domingo, 26 de junio de 2011

MITO # 3 El mundo físico es todo lo que hay

MITO # 3 El mundo físico es todo lo que hay.

Atada a la materia, la ciencia tradicional asume que cualquier cosa que no pueda ser medida, examinada en

un laboratorio o comprobada por los cinco sentidos y sus extensiones tecnológicas, simplemente no existe. Es

"irreal". La consecuencia: toda la realidad se ha reducido a la realidad física. La dimensión espiritual, o lo que

yo llamaría dimensiones no físicas de la realidad han sido desterradas.

Esto choca con la "filosofía perenne", ese consenso filosófico que se extiende a través de épocas, religiones,

tradiciones y culturas, que describe dimensiones de la realidad diferentes, pero continuas. Estas van de las

más densas y menos conscientes - lo que llamaríamos 'materia' - a las menos densas y más conscientes - que

llamaríamos dimensiones espirituales -.

Curiosamente, este modelo extendido, multidimensional, de la realidad es sugerido por teóricos cuánticos

tales como Jack Scarfetti, que describe el viaje superluminal. Otras dimensiones de la realidad se usan para

explicar los viajes que ocurren a velocidad mayor que la de la luz, el último de los límites de velocidad. O

considere el trabajo del legendario físico David Bohm con su modelo multidimensional de la realidad

desarrollada (física) e implicada (no física).

Esto no es mera teoría: el Experimento Aspect de 1982 en Francia demostró que dos partículas cuánticas

que habían estado conectadas alguna vez, cuando eran separadas por vastas distancias permanecían

conectadas de alguna manera. Si se cambiaba una partícula, la otra cambiaba instantáneamente. Los

científicos no conocen la mecánica de cómo ocurre este viaje más rápido que la velocidad de la luz, aunque

algunos teóricos sugieren que esta conexión tiene lugar por medio de puertas a dimensiones superiores.

Así pues, al contrario de lo que pudieran pensar aquellos que se empeñan en su lealtad al paradigma

tradicional, las personas pioneras e influyentes con las que hablé, sentían que no hemos alcanzado el pináculo

del desarrollo humano, estamos conectados, más que separados, con el resto de la vida y el espectro

completo de la conciencia comprende tanto la dimensión física como una multitud de dimensiones no físicas de

la realidad.

En esencia, esta nueva visión del mundo supone que usted se vea a sí mismo, a los demás y a toda la vida,

no con los ojos de nuestro pequeño ser terrenal, que vive en el tiempo y ha nacido en el tiempo; sino, más

bien, a través de los ojos del espíritu, de nuestro Ser, de el Verdadero Sí mismo. Una a una, las personas

están pasando a esta órbita superior.

El mensaje es: el problema de la humanidad está profundamente

arraigado en la mente misma. O más bien, en nuestra identificación errónea con nuestra mente.

Nuestra conciencia fluctuante, nuestra tendencia a tomar el camino de menor esfuerzo sin estar totalmente

despiertos al momento presente, crea un vacío. Y la mente atada al tiempo, que ha sido diseñada para ser un

sirviente útil, busca compensación proclamándose el amo. Como una mariposa que revolotea de una flor a

otra, la mente se aferra a las experiencias pasadas o, proyectando su propia película, anticipa lo que va a

venir. Rara vez nos encontramos descansando en la profundidad oceánica del aquí y ahora. Porque es aquí -

en el Ahora - donde encontramos nuestro Verdadero Ser, que está detrás de nuestro cuerpo físico, nuestras

emociones cambiantes y nuestra mente parlanchina.

La gloria suprema del desarrollo humano no se apoya en nuestra habilidad para pensar y razonar, aunque

esto es lo que nos distingue de los animales. El intelecto, como el instinto, es simplemente un punto a lo largo

del camino. Nuestro destino último es volver a conectarnos con nuestro Ser esencial y expresar nuestra

realidad extraordinaria, divina, en el mundo físico ordinario, momento a momento.

(del prologo del libro de Eckhart Tolle "El Poder del ahora)

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