domingo, 9 de septiembre de 2012

Una Mente Vertical

“Hay dos dimensiones.  Una es horizontal.  Más, más, más: esa es la dimensión horizontal.  Te mueves en una línea.  Estás en el punto A y quieres estar en el punto B. Cuando estás en el punto B, quieres estar en el punto C. Pronto llegarás a XYZ.  Y a partir de Z es el infierno.  Z es la puerta del infierno.  Pero no puedes detenerte, la mente sigue.  La mente dice: "Mira, estás en C, y D es posible.  Así que para qué perder el tiempo en C, vete a D. Luego E se hace posible, así que vete a E".  No hay tiempo para disfrutar, no hay tiempo para celebrar, no hay tiempo para retirarse y ser.  Estás haciendo, haciendo; nunca siendo.  Ser significa que G es suficiente, ahora disfrútalo.  Te has ganado tu pan de hoy.  Ahora retírate.  Pero la mente dice: "¿Y la caja fuerte en el Banco?  Todavía está a medio llenar.  Tienes que llenarla completamente".

En India lo llaman círculo vicioso del noventa y nueve.  Tienen una historia.
Un barbero pobre era muy feliz, tremendamente feliz, como sólo puede serlo a veces la gente pobre.  No tenía nada de qué preocuparse.  Era el barbero del rey; solía masajearle, arreglarle el cabello, servirle cada día.  Incluso el rey le tenía envidia y siempre le preguntaba: "¿Cuál es el secreto de tu felicidad?  Siempre estás rebosante de alegría.  No pareces caminar sobre la tierra, pareces estar volando. ¿Cuál es tu secreto?" El barbero pobre dijo: "No lo sé.  En realidad nunca antes había oído esa palabra, secreto. ¿Qué quieres decir?  Simplemente soy feliz.  Me gano el pan y luego me retiro.  Eso es todo".

Entonces el rey preguntó a su visir, su primer ministro, que era un hombre de conocimiento, un hombre muy, muy erudito.  Le preguntó: "Tú debes saber el secreto de este barbero.  Yo soy un gran rey y no soy tan feliz; pero ese hombre tan pobre, sin tener nada, es muy feliz".  El primer ministro dijo: "No sabe nada acerca del círculo vicioso del noventa y nueve".  El rey dijo: "¿Qué es eso?" El visir se rió y dijo: "Tú estás en él, pero no lo sabes.  Haremos una cosa.  Esta noche arrojaremos una bolsa con noventa y nueve rupias al interior de su casa".  Al día siguiente el barbero estaba en el infierno; de hecho, no durmió en toda la noche.  Contó las rupias de la bolsa una y otra vez: noventa y nueve.  Y estaba tan entusiasmado, ¿cómo vas a dormir estando tan entusiasmado?  El corazón le palpitaba, la sangre circulaba; debía tener una alta presión sanguínea, una excitación.  Se revolvía y revolvía.  Se levantaba otra vez, tocaba las rupias de oro, las contaba de nuevo.  Nunca había tenido la experiencia de contar rupias, y noventa y nueve era el problema, porque cuando tienes noventa y nueve quieres que sean cien.

Así que planeaba qué hacer al día siguiente para conseguir una rupia; una rupia de oro era algo difícil de conseguir.  Sólo consiguió algunas paisas, que en aquellos días eran suficientes. ¿Cómo conseguir una rupia?  Una rupia, una rupia de oro, significaba casi un mes de trabajo. ¿Qué hacer?  Lo planeó de muchas formas, era un hombre pobre, no sabía mucho acerca del dinero.  Sólo pudo pensar una cosa, que ayunaría un día y comería otro.  Así, poco a poco, podría acumular una rupia, porque cien rupias estaría bien.  La mente es estúpida, tiene que completar las cosas.  La mente es una perfeccionista. ¿Noventa y nueve?.  Se ha creado la obsesión.  Tienen que ser cien.

Estaba triste.  Al día siguiente llegó muy triste y preocupado, no volaba en el cielo, estaba muy sobre la tierra.  No sólo estaba muy sobre la tierra, sino que un gran lastre, como una piedra, colgaba de su cuello.  El rey le preguntó: "¿Qué te pasa?  Pareces muy preocupado".  Él no dijo nada, porque no quería hablar de la bolsa.

Pero cada día la situación empeoraba más y más.  No podía dar bien los masajes porque no tenía energía, a causa del ayuno. Así que el rey le dijo: "¿Qué estas haciendo?  Ahora no pareces tener nada de energía, y pareces tan triste y desgraciado. ¿Qué ha sucedido?" Así que un día tuvo que contárselo al rey porque el rey insistió: "Dímelo, puedo ayudarte.  Dime qué pasa".  Él dijo: "ahora soy una víctima del círculo vicioso del noventa y nueve".

Cuando tienes noventa y nueve, hay un círculo vicioso, quieres que sean cien, es la línea horizontal.  Y no pienses que cuando sean cien, el asunto se detendrá.  Nunca se detiene.  La mente no sabe dónde parar.  No conoce el detenerse.  Por eso cae.  Sigue sin detenerse en ningún sitio, de A a B, de B a C, y sigue y sigue hasta que en Z cae en el infierno.

Luego hay otra forma de vida.  La vertical, no horizontal.  No vas de A a B, de B a C. No, no te mueves en línea, en el mismo plano, al mismo nivel, no.  Vas de A a Al, a A2, a A3 en línea vertical, en profundidad.  Entras en la profundidad de A. Cualquier cosa que sea en el momento, entras profundamente en ello, no vas de este momento al siguiente, sino que entras tan profundamente como puedes en este mismo momento.  Entonces, incluso un momento se convierte en eternidad, y tu felicidad crece y no conoce límites, y tu gozo crece y no conoce límites.  Y nunca hay un desequilibrio, siempre estás equilibrado.  Una mente vertical siempre está en equilibrio, porque una mente vertical ya no es una mente.


Todo el esfuerzo de la meditación es darte una mente vertical.  Una mente vertical significa virtualmente una no-mente.  Entonces te mueves de A a Al, A2, A3, en profundidad. O verticalmente, en altura.  Cuando llega B, de nuevo vas de B a B2, B3.  Nunca te caes de ningún sitio porque siempre entras en la profundidad.  Eso es el retiro,  te has ganado el pan de hoy, ahora te retiras.

Pero tú no sabes retirarte: sigues ganándote el pan también en tus sueños.  Te acuestas y haces planes para mañana y nadie sabe si el mañana vendrá o no.  De hecho, nunca viene.  Siempre es hoy.  Estás haciendo planes para el futuro, sin saber que la muerte destruirá todo futuro.  Sé sabio.  Permanece en el momento.  Vívelo tan totalmente como puedas y entonces no conocerás ninguna muerte.  Un hombre que no está preocupado por el mañana no conoce ninguna muerte.  Se vuelve inmortal, porque la muerte es mañana, la vida es hoy.

La muerte está en el futuro, la vida siempre está en el presente,  éste es el significado del retiro.  No te retiras al final de tu vida, te retiras todos los días, te retiras a cada momento.  Cuando has disfrutado un momento, eso es retiro, es a través del retiro.  Cuando vuelvas de la oficina a tu casa, deja la oficina en la oficina.  No la lleves en tu cabeza, si no, tendrás dolor de cabeza, tendrás que tenerlo. ¡Una cosa tan grande, la oficina, la llevas en tu cabeza! ¡Es pesada! aprende a retirarte de él.

Retirarse todos los días, retirarse a cada momento... La mera palabra "retiro" no nos parece buena, porque da la sensación de vejez, invalidez.  Después de los sesenta y cinco, cuando se acerca la muerte, uno se retira.  No, la palabra "retiro" es muy hermosa.  Retiro significa descanso. El trabajo está hecho, ahora retírate, disfrútalo. No pospongas el disfrutar, ése es el significado de la palabra "retiro".

Disfruta aquí y ahora.

Retírate cuando tu trabajo esté hecho. Así es el camino del Cielo.

Permanece siempre en el medio, permanece siempre dentro de los límites, permanece siempre satisfecho, no anhelando más y más y más.

Abandona la línea horizontal y entra en la vertical.  Retírate.  Y estarás lleno, conocerás la más grande plenitud que la vida pueda darte.  Ése es un momento profundo de total equilibrio, de tranquilidad.  Lo hemos llamado iluminación, liberación, moksha, nirvana o llámalo como tú quieras.”

Por Carlos Inza

No hay comentarios: