueda hacer o alcanzar que lo acerque a la salvación más de lo que lo está en este
momento. Esto puede ser difícil de comprender para una mente acostumbrada a pensar que todo lo que vale la
pena está en el futuro. Ni nada de lo que usted hizo o le hicieron en el pasado le impide decir sí a lo que es y
enfocar su atención profundamente en el Ahora. No puede hacer esto en el futuro. Lo hace ahora o no lo hace.

RELACIONES DE AMOR/ODIO

Hasta que no entre en la frecuencia de conciencia de la presencia, todas las relaciones y particularmente las
relaciones íntimas serán profundamente defectuosas y en últimas disfuncionales. Pueden parecer perfectas por
un tiempo, como cuando está "enamorado", pero invariablemente esta perfección aparente se interrumpe cuando
las discusiones, los conflictos, la insatisfacción y la violencia emocional o incluso física ocurren cada vez con
mayor frecuencia. Parece ser que la mayoría de las "relaciones amorosas" se convierten en relaciones de
amor/odio muy pronto. El amor puede convertirse entonces en un ataque salvaje, en sentimientos de hostilidad
o en el abandono completo del afecto en un abrir y cerrar de ojos. Esto se considera normal. La relación
entonces oscila por un tiempo, unos meses o unos años, entre las polaridades del "amor" y el odio, y le
proporciona tanto placer como dolor. No es poco común que las parejas se vuelvan adictas a esos ciclos. Su
drama los hace sentir vivos. Cuando se pierde el equilibrio entre las polaridades positiva y negativa y los ciclos
negativos, destructivos, ocurren con frecuencia e intensidad crecientes, lo que tiende a ocurrir tarde o
temprano, no pasará mucho tiempo antes de que la relación finalmente fracase.
Puede parecer que si usted simplemente pudiera eliminar los ciclos negativos o destructivos, todo iría bien y
la relación florecería hermosamente, pero esto no es posible. Las polaridades son mutuamente
interdependientes. Usted no puede tener una sin la otra. Lo positivo ya contiene en sí mismo, aunque todavía
sin manifestar, lo negativo. Los dos son de hecho aspectos diferentes de la misma disfunción. Estoy hablando
aquí de lo que se llama comúnmente relaciones románticas, no del verdadero amor, que no tiene contrario
porque surge de un lugar más allá de la mente. El amor como un estado continuo es todavía bastante raro, tan
raro como los seres humanos conscientes. Sin embargo son posibles breves y elusivos atisbos de amor,
siempre que hay una ruptura en la corriente de la mente.
El lado negativo de una relación es, por supuesto, más fácilmente reconocible como disfuncional que el
positivo. Y también es más fácil de reconocer la fuente de la negatividad en su pareja que en usted mismo.
Puede manifestarse en muchas formas: posesividad, celos, control, retraimiento y resentimiento no manifestado,
la necesidad de tener la razón, insensibilidad y enfrascamiento, reclamos emocionales y
manipulación, la necesidad de discutir, criticar, juzgar, culpar o atacar, ira, revancha inconsciente por el dolor
pasado infligido por un padre, rabia y violencia física. En el lado contrario, usted está "enamorado" de su
pareja. Este es al principio un estado profundamente satisfactorio. Usted se siente intensamente vivo. Su
existencia se ha vuelto repentinamente significativa porque alguien lo necesita, lo desea y lo hace sentir
especial, y usted siente lo mismo por él o ella. Cuando están juntos, se sienten completos. El sentimiento
puede volverse tan intenso que el resto del mundo se desvanece en la insignificancia.
Sin embargo, puede que usted se haya dado cuenta también de que hay una cualidad de carencia y de
apego en esa intensidad. Usted se vuelve adicto a la otra persona. Él o ella actúa sobre usted como una droga.
Usted está en un punto alto cuando la droga está disponible, pero incluso la posibilidad o el pensamiento de
que pueda no estar ahí para usted puede llevarlo a los celos, la posesividad, los intentos de manipulación por
medio del chantaje emocional, la inculpación y las acusaciones, el miedo a la pérdida. Si la otra persona lo
deja, esto puede hacer surgir la más intensa hostilidad o la tristeza y la desesperación más profundas. En un
instante, la ternura amorosa puede convertirse en un ataque salvaje o en una tristeza espantosa. ¿Dónde está
el amor ahora? ¿Puede el amor cambiar en un instante a su contrario? ¿Era amor desde un comienzo o
solamente un apego adictivo?

LA ADICCIÓN Y LA BÚSQUEDA DE LA PLENITUD

¿Por qué nos volveríamos adictos a otra persona?
La razón por la que la relación de amor romántico es una experiencia tan intensa y universalmente
perseguida es que parece ofrecer la liberación de un estado profundamente arraigado de miedo, necesidad,
carencia y falta de plenitud que es parte de la condición humana en su estado no redimido o iluminado. Hay
una dimensión física y otra psicológica en este estado.
En el nivel físico, usted obviamente no está completo, ni lo estará nunca: es un hombre o una mujer, es decir,
la mitad del todo. En este nivel, la añoranza de la plenitud - el retorno a la unidad - se manifiesta como una
atracción entre el macho y la hembra, la necesidad del hombre de una mujer, la necesidad de la mujer de un
hombre. Es un impulso casi irresistible de unión con la polaridad de energía contraria. La raíz de este impulso
es espiritual: la añoranza del fin de la dualidad, un retorno al estado de plenitud. La unión sexual es lo más
cerca que usted puede estar de este estado en el plano físico. Por eso es la experiencia más profundamente
satisfactoria que puede ofrecer el reino físico. Pero la unión sexual no es más que un atisbo fugaz de la
plenitud, un instante de bienaventuranza. Mientras se busque inconscientemente como un medio de salvación,
usted está buscando el fin de la dualidad en el nivel de la forma, donde no puede encontrarse. Usted recibe un
atisbo tantálico del cielo, pero no se le permite habitar allí y se encuentra a sí mismo de nuevo en un cuerpo
separado.
En el nivel psicológico, la sensación de carencia y de falta de plenitud es, acaso, aún mayor que en el nivel
físico. Mientras esté identificado con la mente, usted tiene un sentido de sí mismo derivado del exterior. Es
decir, usted obtiene el sentido de quién es de cosas que en últimas no tienen nada que ver con quién es usted:
su papel social, las posesiones, la apariencia externa, los éxitos y fracasos, los sistemas de creencias,
etcétera. Este ser falso, elaborado por la mente, el ego, se siente vulnerable, inseguro y siempre está buscando
cosas nuevas con las cuales identificarse para que le den una sensación de que existe. Pero nunca nada es
suficiente para darle una realización duradera. Su miedo y su sentido de carencia y necesidad permanecen.
Pero entonces llega esta relación especial. Parece ser la respuesta a todos los problemas del ego y llenar
todas sus necesidades. Al menos así parece al principio. Todas las demás cosas de las que usted derivaba su
sentido de sí mismo antes, ahora se vuelven relativamente insignificantes. Usted tiene ahora un solo punto
focal que las reemplaza a todas, da sentido a su vida, y a través del cual usted define su identidad: la persona
de la que está "enamorado". Ya no es un fragmento desconectado en un universo carente de afecto, o eso
parece. Su mundo ahora tiene un centro: el amado. El hecho de que el centro esté fuera de usted y que, por lo
tanto, usted todavía tenga un sentido de sí mismo derivado del exterior, no parece importar al principio. Lo que
importa es que los sentimientos subyacentes de no plenitud, miedo, carencia y falta de realización, tan
característicos del estado egotista, ya no están ahí. ¿O sí? ¿Se han disuelto o continúan existiendo bajo la feliz
realidad superficial?
Si en sus relaciones usted experimenta "amor" y su contrario - ataque, violencia emocional, etcétera - es
probable que esté confundiendo el apego del ego y la dependencia adictiva con el amor. Usted no puede amar
a su pareja un momento y atacarla al siguiente. El verdadero amor no tiene contrario. Si su "amor" tiene un
contrario, entonces no es amor sino una fuerte necesidad del ego de un sentido más profundo y completo de sí
mismo, una necesidad que la otra persona llena temporalmente. Es el sustituto del ego para la salvación y por
un corto tiempo casi se siente como la salvación.
Pero llega un punto en el que su pareja actúa de forma que deja de llenar sus necesidades, o más bien las de
su ego. Los sentimientos de temor, dolor y carencia, que son una parte intrínseca de la conciencia egotista
pero que habían sido ocultados por la "relación amorosa", ahora salen a la superficie. Igual que con cualquier
otra adicción, usted está en un punto alto cuando la droga está disponible, pero invariablemente llega un
momento en que la droga ya no le hace efecto. Cuando vuelven a aparecer esos sentimientos dolorosos, usted
los siente incluso con más fuerza que antes, más aún, ahora percibe a su pareja como la causa de esos
sentimientos. Esto quiere decir que los proyecta hacia afuera y ataca al otro con toda la violencia salvaje que
es parte de su dolor. Este ataque puede despertar el dolor de la pareja y él o ella puede contraatacarlo. En ese
punto el ego todavía espera inconscientemente que su ataque o sus intentos de manipulación serán suficiente
castigo para inducir a su pareja a cambiar su conducta, de modo que pueda usarla de nuevo como protección
de su dolor.
Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza
con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto - alcohol, comida, drogas legales o
ilegales, o una persona - usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor. Por eso, después de que la
euforia inicial ha pasado, hay tanta infelicidad, tanto dolor en las relaciones íntimas. Ellas no producen dolor o
infelicidad. Sacan a la luz el dolor y la infelicidad que ya hay en usted. Toda adicción hace eso. Toda adicción
llega a un punto en el que ya no funciona para usted y entonces usted siente el dolor más intensamente que
nunca.
Esa es una de las razones por las que la mayoría de las personas están siempre intentando escapar del
momento presente y buscando algún tipo de salvación en el futuro. Lo primero que podrían encontrar si
enfocaran su atención en el Ahora es su propio dolor y eso es lo que temen. Si supieran lo fácil que es acceder
en el ahora al poder de la presencia que disuelve el pasado y el dolor, a la realidad que disuelve la ilusión. Si
sólo supieran cuán cerca están de su realidad, cuán cerca de Dios.
Evadir las relaciones en un intento por evitar el dolor no es la solución tampoco. El dolor está ahí de todos
modos. Es más probable que tres relaciones fallidas en tres años lo obliguen a despertar que tres años en una
isla desierta o aislado en su habitación. Pero si pudiera traer intensa presencia a su soledad, eso también
funcionaría para usted.

DE LAS RELACIONES ADICTIVAS A LAS RELACIONES ILUMINADAS

¿Podemos convertir una relación adictiva en una verdadera? Sí. Estando presentes e intensificando la
presencia al prestar atención más profundamente al Ahora: sea que usted viva solo o con una pareja, esa sigue
siendo la clave. Para que el amor florezca, la luz de su presencia debe ser lo suficientemente fuerte para que
no vuelva a ser dominado por el pensador o el cuerpo del dolor y los confunda con quien es usted. Conocerse
a sí mismo como el Ser que hay bajo el pensador, la quietud que hay bajo el ruido mental, el amor y la alegría
que hay bajo el dolor, es libertad, salvación, iluminación. Dejar de identificarse con el cuerpo del dolor es traer
presencia al dolor y así transmutarlo. Dejar de identificarse con el pensamiento es ser el observador silencioso
de sus pensamientos y su conducta, especialmente los patrones repetitivos de su mente y los roles
representados por el ego.
Si usted deja de darle "identidad", la mente pierde su calidad compulsiva, que básicamente es el impulso de
juzgar y así resistirse a lo que es, que crea conflicto, drama y dolor nuevo. De hecho, en el momento en el que
el juicio se detiene por la aceptación de lo que es, usted está libre de la mente. Usted ha dejado sitio para el
amor, para la alegría, para la paz. Primero usted deja de juzgarse a sí mismo: después deja de juzgar a su
pareja. El mayor catalizador para el cambio en una relación es la aceptación completa de su pareja como es,
sin necesidad de juzgar o de cambiarla de ninguna manera. Esto lo lleva a usted inmediatamente más allá del
ego. Todos los juegos de la mente y todo apego adictivo se acaban entonces. No hay más víctimas ni
victimarios, ni acusadores y acusados. Este es también el final de toda dependencia mutua, de ser arrastrado a
los patrones inconscientes de otro y por lo tanto hacer posible que continúen. Ustedes entonces, o bien se
separarán - en el amor - o entrarán juntos más profundamente en el Ahora, en el Ser. ¿Puede ser tan simple?
Sí, es así de simple.
El amor es un estado del Ser. Su amor no está afuera: está profundamente dentro de usted. Usted nunca
puede perderlo y él no puede dejarlo. No depende de otro cuerpo, de otra forma externa. En la quietud de su
presencia usted puede sentir su propia realidad sin forma y sin tiempo como la vida no manifestada que anima
su forma física. Usted puede entonces sentir la misma vida en lo profundo de todos los demás seres humanos
y de todas las criaturas. Usted mira más allá del velo de la forma y la separación. Esa es la realización de la
unidad. Ese es el amor.
¿Qué es Dios? La Vida Una eterna bajo todas las formas de la vida. ¿Qué es el amor? Sentir la presencia de
esta Vida Una en lo profundo de sí mismo y de todas las criaturas. Ser eso. Por lo tanto, todo amor es el amor
de Dios.
El amor no es selectivo, lo mismo que la luz del sol no es selectiva. No convierte a una persona en especial.
No es exclusivo. La exclusividad no es el amor de Dios sino el "amor" del ego. Sin embargo, la intensidad con
la cual el verdadero amor se siente puede variar. Puede haber una persona que refleja su amor más clara e
intensamente que las demás y si esa persona siente lo mismo hacia usted, se puede decir que usted está en
una relación amorosa con ella o él. El lazo que lo conecta con esa persona es el mismo que lo conecta con la
persona que se sienta a su lado en el autobús, o con un pájaro, un árbol, una flor. Sólo que el grado de
intensidad con el cual se siente es diferente.
Incluso en una relación que es adictiva en otros sentidos, puede haber momentos en los que algo más real
brilla, algo más allá de sus necesidades adictivas mutuas. Esos son momentos en los que su mente y la de su
pareja brevemente se calman y el cuerpo del dolor está temporalmente en un estado latente. Esto puede
ocurrir a veces durante la intimidad física. O cuando los dos están presenciando el milagro del nacimiento de
un niño, o en presencia de la muerte, o cuando uno de los dos está gravemente enfermo, cualquier cosa que
vuelva la mente carente de poder. Cuando esto ocurre, su Ser, que está habitualmente enterrado bajo la
mente, se revela y es eso lo que hace posible la verdadera comunicación.
La comunicación es comunión, la realización de la unidad, que es amor. Habitualmente, esto se pierde de
nuevo muy rápido a menos que usted sea capaz de permanecer suficientemente presente para mantener fuera
la mente y sus patrones. En cuanto la mente y la identificación con ella retornan, usted ya no es usted mismo
sino una imagen mental de usted mismo, y empieza a representar papeles de nuevo para llenar las
necesidades de su ego. Usted es una mente humana de nuevo que aparenta ser un ser humano, interactuando
con otra mente, representando un drama llamado "amor".
Aunque son posibles breves atisbos, el amor no puede florecer a menos que usted esté permanentemente
libre de la identificación con la mente y su presencia sea lo suficientemente intensa para haber disuelto el
cuerpo del dolor, o al menos pueda permanecer presente como el observador. El cuerpo del dolor no puede
dominarlo entonces y volverse así destructor del amor.

LAS RELACIONES COMO PRÁCTICA ESPIRITUAL

Mientras el modo de conciencia egotista y todas las estructuras sociales, políticas y económicas que este
creó entran en su etapa final y se destruyen, las relaciones entre hombres y mujeres reflejan el profundo estado
de crisis en el que la humanidad se encuentra ahora. En la medida en que los humanos se han ido identificando
cada vez más con la mente, la mayoría de las relaciones no se arraigan en el Ser y así se convierten
en una fuente de dolor y permanecen dominadas por los problemas y el conflicto.
Ahora hay millones de personas que viven solas o como padres solteros, incapaces de establecer una
relación íntima o renuentes a repetir el drama demente de las relaciones pasadas.
Otros saltan de una relación a otra, de un ciclo de placer y dolor a otro, en busca de la meta esquiva de
realización a través de la unión con la polaridad de energía contraria. Otros se comprometen y continúan juntos
en una relación disfuncional - en la que prevalece la negatividad - por el bien de los hijos, por la seguridad, la
fuerza de la costumbre, el miedo a estar solos o algún otro arreglo "beneficioso", o incluso por la adicción
inconsciente a la excitación del drama emocional y el dolor.
Sin embargo, cada crisis supone no sólo un peligro sino también una oportunidad. Si las relaciones energizan
y magnifican los patrones de la mente egotista y activan el cuerpo del dolor, como ocurre en estos tiempos,
¿por qué no aceptar este hecho más que tratar de escapar de él? ¿Por qué no cooperar con él en lugar de
evitar las relaciones o continuar persiguiendo el fantasma de un compañero ideal como respuesta a sus
problemas o como un medio de sentirse realizado? La oportunidad que está oculta en cada crisis no se
manifiesta hasta que todos los hechos de una situación dada se reconocen y aceptan completamente. Mientras
usted los niegue, mientras trate de escapar de ellos o desee que las cosas sean diferentes, la ventana de la
oportunidad no se abrirá, y usted permanecerá atrapado en esa situación, que continuará siendo la misma o se
deteriorará más.
El reconocimiento y la aceptación de los hechos traen consigo un cierto grado de libertad. Por ejemplo,
cuando usted sabe que no hay armonía y se da cuenta de ese hecho, a través de ese conocimiento ha
aparecido un nuevo factor y la falta de armonía no puede permanecer sin cambiar. Cuando usted sabe que no
está en paz, su conocimiento crea un espacio tranquilo que rodea a su falta de paz en un abrazo amoroso y
tierno que la transmuta y la convierte en paz. En cuanto a la transformación interior, no hay nada que usted
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pueda hacer. No puede transformarse a sí mismo, y ciertamente no puede transformar a su pareja ni a ninguna
otra persona. Todo lo que usted puede hacer es crear un espacio para que ocurra la transformación, para que
entren la gracia y el amor.
Así pues, siempre que su relación no funcione, siempre que lo "enloquezca" a usted y a su pareja, alégrese.
Lo que era inconsciente está saliendo a la luz. Es una oportunidad de salvación. Todo el tiempo esté
consciente de ese momento, particularmente de su estado interior. Si hay rabia, sepa que hay rabia. Si hay
celos, actitud defensiva, impulso de discutir, necesidad de tener la razón, una frialdad interior que pide amor y
atención, o dolor emocional de cualquier tipo, lo que sea, conozca la realidad de ese momento y esté atento a
ese conocimiento. La relación entonces se volverá su sadhana, su práctica espiritual. Si usted observa una
conducta inconsciente en su compañero, manténgala dentro del abrazo amoroso de su conocimiento para no
reaccionar. La inconsciencia y el conocimiento no pueden coexistir durante mucho tiempo, incluso si el
conocimiento está en la otra persona y no en la que está actuando llevada por la inconsciencia. La forma de
energía que hay tras la hostilidad y el ataque encuentra la presencia del amor absolutamente intolerable. Si
usted reacciona ante la inconsciencia de su compañero, se vuelve inconsciente también. Pero si en ese
momento se acuerda de conocer su reacción, nada se ha perdido.
La humanidad está bajo una gran presión de evolucionar porque es nuestra única oportunidad de sobrevivir
como especie. Esto afecta todos los aspectos de su vida y las relaciones cercanas en particular. Las relaciones
nunca antes han sido tan problemáticas ni han estado tan cargadas de conflicto como ahora. Como habrá
notado, su objetivo no es hacerlo feliz o realizarlo. Si usted continúa persiguiendo la meta de la salvación a
través de una relación, se desilusionará una y otra vez. Pero si usted acepta que la relación es para hacerlo
consciente en lugar de feliz, entonces sí le ofrecerá salvación y usted se sintonizará con la conciencia
superior que quiere nacer en este mundo. Para quienes se aferran a los patrones antiguos, habrá cada vez
más dolor, violencia, confusión y locura.
Supongo que se necesitan dos para hacer de una relación una práctica espiritual, como usted sugiere.
Por ejemplo, mi pareja todavía actúa según los viejos patrones de celos y control. Le he señalado eso
muchas veces, pero es incapaz de verlo.
¿Cuántas persona se necesitan para hacer de su vida una práctica espiritual? No importa si su pareja no
quiere cooperar. La salud mental - la conciencia - sólo puede llegar a este mundo a través de usted. Usted no
necesita esperar a que el mundo se vuelva cuerdo, o a que otro se vuelva consciente, para ser usted un iluminado.
Podría llegar a esperar por siempre. No acuse a los demás de ser inconscientes. En el momento en
que usted comienza a discutir, se ha identificado con una posición mental y está defendiendo no sólo esa
posición sino también su sentido de sí mismo. El ego entra a la carga. Usted se ha vuelto inconsciente. A veces
puede ser apropiado señalar ciertos aspectos de la conducta de su cónyuge. Si usted está muy alerta, muy
presente, puede hacer eso sin involucrar el ego, sin culpar, acusar o hacer daño al otro. Cuando su compañero
actúa inconscientemente, abandone todo juicio. El juicio es, o bien confundir la conducta de alguien con quien
es esa persona o proyectar la propia inconsciencia en otra persona y confundir eso con lo que es ella.
Abandonar el juicio no significa que usted no reconozca la disfunción y la inconsciencia cuando la vea. Significa
ser "el que conoce" en lugar de "ser la reacción" y el juez. Entonces, o bien usted estará totalmente libre de
reacción o reaccionará y aún será el que conoce, el espacio en el que la reacción se observa y se le permite
ser. En lugar de luchar contra la oscuridad, usted trae la luz. En lugar de reaccionar al error, usted lo ve y sin
embargo al mismo tiempo mira a través de él. Ser el que conoce crea un espacio claro de presencia amorosa
que permite a todas las cosas y a todas las personas ser como son. No existe mayor catalizador para la
transformación. Si usted practica esto, su compañero no puede quedarse con usted y permanecer
inconsciente.
Si ambos están de acuerdo en que la relación será su práctica espiritual, mucho mejor. Entonces pueden
expresar sus pensamientos y sentimientos mutuamente tan pronto como ocurran, o tan pronto como una
reacción surja, de modo que no crean una brecha de tiempo en la que una emoción o una queja se encone y
crezca. Aprenda a dar expresión a lo que siente sin acusar. Aprenda a escuchar a su compañero en una forma
abierta, no defensiva. Déle espacio para expresarse. Esté presente. Acusar, defenderse, atacar, todos esos
patrones diseñados para fortalecer o proteger el ego o para llenar sus necesidades se volverán inoficiosos. Dar
espacio a los demás - y a usted mismo - es vital. El amor no puede florecer sin ello. Cuando usted ha suprimido
los dos factores que destruyen las relaciones, cuando el cuerpo del dolor se ha transmutado y usted ya no está
identificado con la mente y con las posiciones mentales, y si su pareja ha hecho lo mismo, usted experimentará
la felicidad del florecimiento de la relación. En lugar de reflejar el uno en el otro su sufrimiento y su inconsciencia,
en lugar de satisfacer sus mutuas necesidades adictivas del ego, reflejarán mutuamente el amor que
sienten en lo profundo de ustedes, el amor que viene con la comprensión de su unidad con todo lo que es. Ese
es el amor que no tiene contrario.
Si su compañero está todavía identificado con la mente y el cuerpo del dolor mientras que usted ya es libre,
esto representará un reto mayor, no para usted sino para su compañero. No es fácil vivir con una persona
iluminada, o más bien, es tan fácil que el ego lo encuentra extremadamente amenazador. Recuerde que el ego
necesita problemas, conflicto y enemigos para fortalecer la sensación de separación de la que depende su
identidad. La mente del compañero no iluminado se sentirá profundamente frustrada porque sus posiciones
fijas no encuentran resistencia, lo que significa que se tambalean y se debilitan e incluso corren "peligro" de
derrumbarse completamente, lo que produciría la pérdida de la identidad. El cuerpo del dolor está pidiendo
retroalimentación sin recibirla. La necesidad de discusión, de drama y de conflicto no se satisface. Pero
atención: algunas personas que no responden, que se encierran, que son insensibles o están desconectadas
de sus sentimientos pueden pensar, y convencer a los demás, de que son iluminadas, o al menos de que no
hay "nada malo" en ellas y todo lo malo está en su compañero. Los hombres tienden a hacer eso más que las
mujeres. Pueden ver a sus compañeras como irracionales o emocionales. Pero si usted puede sentir sus
emociones, no está lejos del cuerpo interior radiante que hay bajo ellas. Si usted está fundamentalmente en su
cabeza, la distancia es mucho mayor, y necesita traer la conciencia a su cuerpo emocional antes de llegar al
cuerpo interior.
Si no hay una emanación de amor y alegría, presencia completa y apertura hacia todos los seres, entonces
no hay iluminación. Otro indicador es cómo actúa una persona en situaciones difíciles o amenazadoras o
cuando las cosas "van mal". Si su "iluminación" es autoengaño del ego, entonces la vida pronto le ofrecerá un
reto que sacará a flote su falta de conciencia en cualquier forma, como miedo, ira, actitud defensiva, juicio,
depresión, etcétera. Si usted sostiene una relación, muchos de los retos le llegarán a través de su pareja. Por
ejemplo, una mujer puede tener el reto de un compañero insensible que vive casi completamente en su
cabeza. Se sentirá amenazada por su incapacidad de oírla, de darle atención y espacio para ser, lo que se
debe a su falta de presencia. La ausencia de amor en la relación, que suele sentirse más agudamente por
parte de la mujer que del hombre, disparará el cuerpo del dolor de la mujer y a través de él atacará a su
compañero, lo culpará, lo criticará, le hará ver que está equivocado, etcétera. Esto a su vez se convierte en el
reto de él. Para defenderse del ataque del cuerpo del dolor de ella, que ve como totalmente injustificado, se
atrincherará aún más profundamente en sus posiciones mentales, mientras justifica, se defiende o contraataca.
Eventualmente esto puede activar su propio cuerpo del dolor. Cuando ambos han sido dominados así, se ha
alcanzado un profundo nivel de inconsciencia, de violencia emocional, de ataque y contraataque salvajes. No
disminuirá hasta que ambos cuerpos del dolor se hayan reaprovisionado y entren en estado latente. Hasta la
siguiente vez.
Esta es sólo una de un número interminable de posibles situaciones. Se han escrito muchos volúmenes y se
podrían escribir muchos más, sobre las formas en que la inconsciencia sale a flote en las relaciones entre
hombre y mujer. Pero, como dije antes, una vez que usted entiende la raíz de la disfunción, no necesita
explorar sus innumerables manifestaciones.
Miremos de nuevo brevemente la situación que acabo de describir. Cada amenaza que contiene es una
oportunidad de salvación. En cada etapa del proceso disfuncional que se desarrolla, es posible la liberación de
la inconsciencia. Por ejemplo, la hostilidad de la mujer podría ser una señal para que el hombre salga de su
estado de identificación con la mente, despierte al Ahora, se vuelva presente, en lugar de sentirse aún más
identificado, aún más inconsciente. En lugar de "ser" el cuerpo del dolor, la mujer podría ser el conocedor que
observa el dolor emocional en sí misma, accediendo así al poder del Ahora e iniciando la transmutación del
dolor. Esto suprimiría la proyección compulsiva y automática del mismo hacia el exterior. Entonces podría
expresar sus sentimientos a su pareja. No hay garantía, por supuesto, de que él escuche, pero le da una buena
oportunidad de volverse presente y desde luego rompe el círculo malsano de la actuación involuntaria según
viejos patrones mentales. Si la mujer pierde esa oportunidad, el hombre podría mirar su propia reacción mentalemocional
al dolor de ella, su propia actitud defensiva, en lugar de ser la reacción. Podría entonces observar
cómo su propio cuerpo del dolor se dispara y traer así conciencia a sus emociones. De esta manera, surgiría
un claro y calmado espacio de pura conciencia: el que conoce, el testigo silencioso, el que observa. Esta
conciencia no niega el dolor y sin embargo está más allá de él. Lo deja ser y sin embargo lo transmuta al
mismo tiempo. Acepta todo y lo transforma todo. Se habría abierto una puerta para ella a través de la cual
podría fácilmente unirse a él en ese espacio.
Si usted está habitualmente, o al menos la mayoría de las veces, presente en su relación, este será el mayor
reto para su compañero. No podrá tolerar su presencia durante mucho tiempo y permanecer inconsciente. Si
está listo, cruzará la puerta que usted le abrió y se unirá a usted en ese estado. Si no lo está, se separarán
como el agua y el aceite. La luz es demasiado dolorosa para el que quiere permanecer en la oscuridad.

POR QUÉ LAS MUJERES ESTÁN MÁS CERCA DE LA ILUMINACIÓN

¿Los obstáculos hacia la iluminación son los mismos para hombres y mujeres?
Sí, pero el énfasis es diferente. En general, es más fácil para una mujer sentir y estar en su cuerpo, así que
está naturalmente más cerca del Ser y potencialmente más cerca de la iluminación que un hombre. Por eso
muchas culturas antiguas instintivamente escogieron figuras o analogías femeninas para representar o
describir la realidad trascendental y sin forma. A menudo se veía como una matriz que da a luz a todo en la
creación y que lo sostiene y nutre durante su vida como forma. En el Tao Te King, uno de los libros más
antiguos y profundos que se han escrito, el Tao, que podría traducirse como Ser, se describe como "infinito,
eternamente presente, la madre del universo". Naturalmente, las mujeres están más cerca de él que los
hombres puesto que virtualmente "encarnan" lo No Manifestado. Más aún, todas las criaturas y todas las cosas
deben eventualmente retornar a la Fuente. "Todas las cosas se desvanecen en el Tao. Sólo él permanece".
Puesto que la Fuente se percibe como femenina, se representa como los lados claro y oscuro del arquetipo
femenino en psicología y mitología. La Diosa o Madre Divina tiene dos aspectos: da la vida y la quita.
Cuando la mente tomó el poder y los hombres perdieron contacto con la realidad de su esencia divina,
empezaron a creer en Dios como una figura masculina. La sociedad empezó a ser dominada por lo masculino y
lo femenino quedó subordinado a lo masculino.
No estoy sugiriendo volver a las representaciones femeninas primitivas de lo divino. Algunas personas usan
ahora Diosa en lugar de Dios. Están restaurando el equilibrio entre lo masculino y lo femenino que se perdió
hace mucho tiempo, y eso es bueno. Pero todavía es una representación y un concepto, quizá temporalmente
útil, como un mapa o un poste indicador es útil temporalmente, pero resulta ser un impedimento más que una
ayuda cuando usted está listo para comprender la realidad más allá de todo concepto o imagen. Lo que
continúa siendo verdadero, sin embargo, es que la frecuencia de energía de la mente parece ser
esencialmente masculina. La mente se resiste, lucha por el control, usa, manipula, ataca, trata de atrapar y
poseer. Por eso el Dios tradicional es una figura de autoridad patriarcal, controladora, un hombre a menudo
iracundo al cual usted debería temer, como sugiere el Antiguo Testamento. Este Dios es una proyección de la
mente humana.
Para ir más allá de la mente y volverse a conectar con la realidad más profunda del Ser, se necesitan
cualidades muy diferentes: entrega, ausencia de juicio, una apertura que permita que la vida sea en lugar de
resistirse a ella, la capacidad de sostener todas las cosas en el abrazo amoroso de su conocimiento. Todas
estas cualidades están mucho más cercanamente relacionadas con el principio femenino. Mientras que la
energía de la mente es dura y rígida, la energía del Ser es suave y dúctil y sin embargo infinitamente más
poderosa que la mente. La mente gobierna nuestra civilización, mientras que el Ser está a cargo de toda la vida
en nuestro planeta y más allá. El Ser es la verdadera Inteligencia cuya manifestación visible es el universo
físico. Aunque las mujeres están potencialmente más cerca de él, los hombres también pueden acceder a él
dentro de sí mismos.
En este momento, la inmensa mayoría de hombres y mujeres están todavía en las garras de la mente:
identificados con el pensador y con el cuerpo del dolor. Esto, por supuesto, es lo que impide la iluminación y el
florecimiento del amor. Como regla general, el mayor obstáculo para los hombres tiende a ser la mente
pensante y el mayor obstáculo para las mujeres el cuerpo del dolor, aunque en ciertos casos individuales
puede ser cierto lo contrario y en otros los dos factores pueden ser iguales.

DISOLVER EL CUERPO DEL DOLOR COLECTIVO DE LAS MUJERES

¿Por qué el cuerpo del dolor es un obstáculo mayor para las mujeres?
El cuerpo del dolor generalmente tiene un aspecto colectivo así como uno personal. El aspecto personal es el
residuo acumulado de dolor emocional sufrido en el propio pasado. El aspecto colectivo es el dolor acumulado
en la psique humana colectiva durante miles de años a través de la enfermedad, la tortura, la guerra, el
asesinato, la crueldad, la locura, etcétera. El cuerpo del dolor de cada uno participa también de este cuerpo del
dolor colectivo. Hay diferentes ramas en el cuerpo del dolor colectivo. Por ejemplo, ciertas razas o países en
los que ocurren formas extremas de lucha y violencia tienen un cuerpo del dolor colectivo más pesado que
otros. Cualquiera que tenga un cuerpo del dolor fuerte y una conciencia insuficiente para dejar de identificarse
con él no sólo se sentirá forzado a volver a vivir periódica o continuamente su dolor emocional sino que puede
también fácilmente convertirse en el perpetrador o en la víctima de la violencia, dependiendo de si su cuerpo
del dolor es predominantemente activo o pasivo. Por otra parte, también pueden estar potencialmente más
cercanos a la iluminación. Este potencial no se realiza necesariamente por supuesto, pero si usted está
atrapado en una pesadilla, probablemente estará más fuertemente motivado a despertar que alguien que sólo
está atrapado en los altibajos de un sueño ordinario.
Aparte de su cuerpo del dolor personal, toda mujer tiene participación en lo que podría describirse como el
cuerpo del dolor femenino colectivo, a menos que sea completamente consciente. Este cuerpo está formado
por el dolor acumulado que ha sido soportado por las mujeres, en parte a través de la dominación de la mujer
por el hombre, de la esclavitud, de la explotación, las violaciones, el dar a luz, la pérdida de los hijos, etcétera,
durante miles de años. El dolor físico y emocional que muchas mujeres sienten antes y durante la menstruación
es el cuerpo del dolor en su aspecto colectivo que despierta de su latencia en ese momento, aunque puede
dispararse en otras oportunidades también. Restringe el flujo libre de energía vital a lo largo del cuerpo, del
cual la menstruación es una expresión física. Demorémonos en esto por un momento y veamos cómo puede
convertirse en una oportunidad para la iluminación.
A menudo las mujeres son "dominadas" por el cuerpo del dolor en ese momento. Tiene una carga energética
extremadamente poderosa que puede empujarla a la identificación inconsciente con él. Usted entonces es
poseída activamente por un campo de energía que ocupa su espacio interior y simula ser usted pero, por
supuesto, no lo es en absoluto. Habla a través de usted, actúa a través de usted, piensa a través de usted.
Creará situaciones negativas en su vida para poder alimentarse de esa energía. Quiere más dolor, en cualquier
forma. He descrito ya este proceso. Puede ser maligno y destructivo. Es puro dolor, dolor pasado, y no es
usted.
El número de mujeres que se aproxima ahora al estado completamente consciente excede ya al de hombres
y crecerá aún más rápidamente en los años venideros. Los hombres quizá las alcancen al final, pero durante
un tiempo considerable habrá una brecha entre la conciencia de los hombres y la de las mujeres. Las mujeres
están recuperando la función que es su derecho de nacimiento y, por tanto, llega a ellas más naturalmente que
a los hombres: ser un puente entre el mundo manifestado y lo No Manifestado, entre la físico y el espíritu. Su
mayor tarea como mujer ahora es transmutar el cuerpo del dolor para que no siga interponiéndose entre usted
y su verdadero ser, la esencia de lo que usted es. Por supuesto, usted también tiene que manejar el otro
obstáculo hacia la iluminación, que es la mente pensante, pero la intensa presencia que usted genera cuando
maneja el cuerpo del dolor, la liberará también de la identificación con la mente.
La primera cosa que tiene que recordar es esta: mientras usted construya su identidad a partir del dolor, no
puede liberarse de él. Mientras una parte de su sentido de sí misma esté invertida en su dolor emocional usted
inconscientemente se resistirá o saboteará cualquier intento que haga de curar ese dolor. ¿Por qué? Muy
sencillo, porque desea mantenerse intacta y el dolor se ha convertido en parte esencial suya. Este es un
proceso inconsciente y la única forma de superarlo es hacerlo consciente.
Ver súbitamente que está o ha estado aferrada a su dolor puede ser algo bastante impactante. En el
momento en que se da cuenta de esto, ha roto la fijación. El cuerpo del dolor es un campo de energía, casi
como una entidad, que se ha alojado temporalmente en su espacio interior. Es energía vital que ha quedado
atrapada, energía que ya no fluye. Por supuesto, el cuerpo del dolor está ahí por ciertas cosas que ocurrieron
en el pasado. Es el pasado que vive en usted y si se identifica con él, se identifica con el pasado. Una identidad
de la víctima es la creencia de que el pasado es más poderoso que el presente, lo que es contrario a la verdad.
Es la creencia de que otras personas y lo que le hicieron son responsables de lo que usted es ahora, de su
dolor emocional o de su incapacidad de convertirse en su verdadero ser. La verdad es que el único poder que
hay está contenido en este momento: es el poder de su presencia. Una vez que usted sabe esto, también se da
cuenta de que usted es responsable de su espacio interior ahora - nadie más lo es - y de que el pasado no
puede prevalecer contra el poder del Ahora.
Así pues la identificación le impide manejar el cuerpo del dolor. Algunas mujeres que son ya suficientemente
conscientes para haber abandonado su identidad de víctimas en el nivel personal todavía se aferran a una
identidad colectiva de víctimas: "lo que los hombres les hicieron a las mujeres". Tienen razón, y también están
equivocadas. Están en lo cierto en cuanto que el cuerpo del dolor femenino colectivo se debe en gran parte a la
violencia infligida por el varón a la mujer y a la represión del principio femenino por todo el planeta durante
milenios. Están equivocadas si derivan un sentido de identidad de este hecho y por lo tanto se mantienen
aprisionadas en una identidad colectiva de víctimas. Si una mujer aún se aferra a la rabia, el resentimiento o la
condenación, se está aferrando a su cuerpo del dolor. Esto puede darle una sensación consoladora de
identidad, de solidaridad con otras mujeres, pero la mantiene atada al pasado y bloquea el acceso completo a
su esencia y al verdadero poder. Si las mujeres se excluyen de los hombres, eso alimenta un sentido de
separación y por lo tanto un fortalecimiento del ego. Y cuanto más fuerte es el ego, más distante está usted de
su verdadera naturaleza.
Así que no use el cuerpo del dolor para darle identidad. Úselo en cambio para la iluminación. Transmútelo en
conciencia. Uno de los mejores momentos para esto es durante el periodo menstrual. Creo que, en los
próximos años, muchas mujeres entrarán en el estado de conciencia total durante esos días. Generalmente, es
un tiempo de inconsciencia para muchas mujeres, puesto que son dominadas por el cuerpo del dolor colectivo.
Una vez que usted ha alcanzado un cierto nivel de conciencia, sin embargo, puede cambiar esto, así que en
lugar de volverse inconsciente puede volverse más consciente. He descrito el proceso básico ya, pero
permítame hacerlo de nuevo, esta vez con referencia especial al cuerpo del dolor femenino colectivo.
Cuando sepa que se acerca el flujo menstrual, antes de que sienta los primeros signos de lo que se llama
comúnmente tensión premenstrual, el despertar del cuerpo del dolor femenino colectivo, póngase muy alerta y
habite su cuerpo tan plenamente como sea posible. Cuando aparezca el primer signo, debe estar
suficientemente alerta para "atraparlo" antes de que la domine. Por ejemplo, el primer signo puede ser una
fuerte irritación repentina o un relámpago de rabia, o puede ser un síntoma puramente físico. Sea lo que sea,
atrápelo antes de que domine su pensamiento o su conducta. Esto significa simplemente enfocar su atención
en él. Si es una emoción, sienta la fuerte carga de energía que hay tras ella. Sepa que es el cuerpo del dolor.
Al mismo tiempo, sea el que conoce; es decir, dése cuenta de su presencia consciente y sienta su poder.
Cualquier emoción a la que aplique su presencia disminuirá rápidamente y se transmutará. Si es un síntoma
puramente físico, la atención que le dé evitará que se convierta en una emoción o un pensamiento. Después
continúe alerta y espere el siguiente signo del cuerpo del dolor. Cuando aparezca, atrápelo de nuevo de la
misma manera que antes.
Más tarde, cuando el cuerpo del dolor haya despertado completamente de su estado latente, usted puede
experimentar una turbulencia considerable en su espacio interior por un tiempo, quizá varios días. Cualquier
forma que tome, manténgase presente. Entréguele su atención completa. Observe la turbulencia que hay en su
interior. Sepa que está allá. Mantenga el conocimiento y sea el que conoce. Recuerde: no deje que el cuerpo
del dolor use su mente y se apodere de su pensamiento. Obsérvelo. Sienta su energía directamente dentro de
su cuerpo. Como sabe, atención plena significa aceptación completa.
Por medio de una atención sostenida y por lo tanto de la aceptación, llega la transmutación. El cuerpo del
dolor se transforma en conciencia radiante, lo mismo que un trozo de madera, cuando se pone en el fuego o
cerca de él, se transformará en fuego. La menstruación se volverá no sólo una expresión gozosa y realizadora
de su feminidad sino también un tiempo sagrado de transmutación en el que usted da nacimiento a una nueva
conciencia. Su verdadera naturaleza brillará entonces, en su aspecto femenino como la Diosa y en su aspecto
trascendental como el Ser divino que es usted, más allá de la dualidad masculino-femenino.
Si su compañero varón es suficientemente consciente, puede ayudarla con la práctica que acabo de
describirle manteniendo con frecuencia una presencia intensa, particularmente en este tiempo. Si él permanece
presente siempre que usted caiga en la identificación inconsciente con el cuerpo del dolor, lo que puede
suceder y sucederá al principio, usted podrá unirse rápidamente a él en ese estado. Eso significa que siempre
que el cuerpo del dolor domine temporalmente, bien sea durante el periodo menstrual o en otros momentos, su
compañero no lo confundirá con lo que es usted realmente. Incluso si el cuerpo del dolor la ataca, como
probablemente ocurrirá, no reaccionará contra él como si fuera "usted", se retirará o levantará algún tipo de
defensa. Conservará el espacio de intensa presencia. No se necesita nada para la transformación. En otros
momentos, usted podrá hacer lo mismo por él o ayudarlo a reclamar conciencia de la mente trayendo su
atención al aquí y al ahora, cuando se identifique con su pensamiento.
De esta forma, surgirá entre ustedes un campo de energía permanente, de una frecuencia pura y alta. Ni la
ilusión, ni el dolor, ni el conflicto, nada que no sea ustedes y nada que no sea amor puede sobrevivir en él.
Esto representa la realización del propósito divino, transpersonal, de su relación. Se convierte en un vórtice de
conciencia que atraerá muchos otros.

RENUNCIE A LA RELACIÓN CONSIGO MISMO

Cuando uno está plenamente consciente ¿aún tendrá necesidad de una relación?¿ Un hombre
todavía se sentiría atraído por una mujer? ¿Una mujer todavía se sentiría incompleta sin un hombre?
Iluminado o no, usted todavía es un hombre o una mujer, así que en el nivel de su identidad formal usted no
está completo. Usted es la mitad de un todo. Esta falta de plenitud se siente como atracción hombre-mujer, el
empuje hacia la polaridad de energía contraria, no importa cuán consciente sea usted. Pero en ese estado de
unión interior, usted siente esa atracción en alguna parte de la superficie o la periferia de su vida. Cualquier
cosa que le ocurra en ese estado se siente en cierta medida así. Todo el mundo parece olas o arrugas en la
superficie de un vasto y profundo océano. Usted es ese océano y, por supuesto, usted también es una arruga,
pero una arruga que ha realizado su verdadera identidad como océano, y comparada con esa vastedad y
profundidad, el mundo de las olas y las arrugas no es tan importante.
Esto no significa que usted no se relacione profundamente con otras personas o con su pareja. De hecho,
usted puede relacionarse profundamente sólo si es consciente del Ser. Viniendo del Ser usted es capaz de
centrarse más allá del velo de la forma. En el Ser hombre y mujer son uno solo. Su forma puede seguir
teniendo ciertas necesidades, pero el Ser no tiene ninguna. Ya está completo. Si esas necesidades se llenan,
maravilloso, pero se llenen o no, no hay ninguna diferencia para su estado interior profundo. Es perfectamente
posible para una persona iluminada no llenar la necesidad de la polaridad masculina o femenina, tener una
sensación de carencia o falta de plenitud en el nivel exterior de su ser y al mismo tiempo estar totalmente
completo, realizado y en paz en el interior.
En la búsqueda de la iluminación ¿ser homosexual es una ayuda o un obstáculo, o no supone
ninguna diferencia?
Según se aproxima a la edad adulta, la incertidumbre respecto a su sexualidad seguida de la comprensión de
que usted es "diferente" de los demás puede forzarlo a desidentificarse de los patrones de pensamiento y
conducta condicionados socialmente. Esto elevará automáticamente su nivel de conciencia sobre el de la
mayoría inconsciente, cuyos miembros aceptan sin cuestionar todos los patrones heredados. En este sentido,
ser homosexual puede ser una ayuda. Ser un extraño en alguna medida, alguien que no "encaja" con los
demás o que es rechazado por ellos por cualquier razón, hace la vida difícil, pero también lo pone a usted en
ventaja en cuanto a la iluminación. Lo saca de la inconsciencia casi por la fuerza.
Por otra parte, si usted desarrolla entonces un sentido de identidad basado en su homosexualidad, ha
escapado de una trampa sólo para caer en otra. Usted representará roles y juegos impuestos por una imagen
mental que tiene de usted mismo como homosexual. Se volverá inconsciente. Se volverá irreal. Bajo su
máscara de ego, puede llegar a ser muy infeliz. Si le ocurre esto, ser homosexual se habrá vuelto un obstáculo.
Pero usted siempre tiene otra oportunidad, por supuesto. Una infelicidad aguda puede ser un gran despertador.
¿No es verdad que se necesita tener una buena relación consigo mismo y amarse a sí mismo antes
de tener una relación plena con otra persona?
Si usted no puede estar a gusto consigo mismo cuando está solo, buscará una relación para ocultar su
desasosiego. Puede estar seguro de que este reaparecerá en cualquier otra forma en la relación y usted
probablemente responsabilizará a su pareja por ello.
Todo lo que usted necesita hacer es aceptar este momento plenamente. Entonces usted se sentirá tranquilo
en el aquí y ahora y consigo mismo.
¿Pero necesita tener una relación consigo mismo para algo? Por qué no puede sencillamente ser usted
mismo? Cuando usted tiene una relación consigo mismo se ha partido en dos: "yo" y "mí mismo", sujeto y
objeto. Esta dualidad creada por la mente es la causa radical de toda la complejidad innecesaria, de todos los
problemas y conflictos de su vida. En el estado de iluminación usted es usted mismo, usted y usted mismo se
hacen uno. Usted no se juzga, no siente pena por usted mismo, no está orgulloso de sí mismo, no se ama a si
mismo, no se odia a sí mismo... La ruptura causada por la conciencia auto-reflejada se cura, su maldición
desaparece. No hay "uno mismo" que usted necesite proteger, defender o alimentar más. Cuando usted está
iluminado, hay una relación que ya no tiene, la relación consigo mismo. Una vez que haya renunciado a eso,
todas las demás serán relaciones de amor.